Tres experiencias pedagógicas lideradas por maestros de Barichara, Mogotes y El Socorro ocuparon los primeros lugares del Galardón a la Excelencia Educativa 2026, un reconocimiento al compromiso, la innovación y la vocación de quienes hacen de la enseñanza una oportunidad para transformar vidas y comunidades

La educación que transforma nace de maestros que se atreven a investigar, innovar y llevar el conocimiento más allá de las aulas. Así lo demostraron los ganadores del Galardón a la Excelencia Educativa 2026, promovido por la Cámara de Comercio de Bucaramanga, que en su decimotercera versión reconoció tres grandes experiencias docentes entre 45 propuestas participantes de las provincias Comunera y Guanentá.

El primer puesto fue para Mariana Urrea Mejía, docente líder del proyecto “Cazadores de Semillas: gobernanza comunitaria del agua y ciudadanía territorial”, desarrollado en la sede Santa Elena de la Institución Educativa Paramito, en Barichara.
Egresada de Trabajo Social de la Universidad Industrial de Santander, UIS, Mariana convirtió el cuidado de los nacimientos de agua en una experiencia de investigación y formación ciudadana, en la que niños y jóvenes aprenden a conocer su territorio, participar en decisiones colectivas y proteger los recursos naturales. Su iniciativa demuestra que la escuela rural también es un espacio para producir conocimiento y fortalecer el compromiso comunitario.

El segundo puesto lo conquistaron Lyzeth Uribe López y Nathalia Acevedo Rojas, docentes del Instituto Técnico Isaías Ardila Díaz, de Mogotes, con la experiencia “Del residuo a la raíz: Matemáticas y ciencias, una dupla con conciencia”.
Estas dos profesionales y egresadas de la UIS unieron sus conocimientos en biología e ingeniería industrial para convertir los residuos orgánicos en un laboratorio de aprendizaje. A través de la investigación, las mediciones y el análisis de datos, sus estudiantes descubren que las matemáticas y las ciencias naturales se complementan para comprender y aportar soluciones a los problemas ambientales de su entorno.

El tercer puesto fue otorgado a Clodomiro Torres Malaver, docente del Instituto Técnico Industrial de El Socorro, por su propuesta formativa desarrollada en el taller de metalmecánica. Esta experiencia vincula la formación técnica con las necesidades y oportunidades del territorio. Su aporte pedagógico comprende la aplicación de los conocimientos en situaciones reales y la participación de las mujeres en campos de formación tradicionalmente masculinos.
El trabajo del profesor Clodomiro demuestra cómo la formación técnica puede ampliar las oportunidades educativas y laborales, promover la igualdad y contribuir a la construcción de proyectos de vida.
Publicidad
Desde el taller, Clodomiro demuestra que enseñar un oficio también significa formar para la vida, despertar habilidades, fortalecer la creatividad y brindar a los jóvenes herramientas para construir su futuro. Su reconocimiento es un homenaje a los maestros que, con paciencia y esmero, convierten el saber hacer en oportunidades de crecimiento personal y profesional.

Los tres primeros lugares reflejan distintas maneras de entender y ejercer la docencia, pero comparten una misma convicción: el aprendizaje cobra mayor sentido cuando se conecta con la realidad de los estudiantes. Desde la protección del agua y la investigación ambiental hasta la formación técnica, estas experiencias muestran que los maestros pueden transformar los desafíos de sus territorios en oportunidades para aprender, crear y construir soluciones.
En esta edición, el Galardón evaluó propuestas en cuatro categorías: articulación de la educación media con las necesidades del territorio, liderazgo pedagógico y gestión directiva, bilingüismo y formación STEAM, y competencias ciudadanas y socioemocionales.

Un motivo especial de orgullo para la región es que Mariana, Lyzeth y Nathalia son egresadas de la Universidad Industrial de Santander, y hoy ponen sus conocimientos y trayectorias profesionales al servicio de las nuevas generaciones. Junto a Clodomiro, representan a esos educadores que hacen de su profesión una misión y que encuentran en cada estudiante una posibilidad de cambio. Santander celebra a sus maestros y reconoce en ellos la fuerza de una educación que investiga, inspira, construye comunidad y transforma territorios.

















