El parque de motocicletas ha crecido a un ritmo acelerado en los últimos años, una cifra que plantea retos en movilidad, seguridad vial y control del espacio público.

Santander se llenó de motos y las cifras lo confirman. En el departamento, en enero de 2026, según cifras de datos abiertos del RUNT, hay 842.970 motocicletas registradas. La mayor concentración se encuentra en el área metropolitana de Bucaramanga, donde a este corte figuran 640.037 motocicletas, una cifra que por sí sola ya enciende las alertas sobre la presión que soporta la movilidad regional.
Así las cosas, en menos de una década el parque de motocicletas prácticamente se disparó: pasó de 378.885 unidades en 2017 a 640.037 en 2026, lo que representa un crecimiento del 68,9 %, es decir, más de 261 mil motos adicionales circulando hoy por las vías metropolitanas, sin que la infraestructura ni los controles hayan crecido al mismo ritmo.
El caso de Girón resulta particularmente preocupante. Este municipio registra el mayor número de motocicletas del departamento, con 404.490 a enero de este año. Entre 2017 y 2026, el parque de motos en esta localidad aumentó en 179.606 unidades, un incremento cercano al 80 %, una expansión acelerada que desborda la capacidad vial y de control del municipio.
No es casualidad que Girón esté dentro del top 10 de municipios que más motocicletas matriculan en el país. De acuerdo con el boletín de vehículos nuevos de Fenalco y la Cámara de la Industria de las Motocicletas, Girón ocupó el noveno lugar nacional en 2025, con 2.362 registros, lo que representa el 2 % de todas las matrículas del país en un solo municipio.
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Pero esta tendencia no se explica únicamente por Girón. Santander, como departamento, se ubica como el cuarto con más registros de motocicletas en Colombia, solo superado por Cundinamarca, Antioquia y Valle del Cauca. En total, reportó 6.175 unidades matriculadas, aportando el 5,50 % del total nacional, una cifra que confirma la magnitud del fenómeno.

En el ámbito nacional, la situación es igualmente alarmante. Frente al año anterior, el país registró un incremento del 34 %, superando el millón cien mil motocicletas, en comparación con el acumulado de 2024. El crecimiento sostenido evidencia que la motocicleta se consolida como el principal medio de movilidad, incluso por encima de otras alternativas de transporte.
Este mismo informe señala que estas cifras reflejan el papel central de la motocicleta en los hogares de menores ingresos, al ser un medio accesible para desplazarse, trabajar y generar ingresos. Sin embargo, esta “solución” económica trae consigo costos sociales, viales y de seguridad cada vez más altos.
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La realidad en Santander confirma esta tendencia. Solo en el área metropolitana de Bucaramanga, según el informe de Bucaramanga Cómo Vamos, en 2024 se contabilizaron 44 motocicletas por cada 100 habitantes en los cuatro municipios, una relación que evidencia una sobrecarga crítica del sistema vial.
En la práctica, esto significa que, si cada familia está compuesta en promedio por cuatro personas, en muchos hogares hay al menos dos motocicletas, sin contar otros vehículos. Aunque el parque automotor de carros también ha crecido, no lo ha hecho de manera tan vertiginosa como el de motos.
El resultado es una realidad que ya se vive en las calles: el parque automotor sigue aumentando y el reto de movilidad se profundiza. Cada vez es más común encontrar hogares con carro y moto, o incluso dos o más motocicletas, lo que incrementa la congestión, el caos vial y la exposición al riesgo.
En este contexto surge una pregunta inevitable: ¿se ha convertido la motocicleta en el medio de transporte preferido ante las fallas estructurales del sistema de transporte público?
Según el análisis de Bucaramanga Cómo Vamos, “el fenómeno sugiere una transformación estructural en los modos de transporte preferidos, motivada probablemente por el costo de adquisición, la facilidad de desplazamiento y el deterioro del sistema de transporte público, que ha llevado a muchos ciudadanos a optar por alternativas individuales de menor costo”.
La accidentalidad de los motociclistas
El crecimiento desbordado del parque de motocicletas tiene una relación directa y preocupante: la accidentalidad. Los motociclistas representan entre el 50 % y el 70 % de las víctimas en los siniestros viales de Bucaramanga y su área metropolitana.
Las causas se repiten casi sin variaciones: exceso de velocidad, irrespeto por las señales de tránsito y, en menor proporción, conducción bajo efectos del alcohol. Son comportamientos que se han normalizado en el día a día del tránsito urbano.
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Hoy, los motociclistas se consolidan como el actor vial más expuesto y, a la vez, el que más riesgos genera. Sus maniobras imprudentes no solo ponen en peligro a otros conductores, sino también a peatones y a los mismos motociclistas, con adelantamientos indebidos, invasión de carriles y maniobras temerarias.
En sectores como el centro de la ciudad, las imprudencias son parte de la escena: cruces prohibidos, giros en contravía y el irrespeto sistemático a los semáforos, incluso cuando la señal es clara. Una conducta que, sumada al crecimiento descontrolado del parque de motos, configura un escenario cada vez más crítico para la seguridad vial.















