De Barranquilla a Bucaramanga: la historia entrañable de Edith Ulloque Pérez de Serrano (q.e.p.d.)

Hay vidas que no se apagan con la muerte, sino que se transforman en memoria viva, en eco entrañable que sigue acompañando a quienes las conocieron. Así fue la vida de Edith Ulloque Pérez de Serrano, una mujer cuya partida deja un vacío hondo, pero también una historia luminosa que hoy se honra con gratitud y emoción, tanto en Barranquilla como en Bucaramanga.

Muchos la recuerdan por haber sido reina del Carnaval de Barranquilla en 1961, en una época en la que la celebración comenzaba a abrirse a nuevas expresiones populares y a reflejar con mayor fuerza la diversidad del país.
¡Claro está que ella nació en Cartagena, Bolívar! No obstante, fue barranquillera por adopción. Su reinado no fue solo un título, fue un símbolo de alegría, elegancia y cercanía con la gente, una huella que la convirtió en parte esencial de la historia de esta fiesta que late en el corazón de Colombia.
Lamentamos profundamente el fallecimiento de Edith Ulloque Pérez, Reina del Carnaval de Barranquilla 1961.
— Carnaval de Barranquilla (@Carnaval_SA) March 22, 2026
Su reinado marcó una etapa en la que el Carnaval fortaleció su vínculo con la identidad popular y la participación ciudadana, consolidándose como una celebración más… pic.twitter.com/uZB6Oldg6E
Pero su historia no se quedó en la Costa Caribe. El destino y el amor de su vida la trajeron a Santander, donde sembró raíces profundas y donde su nombre también se volvió entrañable. En Bucaramanga, ciudad que aprendió a amar como propia, construyó una vida familiar junto a su esposo, Jorge Serrano, y sus hijos, en ese hogar cercano a la carrera 39, a la vuelta de Quinta Etapa, que fue testigo de su calidez, su hospitalidad y su inagotable vida social.
Allí, lejos del bullicio del Carnaval pero sin perder su esencia festiva, Edith dejó otro legado silencioso pero trascendental. Desde el edificio Colseguros, junto a su esposo (tras comprarle la emisora Radio Bucaramanga a Sorzano), ella contribuyó a abrir una nueva era para la radio en la ciudad, acercando voces, música y compañía a miles de hogares santandereanos.
Don de gente
Quienes la conocieron hablan de una mujer elegante en el trato y generosa en el afecto. Según el reconocido locutor Édgar Serrano, quien por ese entonces trabajaba en Radio Bucaramanga, “ella tenía ese don especial de hacer sentir importante a cada persona, de moverse con naturalidad en los círculos sociales y, al mismo tiempo, conservar una sencillez que conquistaba”.
Coequipera del experto en reinados Clímaco Otero, fue también una apasionada promotora de la belleza y la cultura, siempre pendiente de las representantes santandereanas en los concursos nacionales.

Su amor por los reinados era, en el fondo, una forma de celebrar la identidad, la tradición y el orgullo regional. No se perdía un certamen en Cartagena y vivió con entusiasmo los triunfos y participaciones de reinas como Ana Milena Parra Turbay, Nini Johana Soto y Diana Patricia Arévalo. En cada una de ellas veía reflejado ese espíritu festivo que nunca la abandonó.
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Es más, según recuerda el actual director del Comité de Belleza de Santander, Juan José Peñaloza, “ella también fue directora del equipo que escogía a nuestras candidatas y, durante su excelente tiempo de gestión, las reinas de la región brillaron con lujo de detalles en Cartagena”.
La partida de Edith Ulloque Pérez no es un adiós definitivo. Es, más bien, una invitación a recordarla en la música de una emisora, en la pasarela de una reina, en la calidez de una conversación. Porque hay personas que, como ella, logran lo más difícil: quedarse para siempre en el alma de una ciudad y en la memoria agradecida de su gente.















