En Bucaramanga, varios profesores se han vuelto influencers para captar la atención de sus estudiantes y mejorar la forma en la que orientan sus clases. Conozcamos a dos de ellos: uno es docente del José Celestino Mutis y otro trabaja desde hace años en el Salesiano.

En tiempos donde la educación parecía quedarse sin señal, dos docentes decidieron subirle el volumen a la creatividad y darle “play” a nuevas formas de enseñar. En la Sección de las Cosas Buenas, esta es la historia de cómo, entre clases virtuales, pantallas y conexiones inestables, surgieron verdaderos “influencers” del aula que lograron reconectar con sus estudiantes.
Hace poco más de cinco años, en plena pandemia, el riesgo de perder el interés de los alumnos era tan real como un video sin reproducciones. Fue entonces cuando José Julián Garavito Leal, docente de Lengua Castellana de la Institución Educativa José Celestino Mutis, y Joaquín Ardila, del taller de electricidad del Tecnológico Salesiano Eloy Valenzuela, decidieron reinventarse y crear contenido educativo digno de cualquier canal viral.
Ambos profesores compartían una misma preocupación: sus estudiantes estaban desconectándose, no solo de internet, sino del aprendizaje. La misión era clara, había que captar su atención antes de que hicieran “scroll” definitivo lejos de sus clases. Lengua Castellana y Electricidad necesitaban volverse tendencia.

“En pandemia los estábamos perdiendo y había un clima muy tenso en el ambiente en general”, recordó Garavito Leal, quien entendió que debía cambiar el formato tradicional por uno más cercano al lenguaje de sus alumnos. Así, decidió convertirse en creador de contenido educativo.

Con smartphone en mano y una creatividad sin filtros, Garavito Leal lanzó su propio “canal” pedagógico. Allí, entre metáforas, narraciones y juegos de palabras, comenzó a producir videos cargados de humor, literatura y espontaneidad, logrando que sus estudiantes no solo dieran clic, sino que se quedaran hasta el final.
Sus clases dejaron de ser monólogos para convertirse en verdaderos “streams” de conocimiento. Cada explicación era un “clip” memorable, cada actividad un reto viral, y cada aprendizaje un comentario fijado en la mente de sus alumnos.
La estrategia no tardó en rendir frutos. Lo que empezó como una idea improvisada se transformó en una propuesta educativa sólida, que no solo generó risas y participación, sino que también elevó el nivel académico de sus estudiantes.
El impacto fue tal que su iniciativa fue reconocida a nivel regional. Garavito Leal llevó su propuesta al Foro Educativo Municipal organizado por la Alcaldía de Bucaramanga, en convenio con la Cámara de Comercio, donde obtuvo el primer puesto en el ‘Galardón a la Excelencia’. Su contenido, definitivamente, se volvió tendencia en el mundo educativo.
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Por su parte, Joaquín Ardila también decidió encender la chispa de la innovación desde su taller de Electricidad. Entendió que para enseñar circuitos debía primero conectar con sus estudiantes, así que abrió su propio espacio audiovisual. (Lea además: En Bucaramanga, ¡Cuenta conmigo, soy Salesiano!)
Desde su canal, Ardila comenzó a compartir experimentos, demostraciones prácticas y hasta mezclas con música, convirtiendo cada clase en una especie de “tutorial” dinámico que atrapaba la atención de sus aprendices. Sus videos eran como ‘cortocircuitos’ positivos, inmediatos y efectivos.

Poco a poco, sus estudiantes pasaron de ser espectadores pasivos a seguidores activos. Comentaban, participaban y replicaban los ejercicios, mientras el profesor sumaba “likes” en forma de interés y compromiso académico.
Hoy, ambos docentes son reconocidos como verdaderos “influencers” de la educación, demostrando que, cuando se trata de enseñar, no hay algoritmo más poderoso que la pasión y la creatividad. En medio de la crisis, lograron lo impensable: convertir el aprendizaje en contenidos irresistibles.















