Al menos sesenta ranchos, que fueron construidos de manera ilegal en la escarpa occidente de Bucaramanga, fueron derribados.

Publicado por: Euclides Kilô Ardila
Tal y como lo había anunciado Vanguardia, la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, de la mano de las autoridades policiales y la Secretaría del Interior, procedieron con el desalojo de los cambuches que se construyeron de manera ilícita en el sitio conocido como ‘La Curtiembre’, en la escarpa occidental de la meseta de Bucaramanga.

Como se recordará, los vecinos de los barrios Nápoles y La Feria habían denunciado que, desde el pasado 2 de noviembre, dicha ladera comenzó a ser invadida por varias personas. El área en donde se presentaba la invasión debería estar protegida, pues fue declarada como Distrito Regional de Manejo Integrado de Bucaramanga; incluso es un terreno de preservación natural, además de ser la zona de la Comuna 4 que se encuentra más afectada por la erosión.
Además, la adecuación de estas moradas había implicado la remoción de vegetación y la alteración del hábitat natural, lo que afecta de manera considerable a esta parte de la meseta de la capital santandereana.
Al menos sesenta cambuches fueron demolidos esta mañana, tras el operativo de desalojo oficial.
El peligro de invadir
La inestabilidad del suelo y la falta de medidas de contención adecuadas pueden provocar que el terreno se deslice, poniendo en peligro tanto a las personas que habitan esas precarias viviendas, así como a los predios de las comunidades cercanas, en este caso las de los vecinos de los barrios Nápoles y La Feria.
Se presume que el lugar está siendo ocupado por migrantes y por personas damnificadas por el invierno.
Sin embargo, las autoridades locales le siguen la pista a una red de urbanizadores ‘piratas’ que estafan a personas, vendiéndoles estos lotes que no sólo son inestables sino que además no disponen de la posibilidad de conectarles redes de servicios públicos.

En Bucaramanga, según la Policía, muchas de las invasiones son impulsadas por oportunistas que, al parecer, quieren sacarle provecho a la difícil situación por la que atraviesan centenares de damnificados.
“También se infiltran en estas zonas de riesgo con el único propósito de proveerse de las ayudas que les son entregadas por los organismos de socorro durante los derrumbes o las avalanchas”, añadieron.
De acuerdo con los estimativos de la comunidad, en total es una hectárea de reserva natural afectada. Además hubo remoción de suelo, el cual quedó expuesto a más procesos erosivos que afectarían a la comunidad aledaña en cualquier momento.















