En total son 19 legisladores quienes aseguran que la medida “es una oportunidad para avanzar hacia una política anti-drogas basada en el respeto por los derechos humanos, el desarrollo local, la sustitución de cultivos, la construcción de capacidades locales y la erradicación manual”. Asimismo, los parlamentarios argumentan que la aspersión aérea, además de tener un alto impacto sobre la salud y el medio ambiente, es un método de erradicación poco efectivo. En el texto, argumentan, que no hay una correlación entre la fumigación y la reducción de cultivos de coca, mientras que sí la hay entre el uso del químico y afecciones a la salud pública en zonas donde hay aspersiones aéreas. Esto sin contar el impacto ambiental de esta política pues aseguran que la aspersión con glifosato contamina los suelos y las fuentes de agua, así como la rica biodiversidad de las regiones fumigadas. Finalmente, los demócratas afirmaron que la política de aspersiones, “además de afectar la seguridad alimentaria y la salud de las comunidades, también deteriora la credibilidad del gobierno en regiones, en donde su presencia es precaria”. Así las cosas, desde Estados Unidos saludaron la recomendación del ministerio de Salud y respaldaron al jefe de estado para que suspenda de inmediato la aspersión con glifosato. Precisamente este jueves se reunirá el Consejo Nacional de Estupefacientes para analizar los estudios en torno a este tema y así definir un mecanismo eficiente que reemplace el uso del químico en la lucha contra los cultivos ilícitos.