Conozca las especies nativas de Bucaramanga ideales para balcones y jardines urbanos. Plantas adaptadas al clima local que embellecen los hogares, atraen fauna y fortalecen la biodiversidad de la ciudad.
Bucaramanga creció con ansias de tocar el cielo. Tiene edificios cada vez más altos en medio de sus montañas. Estos nos han permitido aferrarnos a las mejores panorámicas desde casi cualquier punto de la ciudad. Asomarse a un balcón es un espectáculo porque desde allí se observan las copas de los árboles y los atardeceres que tiñen de naranja La Bonita.
Cada balcón, jardín o terraza de esos edificios es una oportunidad para devolverle algo de verde a los espacios urbanos. Porque sí es posible tener un espacio verde que embellezca el hogar, pero que al mismo tiempo aporte oxígeno, capture carbono, diversifique la flora urbana y atraiga fauna como insectos y aves.
“El principal papel que juegan los espacios pequeños es sumar área a la superficie de verde urbano y a los servicios ambientales derivados de ello. Un solo balcón con unas cuantas plantas puede parecer poco, pero en conjunto muchos balcones con plantas nativas y sanas, suman a los parques, separadores, jardineras, huertas, prados, y demás espacios verdes urbanos”, explica José Ariel Dueñas Cepeda, botánico y miembro de Biótica Consultores.
Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de introducir una planta en un hogar es que hay que priorizar las especies nativas, en todos los escenarios. “Las especies nativas están plenamente adaptadas al clima, suelo y polinizadores (insectos, aves, mamíferos, etc). La fauna y flora de una región tiene miles de años de coexistir y han formado relaciones ecológicas entre ellas”, señala el botánico.
Cuando se siembran especies introducidas existe el riesgo de que se dispersen hacia áreas naturales cercanas y se reproduzcan sin control. Terminan catalogadas como invasoras y suelen hacer daño a las especies nativas.
El ojo de poeta (Thunbergia alata), el árbol de miona (Spathodea campanulata) o el retamo espinoso (Ulex europaeus), son algunas de las especies invasoras que tenemos en Bucaramanga y que generan impactos negativos en los ecosistemas.

¿Cuáles son las plantas nativas de Bucaramanga?
Uno de los errores más frecuentes al sembrar en balcones es escoger plantas solo por su apariencia. Y no debería ser un problema, las especies nativas del territorio son encantadoras y hay para todos los gustos.
“Las abejas, mariposas y aves polinizan diferentes especies de plantas silvestres, que desafortunadamente son poco conocidas y no se consiguen en los viveros, porque crecen al interior de bosques y rastrojos, por lo cual es una tarea pendiente lograr su propagación y promocionar su uso en los espacios urbanos de la ciudad”, explica Dueñas Cepeda.
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Sin embargo, el Manual de Silvicultura de Bucaramanga (2023) es una guía clave para evitar cometer esos errores. Este manual recopila 878 especies de plantas, de las cuales 182 son nativas y tienen potencial para espacios verdes urbanos, gracias a su adaptación al clima de la meseta y a sus características morfológicas.
“En algunos edificios y conjuntos lo que he identificado es que se plantan especies cuyo crecimiento no es compatible con el espacio o emplazamiento donde se va a desarrollar y terminan afectando la edificación, tuberías, andenes, techos”, puntualiza el botánico.
Por ello, antes de elegir una planta recomienda tener en el cuenta el habito de crecimiento de una planta: hierba, arbusto, enredadera, árbol, epifita. “Es fundamental y debe corresponder con el espacio y función que quiero que cumpla en un entorno urbano: sombra, ornato, cubrimiento, atracción de fauna”, agrega.
Para lugares que reciben una gran cantidad de luz solar directa durante la mayor parte del día, el manual recomienda herbáceas ornamentales como el canutillo morado (commelina diffusa), la chucha (trixis inula), la moradita (cuphea hyssopyfolia), el rejalgar (asclepias curassavica), la bella hasta las once (turnera subulata), la verbena negra (stachytarpheta cayennensis), el tote (ruellia tuberosa), el rabo de alacrán (heliotropium indicum) y la colegianta (zinnia peruviana).

En jardínes con mayor espacio y mucha luz solar, es posible incluir arbustos ornamentales como el cepo (bejaria aestuans), chaparrillo (palicourea rigida), cresta de gallo (warszewiczia coccinea), mocuteno, bencenuco (hamelia patens), covalonga (cascabela thevetia), tabaquillo (isertia haenkeana), florito (calliandra purdiaei), liberal (euphorbia cotinifolia), azucena (plumeria rubra), buenastardes (lycoseris tripilernia), manzanita (malpighia glabra), chirlobirlo (tecoma stans), dicharachero, cruceto (quassia amara), contrapietra (capparidastrum frondusum), cascarillo (condaminea carymbosa). Siempre considerando su tamaño adulto, usando materas adecuadas o evaluando cuáles son las que prefieren estar directamente en el suelo.
Para la atracción de fauna, el manual destaca especies como la paloma (peristeria elata), platanillo (heliconia latisphata), bijao de agua (calathea latifolia), platanillo (heliconia bihai), que funcionan mejor en balcones amplios y bien iluminados.
En espacios con sombra parcial o permanente, se recomiendan: guaba (phytolacca rivinoides), coralillo (rivina humilis), caracola, cucaracho (dieffenbachia seguine), mano de Dios (xiphidium caeruleum), (chrysothemis pulchella), yerba de arco (kohleria hirsuta).
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También existen especies trepadoras para enrejados o balcones muy soleados, como bejuco alambre (lygodium venustum), barquí (bignonia carymbosa), murciélago (chiococca alba), tango (pyrostegia venusta), juaguey (dioclea guianensis), alegría (banisteriopsis muricata), (solanum seaforthianum), campanitas, vainilla (vanilla planifolia), guaco blanco (aristolochia ringens), bejuco estrellita (ipomoea cairica), yedra colorada (ipomoea cholulensis), que requieren tutores y control constante para evitar que se extiendan más de lo deseado.
¿Qué dice el reglamento de propiedad horizontal sobre plantas en los balcones?
Una de las dudas más frecuentes entre quienes viven en propiedad horizontal es si pueden o no instalar plantas en sus balcones. El abogado Ramiro Serrano aclara que, desde el punto de vista legal, no existe una prohibición para ubicar muebles o accesorios, incluidas las plantas. “Una cosa muy diferente es cuando alteramos las fachadas. Ahí sí estaríamos violando las normas urbanísticas”, precisa.
Eso sí, advierte sobre un aspecto clave: la responsabilidad. Cuando se colocan materas en los bordes de los balcones, el Código Civil establece que cualquier daño ocasionado a terceros será responsabilidad directa de quien las instaló. Por eso, la recomendación es usar materas seguras, bien ubicadas y que no representen riesgo de caída.

Además, existen principios que respaldan estas iniciativas verdes. Serrano recuerda que la Ley 675 de 2001, que regula la propiedad horizontal, incluye principios orientadores de protección ecológica. “Todas las actividades de protección del medio ambiente pueden hacer parte de los reglamentos de propiedad horizontal y obligan a la administración y a la copropiedad a su conservación”, señala.
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Esto abre la puerta a acuerdos internos y a la promoción de jardines, huertas o espacios verdes como parte de una visión colectiva de sostenibilidad.
Refugios reales para polinizadores
Las huertas orgánicas aparecen como otra gran opción para convertir un espacio reducido en paradas valiosas para polinizadores. “A través de macetas o huertas verticales, una pared puede convertirse en un muro verde ideal para conectar con lo natural y atraer insectos que hacen una labor tan importante como la polinización”, afirma Yuly Forero Pedraza profesional en administración ambiental y de los recursos naturales, líder de ‘Cultivando Vida’ un negocio verde que trabaja en pro de la sostenibilidad.

Forero recuerda que los polinizadores no son solo abejas y mariposas. También participan polillas, escarabajos, avispas, colibríes y murciélagos, todos esenciales para la reproducción de las plantas y la producción de alimentos.
Para espacios pequeños, Forero recomienda aromáticas y hortalizas que, además de atraer polinizadores, sirven en la cocina: menta, albahaca, lavanda, caléndula, cilantro y lechuga. Sus flores resultan atractivas para los insectos y resultan fáciles de cuidar.
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La mayoría de estas plantas necesitan entre tres y cuatro horas de sol al día. El riego suele ser diario dada las condiciones a las que están expuestas a esas condiciones. Además, requieren fertilización al menos una vez al mes y podas regulares en el caso de las aromáticas, para favorecer su desarrollo.

Uno de los errores más comunes es elegir plantas que necesitan suelo directo o espacios grandes. Otro, el uso de pesticidas y herbicidas. “Los plaguicidas son el enemigo número uno de los polinizadores”, advierte Forero. Ver un insecto en una hoja no significa una plaga, pues cumplen una función en el ecosistema.
La recomendación es usar insumos orgánicos y abonos caseros, como compostaje o preparados naturales, entre ellos el té de cáscara de plátano, rico en potasio para plantas con flores.
Para el ahorro de agua, Forero recomienda usar coberturas vegetales sobre el suelo, como cáscaras de huevo trituradas, fibra de coco, corteza de pino o incluso cáscaras de pistacho. Estas ayudan a conservar la humedad, proteger el suelo y evitar hongos.















