viernes 28 de enero de 2022 - 12:00 AM

Hoy celebramos los 100 años de vida de Alfonso Marín Morales

El día 28 de enero de 1922 (hoy hace 100 años) nace Alfonso en el marco de la plaza de La Libertad, frente a su viejo samán en la bella población de Charalá, “lugar de descanso”, cuarto hijo de Salomón Marín Villalba y Abigaíl Morales Rodríguez. Las primeras letras y toda la primaria suceden en la escuela pública de la heroína Antonia Santos.

La hermandad en su familia, la homogeneidad con todas las clases sociales reinó siempre con la cordialidad y el respeto infundido. Su padre fue el primer prefecto del tesoro público; su madre oriunda de Chima y maestra de una escuela de Ocamonte, siempre generosa y especialmente cariñosa.

El bachillerato lo cursó en el colegio San José de Guanentá de San Gil, regido por los hermanos cristianos. Él escogió la Universidad Externado de Colombia para cursar la carrera de leyes, estudió con restricciones económicas, convencido de que el mejor camino en la vida es el cultivo de la mente y del espíritu. Se graduó de abogado el 24 de octubre de 1947 con una tesis laureada.

Fue nombrado fiscal interino del Juzgado Superior del Socorro y luego Juez del Tribunal Superior de San Gil. Allí vivió los lamentables hechos de la violencia del 9 de abril y a su lado asesinaron a su gran amigo, Dr. Manuel Mejía Rosas. Como consecuencia de ello, amigos suyos en Bucaramanga, pensando en su protección, le ofrecieron el cargo de director de Justicia del Departamento, y al poco tiempo fue escogido para estudiar con beca una rama del derecho en la Universidad de Buenos Aries, Argentina.

A su regreso a Bucaramanga marcó la vida de la familia Marín Valencia porque allí conoció a la hermosa Luz Marina, nada menos que la hija de don Jesús Valencia Delgado, a quien pidió la mano de quien sería su eterna compañera. Luz Marina, esa bella joven de ilustre linaje con sangre antioqueña y santandereana, había sido educada en la Hacienda Santa Isabel y luego en Bogotá con las mejores dotes del arte, de la música y delicadeza para construir una familia.

Alfonso y Luz Marina unieron sus vidas el 12 de septiembre de 1953, instalaron su casa hogareña en el Socorro y allí nacieron sus seis hijos: Rafael Augusto, Fernando, Carlos Alfonso, Álvaro, Sergio y Luz Alejandra, los últimos nueve años la familia vivió en una bella casa construida por Alfonso y Luz Marina en el barrio Los Castaños.

Fueron quince años en la capital comunera conociendo los paisajes de nuestra tierra y gozando la hospitalidad de tantos amigos: de Héctor Rodríguez, a orillas del Río Suárez; de Horacio Rodríguez Plata, fundador de la Casa de la Cultura y de la cual Alfonso fue presidente; de Jorge y Pedro Gómez Forero, siempre vecinos y amigos eternos de Ramiro Gómez, así como de Luis José García y de Hernando Restrepo.

Alfonso asumió un liderazgo constante junto a la capacidad de servir desinteresadamente, nos enseñó a ser personas activas y a trabajar por nuestra tierra.

Siempre hemos estado cerca de Dios y bajo su protección, aprendimos a compartir y predicar con hechos, recordamos las visitas de la mano generosa de Alfonso a instituciones de caridad.

Pensando en la educación superior de nosotros, sus hijos, nos trasladamos en el año 1969 a Bucaramanga, donde Alfonso asumió como el primer director del Instituto Colombiano de Seguros Sociales en Santander. Los seis hijos estudiamos Ingeniería en la Universidad Industrial de Santander, UIS, en donde nos graduamos con honores. Alfonso siempre repitió que “la importancia de las personas no está en lo que tienen, sino en lo que saben”.

Fue designado notario tercero del círculo de Bucaramanga, cargo que ocupó durante 20 años sin tacha, con distinciones y condecoraciones que nos honran. Fue en esa época donde propuso la creación de la sociedad MARVAL, para el trabajo y el progreso; con esa misión logramos consolidar una de las empresas constructoras más grandes e importantes de nuestro país.

Una de las ambiciones más grandes de Alfonso ha sido la de conocer el mundo, porque “viajar es pasear un sueño”, dice Alfonso; conoció lugares siempre indagando costumbres y observando el paisaje; de esos viajes nació el libro “Paseo de un Romántico Enamorado del Mundo”.

16 nietos y 8 bisnietos han fortalecido esta familia, que han recibido el amor eterno, la enseñanza madura y el ejemplo de unos abuelos, que además les han dado cariño y el mensaje de una familia grande y fuerte.

Son muchas las cosas que hoy he llegado a comprender ese mensaje siempre inteligente de mis padres; pero hay dos fundamentales para mí, el primero es la siembra de unas raíces muy fuertes con la familia, con la patria, con la cultura, con la defensa del pensamiento; y el segundo, la de haber aprendido a pensar en grande, a ser emprendedor, esa influencia positiva me ha ayudado a superar los obstáculos, a distinguir el objetivo y a no desfallecer nunca.

Todos nosotros, los hijos de Alfonso, somos una semilla, llevamos sembrada la semilla de la creatividad, de la responsabilidad, de los verdaderos principios y del pensamiento en la mira lejana. Todos hoy apreciamos esa herencia como el más divino tesoro, y en la oportunidad que trae cada día regaremos esa semilla para verla crecer y confirmar la inmortalidad de nuestros padres, a través de los hijos de nuestros hijos.

Alfonso escribió que “contar años no es un buen ejercicio al momento de hacer un balance de nuestra existencia, es mejor vivir años con la seriedad de los desafíos que nos traen todos los días que pasan y las noches que llegan”. Gracias a todos los amigos y familiares que han aportado alegrías a la vida de mis padres.

En homenaje a la vida, a la Divina Providencia al haberme permitido junto a mis seis hermanos la alegría de conservar a nuestros padres, Alfonso y Luz Marina, y en homenaje a las enseñanzas de retribuir a la sociedad creamos la beca Alfonso Marín Morales, cuyo propósito es ofrecer apoyo económico para la educación primaria, secundaria y universitaria para niños y jóvenes de los estratos 1 y 2. Soñamos que con el apoyo ellos terminen sus estudios y puedan ser multiplicadores de bienestar.

Nota de la Redacción: Estas palabras las escribió Rafael Augusto Marín Valencia, presidente de MARVAL, quien hoy le rinde un reconocimiento a su padre, Alfonso Marín Morales, cuando se celebran sus 100 años de vida. Es un homenaje al que nos unimos todos los que conocemos la bella trayectoria de este gran hombre.

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Euclides Kilô Ardila

Periodista de Vanguardia desde 1989. Egresado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialista en Gerencia de La Comunicación Organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro del equipo de Área Metropolitana y encargado de la página Espiritualidad. Ganador del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.

@kiloardila

eardila@vanguardia.com

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