Este hermoso mural, situado en el barrio Palomitas de Floridablanca, busca recordar a las futuras generaciones la importancia de mantener viva la tradición artesanal de la cerámica y de la alfarería en la región.

Como si el tiempo se hubiese retrocedido a la época de los alfareros del ayer, los vecinos del sector de Palomitas se han propuesto transformar el ‘barrio en historia’.

Conducidos por sus propias manos y su imaginación, diseñan un mural que evocará el pasado de su urbanización, pieza a pieza.
La escena es tan bella, como comunitaria: mujeres, hombres, jóvenes y adultos mayores se acercan cada sábado a la alfarería de Oscar Vega, una de las dos que aún sobreviven en el barrio, para moldear con sus manos las baldosas que, unidas, compondrán el paredón artístico más grande del área metropolitana.

En este taller, dirigido por el maestro Henry Buitrago, los voluntarios trabajan la arcilla como si fueran ceramistas experimentados, aunque para muchos esta es la primera vez que tocan el material.

José David Ávila Zárate, representante de la Asociación Ambientalista Madre Tierra, recordó que desde hace varios meses, más de 150 personas han participado en la iniciativa, la mayoría sin experiencia artística previa. Vecinos, estudiantes, profesionales, amas de casa y jóvenes de centros de rehabilitación han unido sus esfuerzos en una tarea comunitaria que busca embellecer el entorno y rescatar una tradición que casi ha desaparecido en Palomitas, donde antaño existían más de 50 alfarerías.

El mural, que está siendo erigido en el paredón del colegio Madre del Buen Consejo, Sede B, abarcará más de 100 metros cuadrados cuando esté terminado. Se compone de placas con relieves que los participantes modelan a su gusto, y luego son quemadas para su instalación.
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La meta final es que, una vez concluido, el mural sea iluminado, convirtiéndose en una galería a cielo abierto, un homenaje permanente al legado alfarero.
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La comunidad ha contado, hasta ahora, con el apoyo del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. No obstante, hacen un llamado respetuoso a la Alcaldía de Floridablanca para que se una a este proyecto, que tiene el potencial de convertirse en un hito cultural y turístico para el municipio.
A pesar de la falta de recursos, los vecinos siguen trabajando con entusiasmo, convencidos de que están forjando algo que trasciende el simple hecho de adornar una pared: están modelando su identidad.

En un sencillo acto de inauguración, el pasado sábado se instalaron las primeras 400 placas, pero el mural aún tiene mucho por crecer. Mientras más manos se sumen, más rápido se completará la obra comunitaria que, además de rescatar la memoria del barrio, ofrece a los participantes una oportunidad de aprender y conectarse con el arte de la arcilla.

Todos aquellos interesados en colaborar, aprender o simplemente dejar su huella en este monumento de barro y esperanza, son bienvenidos para que entre arcilla y sueño, se esculpa la memoria del barrio Palomitas. Si quiere unirse a esta causa, puede llamar al siguiente número telefónico: 315 8362350.
A continuación le presentamos el QR, si desea inscribirse a los talleres. Veamos:

















