Bucaramanga
Martes 17 de marzo de 2026 - 12:30 PM

“No se olviden de nosotros”: lustrabotas de Piedecuesta, al borde de la ‘extinción’

La situación es tan dura que prácticamente ya nadie quiere dedicarse a este humilde oficio, en Piedecuesta. Recorrimos el parque La Libertad y conocimos las historias de los pocos lustrabotas que quedan en este escenario, del cual anteriormente eran una especie de ‘custodios’.

Ángel Miguel Chanagá Díaz, de 75 años de edad, cobraba 5 centavos por la lustrada cuando comenzó en este oficio. (Foto: Byron Pérez / VANGUARDIA)
Ángel Miguel Chanagá Díaz, de 75 años de edad, cobraba 5 centavos por la lustrada cuando comenzó en este oficio. (Foto: Byron Pérez / VANGUARDIA)

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“En su momento llegarnos a trabajar casi treinta lustrabotas en el parque principal. Ahora, por mucho quedamos ocho emboladores . Algunos ya se murieron y otros definitivamente dejaron este oficio. Quienes seguimos en esto tenemos días muy duros, de arriba para abajo cargando el cajón, y a duras penas hacemos para comer”.

(Foto: Byron Pérez / VANGUARDIA)
(Foto: Byron Pérez / VANGUARDIA)

Estas palabras son de Jorge Arnulfo Parra Gómez, de 51 años de edad, uno de los pocos lustrabotas que quedan en el parque La Libertad, en Piedecuesta, en donde anteriormente decenas de familias obtenían sustento a través de este humilde oficio. Quienes aún se dedican al embellecimiento de calzado en dicho escenario concuerdan en afirmar que literalmente se encuentran al borde de la ‘extinción’.

Señalan que tienen muy poca clientela, que carecen de espacios idóneos para desempeñar su actividad, que la imagen de los lustrabotas del municipio se fue deteriorando con el paso de los años, y que tampoco tienen organización ni representación que los ayude a gestionar ayudas oficiales. Lea también: Comerciantes del calzado le apuestan a ‘pisar fuerte’: así será la próxima feria del gremio

(Foto: Byron Pérez / VANGUARDIA)
(Foto: Byron Pérez / VANGUARDIA)

Para Ángel, la única compañía es su cajón

Tristemente, para estos piedecuestanos que entrevistamos no existen más opciones laborales, en muchos casos debido a que se trata de personas de avanzada edad, sin escolaridad y sin redes de apoyo que estén al pendiente de ellos o que les puedan brindar una mano amiga.

Tal es el caso de Ángel Miguel Chanagá Díaz, de 75 años de edad, quien vive solo desde hace cerca de veinte años luego de que falleciera su madre. Él nos relató que cuando inició en este oficio, hace más de tres décadas en el parque La Libertad, cobraba 5 centavos por cada lustrada que realizaba. Ángel sonrió y recordó que “eran otros tiempos, nos iba mejor”.

“Para mí sigue siendo importante el oficio de lustrabotas. Es un placer atender a todo el que llega al parque y quiere tener sus zapatos impecables. A pesar de las dificultades, acá seguimos trabajando de forma honesta, sin quitarle una moneda a nadie y sin causar desórdenes”, resaltó Chanagá Díaz.

Ángel recordó que en algún punto de su vida pudo inclinarse por una actividad en la que pudiera generar más ingresos. Pero debido a las vueltas que da la vida tuvo que dejar de dedicarse al cultivo de caña, luego entró a trabajar como obrero de construcción y finalmente prefirió seguir como embolador.

“En 1970 fue reservista del ejército, como lancero y contraguerrilla... pero no seguí la vida militar. Ahora no encuentro más trabajo a estas alturas. A mi edad es muy duro encontrar un trabajo honrado y digno. Ojalá alguna autoridad o empresa nos pueda ayudar con materiales nuestra labor”, indicó Ángel Miguel.

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(Foto: Byron Pérez / VANGUARDIA)
(Foto: Byron Pérez / VANGUARDIA)

“Sería muy bueno que nos dieran nuevos módulos”

Para Jorge Arnulfo, “luego de que nos quitaron los módulos que teníamos en el parque, el trabajo se puso más duro. antes estábamos ordenados, más cómodos. Teníamos silla y cubierta para el cliente. Ojala se unieran los empresarios y las autoridades, para que nos pudieran entregar nuevos módulos con publicidad y patrocinio de los comerciantes”.

Anteriormente los lustrabotas del parque principal de Piedecuesta contaban con módulos y un área especial en el escenario en donde ellos podían desarrollar su actividad. Sin embargo, después de la remodelación realizada en el parque, estos módulos se eliminaron y con ello varios de los emboladores se marcharon.

(Foto: Byron Pérez / VANGUARDIA)
(Foto: Byron Pérez / VANGUARDIA)

José Domingo Cortés Suárez, quien durante décadas fue líder de los lustrabotas y actualmente está fuera de actividades debido a problemas de salud, indicó a Vanguardia que “prácticamente los lustrabotas quedamos abandonados. Muchos dejaron de trabajar en esto. Cuando quitaron los módulos del parque nos prometieron un sitio para nosotros, y está es la fecha que no hemos tenido nada”.

Esta humilde comunidad de trabajadores también señala que el apoyo psico-social que anteriormente recibían tampoco se mantuvo. Además de lanzar llamados a las autoridades en busca de ayuda, ellos también contaron que sueñan con nuevamente estar organizados, contribuir con el cuidado del parque y hasta servir de guías para los visitantes.

“Ojalá nos pudieran organizar de nuevo a los pocos que quedamos. Que también tuviéramos carné y hasta chaqueta. Nosotros somos una especie de referente para la gente que llega. Hay que pensar en grande y capacitarnos con conocimientos sobre turismo, para que también sirvamos como guías”, expresó Jorge Arnulfo.

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