Las cosas buenas
Miércoles 13 de agosto de 2025 - 09:41 PM

‘Te...la...vives’: arte, arrugas y libertad

En el barrio Los Colorados de Bucaramanga, entre agujas, risas y manos que no se rinden, un grupo comunitario demuestra que la vejez no es el final del camino, sino otra forma de empezar a vivir. Esta es la historia:

Ellos son  algunos de los integrantes  de la iniciativa ‘Te...la...vives’, del barrio Los Colorados, de Bucaramanga.
Ellos son algunos de los integrantes de la iniciativa ‘Te...la...vives’, del barrio Los Colorados, de Bucaramanga.

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En el popular barrio Los Colorados, al norte de Bucaramanga, varias señoras y señores, que se autodefinen como ‘abuelos felices’, decidieron desafiar al tiempo y a los estigmas. Hoy, sus arrugas ya no son símbolos de abandono, sino mapas de historias, resistencia y ganas de seguir dejando huella.

Victoria Salamanca, una de las protagonistas de este relato, lo dice con una franqueza que desarma: “Antes me sentía como un mueble viejo, como algo que se guarda y no se usa. De hecho, antes no imaginaba que podría renacer en medio de la humildad de mi entorno”.

Victoria es parte de ‘Te...la...vives’, un grupo de 25 adultos mayores que se autodenominan así -jugando con las palabras ‘tela’ y ‘vivir’- porque han tejido esperanza con hilo firme, puntada a puntada.

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Para ellos, la vejez dejó de ser un rincón oscuro y se convirtió en un taller de vida, donde se hila no solo bisutería y bolsos, sino autoestima, comunidad y propósito.

En un país donde envejecer muchas veces se vive como una condena silenciosa, ‘Te...la...vives’ demuestra lo contrario: el cuerpo envejece, sí, pero el espíritu puede florecer.

Cada una de estas manos, marcadas por años de trabajo, ha encontrado un nuevo motivo para moverse; cada mirada, aunque más cansada, brilla con la ilusión de saberse útil.

La chispa nació gracias al Modelo Interprofesional de la Universidad de Santander, Miudes, que decidió ir más allá de las aulas para encontrarse con la realidad cruda de la tercera edad: abandono, soledad, enfermedades no tratadas, falta de redes de apoyo, en fin...

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“Nos dimos cuenta de que, más que problemas de salud, muchos llevaban encima un sentimiento profundo de que ya no servían”, cuenta Sandra Patricia Ortiz, coordinadora del programa.

Con ese diagnóstico, la Universidad de Santander, UDES, unió fuerzas: Terapia Ocupacional, Negocios Internacionales, Contaduría, Mercadeo, Fisioterapia y Salud Pública diseñaron un acompañamiento que estimula la mente, fortalece el cuerpo y, sobre todo, devuelve el sentido de vida.

Andrea Hernández, profesora de Terapia Ocupacional, explica que, “aquí trabajamos para que envejezcan activos, con roles claros y el reconocimiento de su valor en la sociedad”.

Grandes emprendimientos lideran estas personas en el barrio Los Colorados, de Bucaramanga.
Grandes emprendimientos lideran estas personas en el barrio Los Colorados, de Bucaramanga.

De ese trabajo nacieron pequeños grandes milagros: emprendimientos de bisutería, bolsos y accesorios, así como la producción y venta de alimentos. Con una alianza con el SENA, se formaron en cocina y manipulación de alimentos; la UDES puso la logística y el apoyo inicial, y ellos pusieron el corazón.

Hoy venden en ferias, en sus barrios, incluso por encargo. Es un ecosistema de cuidado, aprendizaje y economía solidaria. Cerca del 20 % ya ha llevado su emprendimiento a nivel individual. Y, como efecto inesperado, los jóvenes del barrio se han acercado para aprender. “Si los abuelos pueden, nosotros también”, dicen con orgullo.

Las reuniones semanales se han convertido en un refugio: allí se ríe, se aprende, se planifica. ‘Te...la...vives’ ya es una marca reconocida, y sus integrantes, un ejemplo vivo de que la vejez puede ser activa, creativa y valiente.

Los retos son muchos: falta de recursos, de un espacio propio, de condiciones físicas iguales; pero la paciencia y el compromiso han sido el hilo que lo cose todo.

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Oscar Ricardo Picón, profesor de Negocios Internacionales de la UDES, dice que “este avance ha sido casa por casa, palabra por palabra, demostrando que nuestros abuelos aún tienen mucho que dar”.

Para la Universidad de Santander, no es solo un proyecto: es una experiencia que merece replicarse en otros lugares:. “Me ha enseñado que sí es posible mejorar vidas y que la esperanza no tiene edad”, dice uno de los gestores.

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