Durante cerca de tres siglos, Bucaramanga fue un pueblo pequeño que se concentró en lo que hoy conocemos como el Parque García Rovira. A finales del siglo XIX, la ciudad comenzó su proceso de expansión hacia el resto de la meseta. Conozca cuáles son los principales hitos del desarrollo de la ciudad.

¿Sabía usted que Bucaramanga nunca tuvo una fundación formal? ¿O que durante más de 260 años la plaza de mercado estuvo en lo que hoy es el Parque García Rovira? ¿Qué diría si le dijeran que el diseño original de lo que hoy conocemos como El Prado y Cabecera incluía cuatro parques similares (en tamaño y concepto) al parque San Pío? ¿O que algunos barrios nacieron tratando de replicar la geometría urbana de las urbes europeas?
Aunque la Ciudad Bonita cumple este 22 de diciembre 403 años, la realidad es que durante casi tres siglos fue un pueblo pequeño, que nació como un asentamiento de indígenas.
Hacia finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la ciudad creció muy poco y durante años conservó el trazado de 32 manzanas que estableció el visitador español Moreno y Escandón alrededor de la plaza central.
En esos primeros años, la explotación del oro fue la principal actividad económica y, de hecho, no fue sino hasta 1886, cuando fue designada como capital de Santander, que Bucaramanga comenzó su expansión urbana.
Alejandro Murillo, investigador cultural y cofundador del Colectivo Interdisciplinario de Temas Urbanos (CITU), nos cuenta cuáles son, para él, los principales hitos del desarrollo urbano, económico y social de Bucaramanga.

1. La explotación del oro y el pueblo de indígenas: así nació Bucaramanga
Alejandro Murillo explica que Bucaramanga nunca fue fundada formalmente. Es decir, nunca se dio un acta de fundación, como sí sucedió con otras ciudades colombianas.
El origen de la Ciudad Bonita se dio por la explotación de oro en los ríos de Oro y Suratá durante la colonia y la presencia de indígenas en la región. Con el ánimo de adelantar un proceso de adoctrinamiento de esta población, se estableció como un ‘Real de Minas’ el 22 de diciembre de 1622.
En ese contexto, el primer núcleo urbano se dio en los alrededores del Parque García Rovira y la primera capilla, construida con paja y palos, estaba en lo que hoy conocemos como la Capilla de los Dolores. No fue sino dos siglos después que se hizo la iglesia con tapia pisada.
Publicidad

2. Primeros barrios de Bucaramanga
Las Piñitas, Los Escalones y Guane, en las inmediaciones lo que hoy conocemos como el Parque García Rovir a, fueron los primeros barrios de la ciudad, finalizando los años 1700.
Dos aguadas rodearon los extremos de estas barriadas, que a su vez abastecieron de agua por mucho tiempo a los bumangueses, hasta convertirse en el antiguo acueducto. Esto se dio en las reconocidas ‘Chorreras de Don Juan’.
Esta zona también se le recuerda como las ‘Tres B’; es decir, Bobo, Barril y Burrito. Se dice que los más ‘bobos’ tenían que cargar los barriles llenos de agua en sus burros, para luego llevarlo a zonas distantes de la meseta o la región.

3. El traslado de la plaza de mercado a San Mateo
Durante casi tres siglos, el actual Parque García Rovira fue la plaza mayor y el sitio donde se hacía mercado. Allí se concentraban el comercio, la vida social y el poder institucional de Bucaramanga.
El traslado del mercado a la plaza San Mateo, a finales del siglo XIX, fue un punto de quiebre: permitió transformar la antigua plaza en un parque y consolidó una noción moderna de espacio público. Bucaramanga comenzaba a pensarse como ciudad.
Antes de eso, el Parque Romero (antigua plazoleta del hospital) fue el primer parque planificado de Bucaramanga. Donado por Trinidad Parra de Orozco, integró hospital, cementerio y orfanatos, introduciendo la idea de espacio público ordenado.
Luego, el Parque García Rovira se consolidó como centro cívico y mucho tiempo después, se conectó esta zona con la Plaza Cívica Galán y el Palacio de Justicia. Estos primeros parques no fueron solo lugares de recreación: organizaron el crecimiento y dieron identidad urbana al naciente municipio.
Publicidad

4. Migración de alemanes a Santander
El éxito de Geo Von Lengerke a mediados del siglo XIX y la situación política en Alemania llevó a que cientos de alemanes llegaran a Bucaramanga y Santander después de 1870, para dedicarse a áreas como el comercio, la banca y la agricultura.
Murillo explica que además del desarrollo económico, los europeos trajeron una cultura de orden y desarrollo urbano que marcó el desarrollo de la ciudad. Esto explica, por ejemplo, que Bucaramanga fue una de las primeras ciudades en electrificarse y que haya una cultura de buenos servicios públicos.
También fue una ciudad que en sus primeros años tuvo un crecimiento urbano planificado y organizado. También hubo un auge de teatros donde se presentaban las grandes agrupaciones artísticas que recorrían el país.
Durante siglos, municipios como El Socorro tuvieron mayor desarrollo e importancia a nivel nacional, pero eso cambió en 1857, cuando Bucaramanga fue designada como capital de Santander. Cinco años después, El Socorro recuperó esta designación y en 1886, en el marco de la Constitución de ese año, la Ciudad Bonita fue establecida definitivamente como capital del departamento.
Publicidad

5. Parque Santander: Expansión de Bucaramanga hacia el oriente
En la primera mitad del siglo XX, el crecimiento urbano se desplazó hacia el oriente.
Donaciones de terrenos por parte de familias acomodadas permitieron crear parques como Santander, Bolívar y Centenario.
De estos, un capítulo aparte lo representa el Parque Santander, conocido hasta 1914 como Plaza Belén. A su alrededor se creó una centralidad que incluyó a edificios icónicos como el Club del Comercio, el Hotel Bucarica y la Iglesia de la Sagrada Familia.
Mientras el Parque García Rovira fue el centro institucional, el Santander representó el núcleo comercial y financiero.
Publicidad
No en vano, en esa zona se construyeron el Banco de la República, el Banco Popular, el Hotel La Triada, la Cámara de Comercio y el edificio de Coltabaco, que tuvo el primer ascensor de Bucaramanga.
Posteriormente, en los años 90, el Paseo del Comercio, que unía estos dos sectores clave de Bucaramanga, se peatonalizó.
6. La mutualidad y Sotomayor: Replicando la geometría urbana de Europa
En medio de ese crecimiento urbano hacia el resto de la meseta, se dieron algunas iniciativas clave que buscaban replicar la arquitectura y la geometría urbana de las ciudades europeas.
Hacia el norte, el proyecto de La Mutualidad dio origen al barrio San Francisco, inspirado en modelos franceses. Buscaba integrar vivienda, bulevares y equipamientos para la clase media, con el parque y la iglesia como núcleos centrales.
No obstante, la especulación del suelo truncó el plan original, pues muchas escuelas, centros de salud y espacios públicos nunca se construyeron, pero el trazado de las vías se mantuvo.
Otra iniciativa similar es el barrio Sotomayor, diseñado con un trazado radial e inspiración europea. Fue un proyecto urbano pensado para las élites, que marcó el primer intento serio de planificación residencial.
Para las clases obreras, se hizo el barrio Modelo, en los alrededores de lo que es la Santo Tomás
7. El impacto de la UIS y la Cdmb
Durante siglos, la ciudad creció sobre una meseta que durante siglos pareció amplia y estable, pero realmente es un territorio frágil, rodeado de abismos y atravesado por cañadas, con una alta erosión.
Esto está limitando la expansión actual de la ciudad y ha obligado a la densificación en altura.
En ese contexto, nació la CDMB para mitigar el riesgo y estabilizar los taludes, especialmente en la escarpa occidental, con obras que estuvieron ligadas a la canalización y estructuración del sistema de alcantarillado.
Por su parte, la UIS consolidó a la ciudad como epicentro de la formación de profesionales.

8. Barrio Kennedy y poblamiento del norte de Bucaramanga
En los años 60, el barrio Kennedy se convirtió en el primer proyecto formal de vivienda en el norte de Bucaramanga. Fue un hito porque abrió la puerta a la urbanización masiva de las comunas 1 y 2, donde hoy hay cerca de 120.000 habitantes distribuidos en más de 80 barrios.
Se trata de una de las zonas de mayor crecimiento demográfico, que concentra actualmente una quinta parte de la población de la capital santandereana.
A pesar de esto, esta expansión urbana no ha sido del todo positiva, pues muchos sectores son asentamientos informales que se encuentran en zonas de alto riesgo. Aunque muchos de estos fueron legalizados, gran parte de éstos aún tienen graves problemas de movilidad, habitabilidad y acceso a servicios públicos.

Irónicamente, iniciativas públicas urbanas como Villa Helena, Villa Rosa y Villas de San Ignacio, impulsadas por el mismo Estado, también están sobre áreas con fallas geológicas.
9. Real de Minas: El ambicioso proyecto de urbanización
La Ciudadela Real de Minas fue el proyecto urbano más ambicioso del siglo XX en Bucaramanga. Diseñada a finales de los años sesenta por Germán Samper, proponía una ciudad abierta, integrada y con más de diez parques, en los terrenos donde se encontraba el antiguo aeropuerto Gómez Niño.
De hecho, el trazado urbano se hizo siguiendo la guía de las pistas de aterrizaje y despegue de la terminal aérea.

Al final, solo fragmentos del diseño original se materializaron y el barrio solo tiene algunos indicios de lo que fue planificado en su momento. Por ejemplo, de los 10 parques proyectados, solo hay dos: el de Las Cigarras y el de Los Sueños. Irónicamente, este último se hizo recientemente en un lote que era residencial.
La especulación inmobiliaria transformó parques en conjuntos cerrados y anuló la idea de ciudad abierta. Plaza Mayor es uno de los únicos testigos de lo que pudo ser.
10. Impacto del desplazamiento y la violencia en el desarrollo de Bucaramanga
Desde los años 30, Bucaramanga recibió oleadas de población desplazada por la violencia política. Campesinos de Santander, Norte de Santander, Cesar y Arauca llegaron en busca de refugio y trabajo.
La ciudad no estaba preparada y surgieron asentamientos informales en zonas de alto riesgo, especialmente en el norte, el occidente y al oriente, en la zona de Morrorrico. Recientemente, la zona de expansión informal ha sido el sur de Bucaramanga en los alrededores de Provenza.
Este fenómeno de recepción de desplazados llevó a que la expansión urbana dejó de responder a la planificación y pasó a ser una respuesta urgente a la necesidad de vivienda.

11. Cabecera y las nuevas centralidades en Bucaramanga
Durante siglos, el centro histórico fue la única centralidad urbana y la ciudad solo se expandió a otras zonas a partir del siglo XX.
La tendencia siempre fue clara, expandirse hacia el resto de la meseta con proyectos urbanos dirigidos principalmente a las clases pudientes.
En ese contexto, en los años 60, surgió Cabecera del Llano, que también fue pensada como una alternativa comercial, en lo que se conocía como el Gran Llano de Don Andrés (Puyana). Allí, la constructora Urbanas no solo construyó viviendas, sino que también planificó y creó los primeros centros comerciales (Cabecera I, II y III Etapa).
En esa zona, cuenta Murillo, estaban planeados cuatro grandes parques, similares al San Pío, pero solo este fue construido.

12. Viaducto García Cadena y expansión hacia el sur
Es el principal hito que simboliza la integración del área metropolitana y el inicio de la expansión de la ciudad hacia el sur.
Cuando se construyó el viaducto García Cadena, se logró conectar la meseta con Floridablanca, municipio al que solo estaba conectado por la carretera antigua.
Esto permitió la aparición de Cañaveral con el centro comercial que tiene el mismo nombre, siguiendo una estrategia similar a la que hubo en Cabecera del Llano. Esto agilizó la expansión urbana hacia el sur.
















