De barrios tranquilos a corredores saturados: el drama de los residentes frente al auge de nuevos locales y los cierres definitivos por ley.

Publicado por: Danilo Cárdenas
La rumba en Bucaramanga ya no se concentra únicamente en Cuadra Play. El secretario del Interior, Alfonso Pinto Fratalli, identificó ante este medio cuatro focos de actividad nocturna que actualmente reciben control oficial: el centro histórico, vinculado a la oferta de cumbias; la carrera 52, en Cabecera del Llano; la Zona Rosa; y la vía a Girón, en el sector de las Casas del Encino.
“Los focos de rumba en Bucaramanga están debidamente identificados; a todos se les hace control”, afirmó el funcionario. La declaración describe una ciudad nocturna que, según sus propias autoridades, desbordó hace tiempo los límites del corredor más vigilado.
Nuevos focos de rumba en Bucaramanga generan quejas por licor y congestión
Además de este mapa oficial, dos puntos emergentes acumulan quejas sin una respuesta institucional contundente. El primero, en inmediaciones del centro comercial Cuarta Etapa, opera desde hace varios meses como punto de encuentro nocturno informal: venta de granizadas con licor, desbordamiento del parqueo y ocupación de andenes en el perímetro del establecimiento.
Le puede interesar: ¿Cómo queda el horario de rumba en Bucaramanga? Alcaldía reactiva decreto
El segundo, sobre la carrera 27, genera congestiones vehiculares desde la medianoche durante los fines de semana, en una vía que no soporta esa demanda.
Sobre este fenómeno, Pinto Fratalli confirmó que la Alcaldía ya ha intervenido en puntos similares: “Ya hemos hecho el cierre de aproximadamente cinco negocios de granizados. Seguimos con ese control porque lo que estamos viendo es que están vendiendo productos alcohólicos para que la gente consuma en la calle, y eso está totalmente prohibido y genera desorden, suciedad y riesgo para la integridad de las personas”.
El temor de los residentes de ambos sectores es concreto: que lo que hoy es un punto informal se convierta, en dos o tres años, en un corredor de rumba consolidado. En Cabecera y Cuadra Play ese proceso ya ocurrió, y su huella son las tutelas interpuestas y los derechos de petición radicados ante la Alcaldía por vecinos que exigen control del ruido, del espacio público y de los horarios nocturnos.
Voceros del barrio Cabecera advierten que las alertas no son nuevas: “Hemos denunciado hasta la saciedad que los establecimientos nocturnos han sido foco de quejas por ruido excesivo y comportamiento incívico en la madrugada. Premiar una protesta que alteró el orden público no es la solución”.
Publicidad
A esa preocupación se suma la de residentes como Juan Alberto González: “El comercio nocturno genera empleo, sí, pero no puede ser a costa del bienestar de quienes vivimos aquí”.
Carrera 52 en Cabecera: de corredor residencial a zona de rumba
La carrera 52, en Cabecera, es el ejemplo más claro de esa transformación. Lo que durante años fue un corredor residencial opera ahora como zona de rumba hasta la madrugada los fines de semana.
El cambio fue gradual, impulsado por el auge comercial del sector y el traslado de establecimientos desde zonas con mayor presión institucional. Para los residentes que permanecen, convivir con la rumba se traduce en ruido, basura y pérdida del carácter barrial.
Lo que exige el Plan de Ordenamiento Territorial para bares y discotecas
El Plan de Ordenamiento Territorial exige una distancia mínima de 60 metros entre bares, tabernas y discotecas respecto a colegios, hospitales y equipamientos sociales. Los establecimientos ubicados dentro de centros comerciales a partir del tercer piso quedan exentos de esta restricción.
Bajo ese margen operan varios locales en Cuarta Etapa. El problema, señalan vecinos, es el desbordamiento hacia las calles del perímetro, donde la norma sí aplica y el control es menor.
Le puede interesar: Líderes cívicos de Cabecera solicitan que ‘hora de rumba’ en Cuadra Play sea hasta medianoche
De Asturias a la Carrera 52: Operativos y restricciones de horario en 2026
El patrón de migración de la rumba tiene un antecedente cercano. El 1 de marzo de 2024, en el marco del Plan Candado, la Policía Nacional y la Secretaría del Interior cerraron cuatro locales de forma definitiva y tres de manera temporal en el barrio Asturias, por desarrollar actividades no permitidas en la zona, según el artículo 92, numeral 12, del Código Nacional de Convivencia.
Publicidad
La intervención frenó la actividad en ese sector. Dos años después, parte de ese movimiento nocturno reaparece en puntos que la institucionalidad aún no tiene completamente mapeados.
Esquema de control actual: hasta 30 funcionarios
La Alcaldía mantiene el cierre de establecimientos a las 2:00 a.m., mediante el Decreto 0287 de 2025, que revocó ampliaciones previas tras el homicidio de un ciudadano cerca de Cuadra Play en mayo de 2025.
Pinto Fratalli cuantificó el esfuerzo institucional: “Esto representa un gasto y un esfuerzo importante: mantener casi siempre entre 15 y 20, hasta 30 personas, fuera del servicio ordinario de Policía en estos sitios de esparcimiento, que no son solo Cuadra Play, sino también la 52, la Zona Rosa y otros sectores”.
















