Ese centro de educación superior acompaña la reparación integral y abre caminos de futuro en Santander.

En cada historia de dolor también late una esperanza. Con esa convicción, las Unidades Tecnológicas de Santander, UTS, participan activamente en las Jornadas de Municipalización para la Entrega de Cartas de Indemnización, dirigidas a la población víctima del conflicto armado. Más que un acto administrativo, estas jornadas representan un gesto de reconocimiento, dignidad y acompañamiento a quienes han sufrido las huellas profundas de la violencia en el país.
La actividad, organizada por la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, a través de la Dirección Territorial Santander, tiene como propósito acercar la oferta institucional a los territorios y garantizar el acceso efectivo a las medidas de reparación.

Según Omar Lengerke Pérez, rector de la entidad, “en este escenario, las UTS reafirman su gran compromiso social, entendiendo que la educación superior no puede ser indiferente al dolor de su entorno, sino que debe convertirse en puente hacia nuevas oportunidades”.
La presencia de la institución en estos espacios fortalece la articulación interinstitucional y contribuye de manera decidida a la reparación integral y a la estabilización socioeconómica de la población víctima. No se trata únicamente de acompañar un proceso legal, sino de respaldar el uso adecuado de los recursos y de promover otras medidas de atención, asistencia y reparación que permitan reconstruir proyectos de vida truncados por la guerra.
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Además de Bucaramanga, las jornadas se desarrollan en Girón, Lebrija, Piedecuesta, Floridablanca, Barbosa, Socorro, San Gil y Málaga, llevando un mensaje claro: la educación y el Estado deben estar presentes donde más se necesitan.
En cada encuentro, las UTS escuchan, orientan y ratifican que el conocimiento es una herramienta poderosa para sanar heridas sociales y abrir caminos de superación.
Con sensibilidad y responsabilidad, las UTS demuestran que su misión trasciende las aulas. Al lado de las víctimas, la institución abraza la memoria, respalda la justicia y apuesta por un futuro más equitativo. Porque cuando la educación se compromete con quienes más han sufrido, se convierte en verdadera fuerza transformadora de la sociedad.

















