El Eln ha cambiado su estructura y fuentes de financiamiento. Descubra por qué rompió la paz y qué propone el Gobierno para enfrentar la crisis.

El presidente Gustavo Petro se pronunció sobre las recientes denuncias que indican que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) estaría reclutando jóvenes venezolanos a cambio de dinero. Según el mandatario, esta práctica confirma que el grupo ha dejado de ser una guerrilla insurgente para transformarse en un ejército mercenario al servicio del narcotráfico.
A través de su cuenta en la red social X, Petro enfatizó que el Eln ha perdido su vínculo con el campesinado, pues su crecimiento actual depende de la contratación de combatientes bajo lo que denominó “traquetismo”. Bajo esta dinámica, según el jefe de Estado, la organización ha quedado bajo la dirección del narcotráfico, que impone sus reglas para favorecer los negocios ilícitos.
El ELN crece con mercenarios. Es la modalidad del traquetismo.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) April 2, 2025
Pero no solo el mercenarismo es une expresión de debilidad y aislamiento del pueblo: todo ejército mercenario es débil; no solo es una demostración que los cuantiosos recursos que se necesitan para configurar una…
El presidente también argumentó que esta situación ha llevado al Eln a actuar en contra de las comunidades rurales, citando como ejemplo el caso del Catatumbo, donde el grupo ha asesinado a decenas de campesinos. Según Petro, esta desvinculación con la población civil explicaría la decisión unilateral del Eln de romper las rondas de negociación con el Gobierno. “La paz no sirve para los negocios ilícitos, sino para el pueblo”, afirmó.
Además aseguró que “las negociaciones de paz deben tener como eje fundamental, no el cese al fuego con el gobierno, sino el desmantelamiento de la economía ilícita y el respeto a la población civil. Siendo la fuerza mercenaria compuesta por extranjeros y dirigida por extranjeros, se configura el mayor peligro para la soberanía nacional y la integridad del territorio colombiano en sus fronteras”.
Transformación económica para alcanzar la paz
Dentro de su análisis, el mandatario subrayó que el desmantelamiento de la economía ilícita es fundamental para lograr una paz duradera. En su opinión, las negociaciones con grupos armados no deben centrarse exclusivamente en los ceses al fuego, sino en la eliminación de las fuentes de financiamiento ilícitas y el respeto a la población civil.

“La economía ilícita se acaba si se legaliza, caso de la canabis, cuya violencia innecesaria y su poder de financiación de armas y muertes, se perpetúa por la decisión del congreso de no legalizar, o se termina sustituyendo lo ilícito por lo lícito”.

Petro propuso la legalización de algunas economías ilegales, como la del cannabis, argumentando que esto podría acabar con la violencia asociada al narcotráfico. También mencionó la necesidad de ofrecer alternativas lícitas a los campesinos cultivadores de hoja de coca, mediante una alianza con el Gobierno para impulsar economías agroindustriales sostenibles.
En este sentido, anunció que su administración ha tomado medidas para aumentar el presupuesto destinado a los territorios excluidos, pasando del 22% al 39% de los ingresos corrientes de la Nación. Aunque reconoció los desafíos que esto implica, destacó que si la ciudadanía protege los recursos y elige gobernantes idóneos, la medida podría ser clave para consolidar la paz en el país.
Finalmente, el presidente adelantó que su Gobierno avanzará en la descentralización de los recursos mediante el proyecto de “ley de competencias”, con el objetivo de fortalecer la autonomía territorial y dar cumplimiento a los acuerdos de paz firmados. Esta iniciativa, según Petro, permitirá trabajar en una “paz total” que beneficie a todas las regiones de Colombia.
















