Iniciada la fase pública de las negociaciones entre el Eln y el Gobierno, existen muchas dudas sobre su desarrollo e implementación. Algunos expertos confían en el desarrollo de los diálogos con la mayor voluntad política; otros, en cambio, creen que no está claro el futuro de la negociación.

Publicado por: COLPRENSA
Los académicos José María Aguilera y Román Ortiz, investigadores expertos sobre el accionar de las guerrillas, analizan para Colprensa el proceso de paz abierto con el Eln. Con diferentes posturas, ambos son críticos frente al actuar que debe seguir el Gobierno Nacional y el Ejército de Liberación Nacional.
"NO HAY CLARIDAD DEL PUNTO DE LLEGADA DE CONVERSACIONES"
Román Ortiz, politólogo y experto en temas de seguridad y defensa nacional.
- Iniciados los diálogos entre el Gobierno y el Eln, ¿con qué fuerza entra esta guerrilla a dialogar?, ya que muchos analistas aseguran que no tienen la incidencia ofensiva de las Farc.
Yo creo que el Eln es un grupo muy pequeño, estamos hablando de menos de dos mil combatientes, además durante los últimos años tiene una presencia básicamente regional, especialmente en Arauca y en Norte de Santander.
Sin embargo, este grupo ha aprovechado las oportunidades que daba el escenario estratégico de las conversaciones entre el Gobierno y las Farc. Esto le permitió incrementar su accionar militar haciendo presencia en zonas donde hace mucho tiempo no estaba, y la ayudó a multiplicar sus núcleos a nivel territorial.
Además el Eln es una guerrilla que tiene una capacidad mucho mayor de infiltrarse mucho más en las comunidades donde hace presencia. Sumado a esto hoy en día el Eln ha mostrado una capacidad mucho mayor de sabotear el accionar del Gobierno (con ataques y atentados) frente a la paz con las Farc, por esto llegarían a la negociación con mucha más fuerza política.
Por otro lado, este grupo está fuertemente ligado a cultivos ilícitos, lo que le da una fuerza económica bastante grande y más sostenibilidad, y de paso mucha más capacidad para desafiar al Gobierno.
- ¿Cómo será el desarrollo de estos diálogos?, teniendo en cuenta que son totalmente independientes de los de La Habana
Me temo que los diálogos, tal y como está propuesto en el documento que se dio a conocer con el anuncio del arranque de las negociaciones, me hacen pensar que los diálogos van a presentar tres problemas graves.
Primero, van a ser extraordinariamente difusos ya que no está definida una agenda clara, sino que hay una serie de temas completamente abiertos como la ‘construcción de paz’ o la ‘construcción de democracia’, en los que cabe cualquier cosa. Esto quiere decir que el Eln va a intentar impulsar un cambio en el orden político y económico lo que necesariamente chocará con un Gobierno que quiere una negociación muy limitada porque se trata de una organización pequeña.
Segundo, la negociación va a ser extraordinariamente prolongada, ya que tiene todos los ingredientes para que se alargue en el tiempo. Por ejemplo, la falta de una agenda clara o la falta de un limitante de tiempo. Además la logística de las negociaciones, que van a ser en cinco países diferentes, hará que estas rondas no tengan la misma continuidad que la mesa de La Habana.
Y, tercero, el resultado de las conversaciones es totalmente incierto porque el documento público del marco para las negociaciones no tiene un compromiso explícito en el que el Eln diga que al final de las conversaciones va a dejar las armas y a desmovilizarse.
En consecuencia, al final de todo no hay claridad del punto de llegada de las conversaciones, dejando una incertidumbre sobre un callejón sin salida para estas negociaciones.
Creo que el Eln no quiere apresurar la negociación, en ese sentido el Eln buscará dilatarla, porque así se gana protagonismo político sin necesidad de dejar las armas.
Yo creo además que las Farc y el Eln van a intercambiar información sobre las mesas de negociación: el Eln va a usar los acuerdos de las Farc como el mínimo y de ahí en adelante pedir más, tratando de extremar las ganancias obtenidas en La Habana.
- ¿Cree que los diálogos se acaben antes de terminar el Gobierno del presidente Santos?
Es muy difícil saber lo que va a pasar, pero creo que lo que le queda de tiempo a la administración de Santos es el suficiente para que si el Eln quiere desarmarse y desmovilizarse se alcance un acuerdo. Luego de esto, se demostraría que las negociaciones no son efectivas por falta de voluntad.
- Dicen que las bases (llamada también 'guerrillerada') del Eln no son tan unidas, como las de las Farc. ¿Qué tanto riesgo hay de que haya disidencias al proceso de paz dentro del Eln?
El Eln es una organización poco centralizada, además una de sus alas más fuertes es la parte más militarista. Un posible desenlace de estas negociaciones es una desmovilización parcial como ocurrió en el año 92, la Corriente de la Renovación Socialista fue una fracción del Eln que se separó y luego negoció por aparte su desmovilización con el Gobierno. Pero esa guerrilla no se acabó.
- ¿Es necesario un cese al fuego bilateral con el Eln para que no se perjudique la implementación de los acuerdos con las Farc?
Hay una cosa que quiero anotar antes de esto: yo no creo que estemos claramente cerca del final de las negociaciones con las Farc, pienso más bien que estamos relativamente cerca de un cese al fuego, lo cual es distinto. Luego, queda una enorme lista de cosas por negociar, por ejemplo la presión de las Farc por una constituyente.
Ahora, hablando del cese al fuego, si bien dije que el Eln tiene cierta capacidad de sabotaje, la Fuerza Pública es la que tiene que tener la capacidad notable de proteger las zonas de concentración para la desmovilización de las Farc. De hecho, la Fuerza Pública tiene las condiciones que se necesitan para proteger estas zonas y contrarrestar el accionar del Eln, con el fin de que el cese al fuego con las Farc funcione.
"EL GOBIENRO LE IMPONDRÁ AL ELN ALGUNOS PUNTOS ACORDADOS CON LAS FARC"
Mario Aguilera, Doctor en Sociología, investigador del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri), y experto en temas del Eln.

- Iniciados los diálogos abiertos entre el Gobierno y el Eln, ¿con qué fuerza entra esta guerrilla a dialogar?
La fuerza del Eln no es la misma a la de las Farc. Aunque esta guerrilla se mantiene en varios territorios con bastante fuerza debido a su arraigo regional, nunca ha representado un desafío militar de peso como si lo fueron las Farc. Durante gran parte de los noventa y los primeros años del nuevo milenio, el Eln fue muy golpeado tanto por el Estado como por las estructuras paramilitares en muchas de sus zonas de presencia.
Esto hizo que gran parte de las capacidades del Eln fueran reducidas y que solo mantuviera su peso militar y político en muy pocas zonas como Arauca. En otras zonas como el Catatumbo, Nariño, el sur de Bolívar, Antioquia y el Chocó sus capacidades se volvieron mínimas y aún se están recuperando. La reducción de sus capacidades militares también afectó su fuerza política, por ende podrán poner puntos en la mesa pero no con el mismo peso que las Farc.
- ¿El Eln se acogerá a algunos de los puntos ya pactados con las Farc para agilizar los diálogos?
Seguramente se acogerán a muchos puntos de los ya acordados con las Farc. Es más, el Gobierno probablemente impondrá que puntos como el de Justicia Transicional o el desarrollo agrario -que ya han tenido un largo tiempo de reflexión para su consolidación en la mesa de La Habana- se apliquen también para el Eln.
Esto, sin ninguna duda, llevara a conflictos en la mesa con el Eln pues ellos quieren tener un peso por lo menos semejante al que tiene las Farc. Sin embargo, lo más probable es que factores como el tiempo, las necesidades de refrendación y hasta la misma presión política obliguen a la mesa del Eln-Gobierno a acoplarse a muchos puntos de los ya pactados con las Farc en La Habana.
- ¿Cree que los diálogos se acaben antes de terminar el Gobierno del presidente Santos?
Decir cuándo acabaran es muy difícil. Con las Farc se dijo que los diálogos no durarían sino unos meses y ya vamos para más de tres años. Empero, aquí las circunstancias políticas obligan al Gobierno a acelerar las negociaciones y si es posible finiquitarlas al mismo tiempo con las de las Farc.
Si no se acabaran al mismo tiempo, antes de que se acabe el mandato de Santos o al mismo tiempo que acaben las de las Farc, tendría que esperarse que el siguiente Gobierno estuviera tan dispuesto a dialogar como este.
Las circunstancias políticas cambiarían y los colombianos deberían enfrentarse no solo a apoyar al Gobierno en una posible refrendación de los acuerdos de La Habana, sino también a un Gobierno que apoye y prolongue los diálogos con el Eln.














