El 79.6 % de los encuestados consideró que su salud mental es buena, pero el 30.3 % enfrentó ansiedad, depresión y angustia.

Publicado por: Colprensa
Según la Encuesta "Voces Resilientes: juventudes, realidades y territorios", el 76 % de los jóvenes tienen esperanza en un futuro mejor y el 89 % considera agradable vivir, el 44 % opina que la situación del país es poco favorable para su desarrollo.
Esta encuesta fue realizada por el Programa Jóvenes Resilientes de Usaid y ACDI/VOCA y el Observatorio Javeriano de Juventud, se desarrolló en nueve regiones del país y treinta municipios, consultando a 5.465 jóvenes.
Entre los datos más notables, resaltó que el 79.6% de los encuestados consideró que su salud mental es buena. Sin embargo, el 30.3% enfrentó ansiedad, depresión y angustia, y un 12% tuvo pensamientos suicidas. Sorprendentemente, el 47% de quienes experimentaron lo último no busca ayuda, atribuyendo esta falta de búsqueda a la falta de confianza o al temor al estigma.
Lea también: Proyecto obligaría a tomar un curso antes de tener mascotas en Colombia: ¿Qué se enseñará?
En términos económicos, el 36% de los jóvenes no recibe ingresos mensuales, siendo esta situación más pronunciada en mujeres con un 42%. Además, el 62% de aquellos que trabajan percibieron ingresos mensuales inferiores a un salario mínimo, es decir, menos de un millón de pesos.
El sistema educativo se percibió como una fuente de confianza para la juventud, el 41.9% se vio obligado a abandonar su municipio para acceder a educación superior y el 30% dejó de estudiar debido a dificultades económicas.
Contrario a estereotipos negativos, el 92% de los jóvenes afirmaron ser capaces de hacer planes para el futuro. El 88% se consideró responsable con sus tareas y el 89% disfrutó de lo que hace. No obstante, la falta de oportunidades llevó al 60% de los jóvenes a estar interesados en crear o formalizar un emprendimiento.
Le puede interesar: Tres nuevos artículos fueron aprobados en la sesión plenaria sobre la reforma a la salud: ¿Cuáles son?
Las cifras revelaron una juventud optimista pero enfrentando desafíos socioeconómicos, personales y ambientales. Datos adicionales resaltaron la desigualdad de ingresos, la discriminación basada en el cuerpo, la falta de confianza en instituciones públicas, el desconocimiento del subsistema de participación juvenil, y la disparidad en las preocupaciones medioambientales entre diferentes estratos socioeconómicos.
Estos hallazgos proporcionan una base valiosa para el diseño de políticas públicas efectivas que aborden las necesidades reales y promuevan un desarrollo inclusivo y equitativo para los jóvenes del país.













