Bucaramanga
Lunes 02 de noviembre de 2026 - 02:37 PM

Paseo del Comercio: entre el esplendor de ayer y el abandono de hoy

La calle 35, entre carreras 12 y 19, pierde su brillo entre el abandono, el desorden y la indiferencia.

Paseo del Comercio
Paseo del Comercio

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El Paseo del Comercio, situado entre las carreras 12 y 19 sobre la tradicional calle 35 de Bucaramanga, atraviesa una preocupante situación de deterioro que contrasta con la importancia histórica, comercial y urbanística de este emblemático corredor peatonal. Lo que fue concebido como un espacio para el encuentro ciudadano, el disfrute de los transeúntes y el fortalecimiento de la actividad comercial, hoy enfrenta problemas que amenazan su conservación y desdibujan su esencia. Veamos sus principales ‘lunares negros’:

1. Tapas de redes públicas

En mal estado se encuentran los contadores y redes públicas.
En mal estado se encuentran los contadores y redes públicas.

El primero de estos lunares es la desaparición de las tapas de las redes públicas, que han sido objeto de hurto y han dejado peligrosos huecos a lo largo del recorrido. Ante la falta de soluciones oportunas, algunos ciudadanos y usuarios del sector han tenido que improvisar cubiertas para evitar que los peatones caigan en estas aberturas y sufran accidentes. Se trata de una situación que evidencia no solo un problema de seguridad, sino también la necesidad de proteger la infraestructura y garantizar una respuesta institucional.

2. Invasión del comercio informal

Las ventas ambulantes se tomaron el Paseo del Comercio.
Las ventas ambulantes se tomaron el Paseo del Comercio.

El segundo problema es la ocupación desmedida del espacio público por parte de las ventas ambulantes. Aunque el trabajo informal representa una realidad social que merece atención y alternativas dignas, su crecimiento sin suficiente regulación ha terminado por reducir las zonas destinadas al tránsito peatonal. Esta situación dificulta la circulación, afecta la imagen del sector y genera inconformidad entre los comerciantes establecidos, que deben desarrollar sus actividades en medio de una ocupación que altera el orden y la convivencia.

3. Mal estado de las baldosas

Es lamentable el estado de las baldosas.
Es lamentable el estado de las baldosas.

El tercer lunar está relacionado con el deplorable estado de las baldosas. En diferentes puntos del Paseo del Comercio se observan piezas levantadas, partidas, desniveladas o completamente sueltas, convirtiendo el recorrido en un verdadero reto para quienes lo transitan. Los adultos mayores, niños y personas con movilidad reducida son especialmente vulnerables a las caídas y lesiones. A esto se suman las incomodidades que se presentan durante las lluvias, cuando el agua acumulada salpica a los peatones. Un corredor de tanta importancia para Bucaramanga no puede continuar ofreciendo un piso que representa un riesgo para sus visitantes.

4. Motocicletas mal parqueadas

El Paseo del Comercio es un improvisado sitio de parqueo de motocicletas.
El Paseo del Comercio es un improvisado sitio de parqueo de motocicletas.

El cuarto lunar es la presencia constante de motocicletas en un espacio concebido prioritariamente para los peatones. La circulación y permanencia de estos vehículos en zonas que deberían estar libres de tránsito motorizado generan riesgos de accidentes, interrumpen la tranquilidad de quienes caminan y ponen en evidencia la falta de controles efectivos. Recuperar el carácter peatonal del Paseo del Comercio implica hacer respetar las normas y evitar que este lugar siga siendo utilizado como una extensión de las vías vehiculares.

5. Habitantes en situación de calle

Foto captada hoy en el Paseo del Comercio, entre carreras 14 y 14. (Foto suministrada por los comerciantes de la zona / VANGUARDIA)
Foto captada hoy en el Paseo del Comercio, entre carreras 14 y 14. (Foto suministrada por los comerciantes de la zona / VANGUARDIA)

El quinto problema del Paseo del Comercio es que esa vía se ha convertido también en un improvisado dormitorio al aire libre para personas en situación de calle, que encuentran en sus andenes y rincones un refugio nocturno. Aunque esta realidad refleja una problemática social que merece atención y soluciones humanas, preocupa la ausencia de programas institucionales que atiendan esta población y recuperen dignamente el espacio público.

Otros problemas de este ‘Paseo’

Estériles están las jardineras instaladas, en el pasado, en el Paseo del Comercio.
Estériles están las jardineras instaladas, en el pasado, en el Paseo del Comercio.

Otro de los problemas tiene que ver con el deterioro del mobiliario urbano. Las bancas averiadas, los elementos deteriorados y las luminarias que no cumplen adecuadamente su función le restan atractivo y comodidad a este espacio público. Estos componentes no son simples adornos: representan condiciones fundamentales para el descanso, la seguridad y el bienestar de quienes visitan el sector. Su abandono transmite una imagen de descuido que termina afectando la percepción que propios y visitantes tienen del centro de Bucaramanga.

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El Paseo del Comercio en Bucaramanga se ve repleto de peatones y comercios informales.
El Paseo del Comercio en Bucaramanga se ve repleto de peatones y comercios informales.

La acumulación de estos problemas demuestra que el Paseo del Comercio necesita mucho más que reparaciones aisladas o intervenciones temporales. Se requiere una estrategia integral que contemple la reposición de las tapas de las redes públicas, el ordenamiento de las ventas informales, la recuperación de las baldosas, el control de las motocicletas y la renovación del mobiliario urbano. También es indispensable fortalecer la vigilancia, el mantenimiento y la corresponsabilidad ciudadana para impedir que los daños vuelvan a repetirse.

Preservar el Paseo del Comercio es proteger una parte de la memoria urbana de Bucaramanga y reconocer el valor de un espacio que durante décadas ha sido escenario de actividad económica, encuentros y vida ciudadana.

Su recuperación no debe entenderse únicamente como una obligación de las autoridades, sino como un compromiso compartido entre comerciantes, residentes, visitantes y usuarios. La ciudad necesita espacios públicos dignos, seguros y agradables; por eso, permitir que este emblemático corredor continúe deteriorándose sería renunciar a un patrimonio que merece respeto, cuidado y recuperación.

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