Con mucha tristeza la comunidad educativa de Bucaramanga recibió la noticia del fallecimiento de Sandra González Ramón, docente del colegio José Celestino Mutis.

Publicado por: Redacción Vanguardia
González Ramón, de 41 años, resultó contagiada de COVID-19 y murió tras permanecer 15 días en un centro médico del área metropolitana.
“Fue ejemplo de amor a su profesión y de entrega a los estudiantes. En virtualidad se esforzó demasiado en implementar metodologías acordes a la necesidad e intereses de los niños. Muy muy querida y admirada por toda la comunidad educativa pero sobre todo por los niños y los padres de familia. Es una pérdida irreparable”, contó Esperanza Toloza, rectora del colegio.
Periodistas de esta redacción que tuvieron la oportunidad de conocer a la docente la recuerdan como una mujer que amaba a sus estudiantes como si fueran sus propios hijos.
Sandra González tenía a su cargo un grupo de segundo primaria conformado por 36 pequeños entre los 6 y 7 años de edad, en el colegio José Celestino Mutis.
De este número de estudiantes, siete niños no tienen forma de conectarse a las clases virtuales en medio de la contingencia por la pandemia de COVID-19. Por esta razón, sin dudarlo, la ‘profe’ comenzó una cruzada por redes sociales y medios de comunicación para recaudar fondo y así dotar a sus niños de la tecnología apropiada para recibir clase en pandemia.
En 2020, eran muchos más los estudiantes que no tenían dispositivos para estudiar desde sus hogares. De los 35 estudiantes que tenía Sandra, tan solo 15 tenían conexión. Al ver esta dificultad, la profesora compró de su bolsillo un teléfono al que nombró "el celular viajero".
Este móvil se fue rotando de estudiante en estudiante semanalmente, para que los niños pudiera tener al alcance los contenidos pedagógicos.
"Cada lunes se lo entregaba a un niño diferente y le pagaba la mensualidad del internet. Ahí se descargaron las aplicaciones. La condición era que el estudiante se conectara durante la semana y aprovechara para subir las tareas. También capacité a los papás para el manejo de herramientas como Cam Scanner. Fue muy bonita la experiencia porque había muchos niños que no podían conectarse", explicó González a Vanguardia a principios de 2021.
La maestra contaba que los niños tienen gran interés por aprender y pedía a los padres de familia un mayor compromiso en el proceso de aprendizaje de sus hijos. "Los estudiantes se acomodan muy rápido a las circunstancias, han sido muy puntuales en los encuentros, les parecía una eternidad cuando no nos conectábamos los fines de semana. En cambio, hay padres de familia muy perezosos, a algunos les falta un mayor compromiso...".
Con más de quince años de experiencia en el campo de la docencia, esta profesora de primaria y formación universitaria marcó una huella en el corazón de sus estudiantes.
“Has sido la mejor profesora del mundo, gracias por todo y por enseñarme todo lo que sé”, le escribió una de sus alumnas en agosto, cuando la ‘profe’ cumplió años.
Sandra González tenía dos maestrías, una en Educación y otra en Políticas Públicas y Desarrollo y además era docente de la Universidad Autónoma de Bucaramanga.
A continuación compartimos parte de la entrevista que en agosto esta redacción le realizó a la docente, en donde ella expone su amor por educar, por ayudar a sus estudiantes y su inspiración en su labor diaria.
“Lo más bonito de trabajar con los niños, es que ellos sienten un amor puro y un amor permanente y así no lo vean a uno presencialmente le dicen que lo quieren mucho, los niños mantienen esa ilusión ya que no se agobian tanto al no saber la magnitud de la pandemia.
Les digo a los padres que si nos vencemos ante las situaciones adversas eso se verá reflejado en los niños. Parte del amor no es cumplir con las necesidades básicas, hay algo fundamental como la motivación. Que mi hijo vea que tiene que seguir caminando a mi lado. No podemos exigirles a los niños ser profesionales cuando constantemente estoy diciéndoles que no sé esto o no aprendí aquello, tiene que haber una coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos.
Cuando se acabe la pandemia ellos recordaran todos los momentos que compartieron juntos, tendrán en su memoria esa manualidad, cuando cocinaron algo, ellos no recordarán que no pudieron salir, recordarán quienes estuvieron acompañándolos en todo este proceso. Les digo que no se rindan”.













