La Universidad de Santander, UDES, y la Institución Educativa ‘La Libertad’ se unen para formar pequeños héroes del medio ambiente.

En la Institución Educativa ‘La Libertad’, el verde de la esperanza y los colores del reciclaje se tomaron las aulas. Allí, los niños fueron los protagonistas del proyecto “El Recolector”, una iniciativa que unió al programa de Instrumentación Quirúrgica y al de Licenciatura en Educación Infantil de la Universidad de Santander, UDES.
Con sonrisas y juegos, los pequeños descubrieron que cuidar el planeta también puede ser una aventura llena de aprendizaje y diversión.
Durante varias semanas, los estudiantes de primaria se transformaron en ‘Guardianes del Planeta’, aprendiendo a clasificar los residuos y a comprender por qué cada pequeño gesto cuenta para proteger la Tierra. La misión no se quedó en la escuela: los niños llevaron el mensaje a sus hogares, contagiando a sus familias con su entusiasmo por reciclar, reutilizar y reducir.
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A través de dinámicas, juegos y actividades adaptadas a cada edad, los niños aprendieron haciendo.
Cartilla educativa
La cartilla ‘Guardianes del Planeta’ se convirtió en una gran guía: con cuentos, sopas de letras, laberintos y juegos en línea, descubrieron la regla de las ‘3R’ como un ‘superpoder’ que cualquiera puede usar para cuidar el medio ambiente.

También los patios se llenaron de teatro, títeres y personajes que simbolizaban la lucha contra el “monstruo de la contaminación”. Cada presentación fue una oportunidad para reflexionar sobre los efectos de nuestras acciones y para celebrar el compromiso de los pequeños héroes ecológicos.

Al finalizar, los niños recibieron medallas ambientales, un reconocimiento al amor y respeto que demostraron por la naturaleza. Más allá del símbolo, cada medalla representó una promesa: la de seguir cuidando el planeta, separando los residuos correctamente y motivando a otros a hacer lo mismo.
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Para los docentes, “El Recolector” fortaleció el Proyecto Ambiental Escolar y reafirmó el poder transformador de la educación ambiental.
Y la participación de los estudiantes de cuarto semestre de la Licenciatura en Educación Infantil fue decisiva para dinamizar y adaptar cada jornada. Este esfuerzo interdisciplinar demuestra que la educación ambiental, cuando se combina con criterios pedagógicos, creatividad y compromiso, genera transformaciones reales en la escuela y la comunidad.
El reto ahora es expandir el proyecto a más instituciones educativas de la región, con la convicción de que los niños serán los mejores voceros de los mensajes ecológicos y actores y actrices clave para lograr una gestión de residuos más responsable en los hogares.

















