Bucaramanga
Viernes 13 de marzo de 2026 - 01:00 AM

Alerta en Bucaramanga: “Nuestra casa se partió en dos”

Una vivienda se abre lentamente mientras una familia intenta seguir viviendo allí. La historia revela un problema que lleva décadas en este barrio de Bucaramanga.

El deterioro de la estructura ha provocado que la casa de Lilia Jaimes se parta progresivamente, una situación que preocupa a vecinos del sector.
Foto: Marco Valencia / Vanguardia
El deterioro de la estructura ha provocado que la casa de Lilia Jaimes se parta progresivamente, una situación que preocupa a vecinos del sector. Foto: Marco Valencia / Vanguardia

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Publicado por: Danilo Cárdenas

En el barrio Villa Rosa de Bucaramanga, una vivienda presenta deterioro estructural asociado al movimiento del terreno. La familia que habita el lugar solicitó acompañamiento de las autoridades.

Una casa ubicada en la manzana 3 del barrio Villa Rosa, en la comuna 1 de Bucaramanga, se está partiendo literalmente en dos. Lilia Jaimes Mojica, dueña del predio, lleva 20 años viviendo allí junto a sus dos hijas y sus nietos menores de edad, y hoy enfrenta una amenaza que creció lentamente bajo sus pies: el terreno está cediendo, las grietas se ensanchan con cada lluvia y uno de los niños tiene que levantarse cada mañana con un hueco al lado derecho de su colchón.

El origen no es un accidente reciente. Jaime Suárez, ingeniero experto en suelos, explica que los barrios Villa Rosa y Villa Elena, sectores localizados en el norte de Bucaramanga, fueron construidos hace décadas por el Instituto de Crédito Territorial sobre un coluvión, un depósito geológico inestable producto de fallas activas desde hace miles de años. “Se cometió el error de construir esos barrios”, sentencia.

Desde entonces, el alcantarillado se rompe, se repara y vuelve a romperse. Los sismos del Nido de Bucaramanga y las temporadas de lluvias mantienen el suelo en movimiento permanente. Solución definitiva, advierte el experto, no hay.

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El alcantarillado deteriorado es uno de los principales detonantes del problema en la vivienda de Lilia, advierten expertos. La Empresa Pública de Alcantarillado de Santander, EMPAS, realiza dos jornadas anuales de mantenimiento y limpieza por barrio, pero, como advierte el ingeniero Jaime Suárez el esfuerzo choca con una realidad geológica que ningún cronograma puede resolver: la zona no es apta para el buen funcionamiento de ese sistema. El coluvión se mueve, las tuberías se parten y el ciclo empieza de nuevo. En Villa Rosa, reparar no es solucionar, es ganar tiempo.

Villa Rosa: autoridades reconocen el riesgo y anuncian visita técnica a vivienda afectada

Lilia sobrevive vendiendo empanadas y papas rellenas. Una enfermedad en la columna y la diabetes le impiden trabajar con regularidad; son sus hijas quienes sostienen el hogar. Junto a ellas ya cotizaron cuánto costaría reparar la estructura: una cifra que se les escapa de las manos. Cuando buscó ayuda institucional, la única respuesta que recibió fue que debía irse. Sin dinero, sin salud y sin un lugar adónde ir, esa “solución” sonó más a abandono que a ayuda.

La casa de Lilia no es un caso aislado. La tubería deteriorada que socava el terreno ha comprometido otras tres viviendas del sector, cuyos dueños originales ya se marcharon. Magali Velázquez, líder comunitaria con 42 años peleando por el barrio, lo resume con rabia contenida: todos merecen una vivienda digna, pero ni el alcalde ni el gobernador han pisado estas calles para comprobarlo.

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Al ser consultada, la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, CDMB, voceros de la entidad reconocieron que Villa Rosa registra un “daño histórico”. Agregan que “es un barrio construido donde nunca debió construirse”, y advierten que la gestión directa recae en la Alcaldía de Bucaramanga como primera autoridad de gestión del riesgo.

Al respecto, Didier Augusto Rodríguez León, director de la Unidad de Gestión del Riesgo de Bucaramanga, explicó a Vanguardia que se han realizado reubicaciones con apoyo del Instituto de Vivienda de Interés Social y Reforma Urbana de Bucaramanga, Invisbu, pero que el proceso se convierte en un círculo vicioso: una vez desalojadas las viviendas, nuevas familias en condición de pobreza las ocupan porque no tienen otro lugar adónde ir.

La casa de Lilia Jaimes, en la manzana 3 de Villa Rosa, presenta fracturas que evidencian el movimiento del terreno en este sector del norte de Bucaramanga.
Foto: Marco Valencia / Vanguardia
La casa de Lilia Jaimes, en la manzana 3 de Villa Rosa, presenta fracturas que evidencian el movimiento del terreno en este sector del norte de Bucaramanga. Foto: Marco Valencia / Vanguardia

Rodríguez León añadió que la Unidad de Gestión del Riesgo de Bucaramanga también realiza jornadas pedagógicas en los barrios de riesgo para dar herramientas a los habitantes mientras encuentran otra alternativa.

Como resultado de la consulta de Vanguardia, la Unidad de Gestión del Riesgo anunció que realizará una visita técnica este viernes a las 9 de la mañana a la vivienda para evaluar la infraestructura y buscar posibles soluciones. La secretaria de Infraestructura de Bucaramanga María del Rosario Torres Vargas añadió que esperaran a la visita de la Unidad de Gestión del Riesgo para iniciar un plan de acción.

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Norte de Bucaramanga: cientos de viviendas siguen en riesgo pese a declaratoria de alto riesgo

Villa Rosa es un barrio que cuenta con 40 manzanas, 1.640 casas y más de tres mil habitantes. En el 2000 fue declarado zona de alto riesgo por el Tribunal Administrativo de Santander y el Consejo de Estado. Veintiséis años después de esa declaratoria, Lilia Jaimes sigue durmiendo en una casa que se parte en dos.

El problema no se limita a Villa Rosa. Al menos cuatro sectores del norte de Bucaramanga, entre ellos Café Madrid, el ya mencionado Villa Elena y Ciudad Norte, concentran cientos de viviendas en riesgo por las mismas fallas geológicas.

En Villa Rosa, al norte de Bucaramanga, una vivienda habitada por una familia presenta graves fracturas en su estructura.
Foto: Marco Valencia / Vanguardia
En Villa Rosa, al norte de Bucaramanga, una vivienda habitada por una familia presenta graves fracturas en su estructura. Foto: Marco Valencia / Vanguardia

El Invisbu tiene proyectado el mejoramiento de 58 casas en Café Madrid y avanza en el proyecto Norte Club Tiburones II, ubicado en el barrio Regaderos de la comuna 2, donde más de 60 apartamentos de Vivienda de Interés Prioritario destinados a familias damnificadas por riesgos no mitigables estarán listos en el primer semestre de 2026, con un avance del 95 % en la torre 9.

Publicado por: Danilo Cárdenas

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