Conozca los cinco puntos en donde más se evidencia el caos que dejan los basuriegos.

El desorden, representado en basuras e invasiones del espacio público, se volvió paisaje cotidiano en distintos puntos de la capital santandereana. Lo que comenzó como una actividad informal de sustento terminó convirtiéndose, según denuncian vecinos, en focos permanentes de desaseo, invasión del espacio público y acumulación de residuos.
Habitantes de varios barrios y también comerciantes aseguran que la presencia descontrolada de recicladores está generando problemas sanitarios, inseguridad y deterioro del entorno urbano, mientras las autoridades -afirman- no ejercen los controles necesarios.
Los ciudadanos insisten en que no se trata de atacar el trabajo del reciclaje, sino de exigir organización, regulación y respeto por el espacio común.
1. Carrera 14, entre calles 37 y 39: basuras sobre el andén
En la carrera 14, entre calles 37 y 39, el panorama es crítico. Bolsas rotas, cartones húmedos, plásticos esparcidos y colchones viejos permanecen durante días ocupando andenes y parte de la vía. Los comerciantes de la zona aseguran que en horas de la noche se forman verdaderos “centros de acopio improvisados” sin ningún tipo de control sanitario.
“Uno sale a trabajar y tiene que bajarse a la calle porque el andén está lleno de basura. Cuando llueve, todo eso se riega y el olor es insoportable”, denunció Marta Rincón, residente del sector desde hace 18 años. “No estamos en contra de que trabajen, pero esto ya se salió de control”.
2. Calle 36 con carrera 2A: foco de contaminación

En la esquina de la calle 36 con carrera 2A, la acumulación de residuos es permanente. Los habitantes señalan que allí se clasifican desechos a cualquier hora del día, dejando restos orgánicos expuestos que atraen roedores e insectos.
“Es un foco de contaminación. Aquí hay niños y adultos mayores, y nadie responde. Hemos llamado a la Alcaldía y todo sigue igual”, afirmó Beatriz Moreno, vecina del lugar.
Su denuncia la confirman los vecinos, “el problema no solo afecta la movilidad peatonal, sino también la imagen del barrio y la actividad comercial”.
Publicidad
3. Entrada al barrio Gómez Niño: cambuches y obstrucción

En la entrada al barrio Gómez Niño, los residentes denuncian la instalación de cambuches y la ocupación de zonas verdes y separadores viales. La acumulación de materiales reciclables forma montañas que reducen la visibilidad para conductores y peatones.
“Esto parece un botadero a cielo abierto. La entrada al barrio da vergüenza. Hemos visto hasta animales muertos entre la basura”, expresó indignada Ofelia Herrera, vecina del sector. Los habitantes advierten que la situación genera inseguridad y riesgo de accidentes.
4. Las estaciones de Metrolínea
Es paradójico, pero ahora las estaciones de Metrolínea son los centros de acopio de basuriegos, aunque muchos de ellos son habitantes en situación de calle que recogen cuanta mugre encuentran a su paso. Para la muestra, el paradero de buses que existe en los límites entre el barrio La Concordia y San Miguel, de manera más exacta sobre la Diagonal 15 con el denominado Parque de las Tres B.
5. Sector de San Miguel: desorden permanente
En el sector de San Miguel, la problemática se repite con mayor intensidad. Según la comunidad, las jornadas de reciclaje dejan toneladas de residuos esparcidos que no son recogidos completamente.
“En las mañanas uno encuentra todo regado: vidrio, latas, comida dañada. Es un peligro para los niños que pasan al colegio”, señaló Óscar Fernández, residente del sector. Los vecinos afirman que el olor se intensifica en horas de calor y que la presencia de habitantes de calle ha aumentado alrededor de estos puntos.
6. Carrera 23 con calle 11: la paciencia se agotó

En la carrera 23 con calle 11, la situación tiene agotados a los residentes. Allí, los recicladores ocupan gran parte del espacio público para clasificar y almacenar materiales, afectando la movilidad y generando tensión constante con la comunidad.
“Ya no se puede ni parquear frente a la casa. Esto no es justo. Pagamos impuestos y vivimos entre basura”, manifestó Jaime Rodríguez, vecino del sector. Los habitantes aseguran que han elevado derechos de petición y solicitudes formales, pero las soluciones no llegan.
Publicidad
Llamado urgente a las autoridades
Los vecinos y los comerciantes hacen un llamado directo a la Alcaldía de Bucaramanga, a la Secretaría de Salud y a las autoridades de control urbano para que intervengan de manera inmediata. Solicitan caracterización de recicladores, zonas autorizadas de acopio, controles sanitarios y presencia permanente de la Policía.
“Queremos orden, no persecución. Que trabajen, pero con reglas claras”, coinciden los vecinos.
Mientras tanto, en estos los puntos neurálgicos de Bucaramanga el desorden continúa creciendo, y con él, la inconformidad ciudadana.

















