Se destacó como educadora en distintas regiones de Colombia antes de cumplir su anhelo de ser misionera.

El papa León XIV ha aprobado la promulgación de decretos que reconocen las “virtudes heroicas” y el sacrificio de tres nuevos beatos de la Iglesia Católica: la misionera colombiana Inés Arango Velásquez, el obispo español Alejandro Labaka Ugarte y el Obispo indio Matthew Makil. Le puede interesar: Asesinato de dos empleados de embajada de Israel en Washington estremece a comunidad internacional
La decisión se hizo oficial este 22 de mayo durante una audiencia con el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, marcando así el inicio formal de sus procesos de beatificación.

Una ofrenda en la selva amazónica
Dos de los nuevos beatos entregaron su vida por la fe en un acto de profundo compromiso con los pueblos indígenas del Amazonas. Otras noticias: Petro replica mensaje contra Francia Márquez y desata polémica en redes
Se trata de la hermana Inés Arango y el obispo Alejandro Labaka, asesinados con lanzas el 21 de julio de 1987 por miembros de la tribu tagaeri, una comunidad aislada y hostil que, para entonces, se encontraba en medio de un conflicto con compañías petroleras que amenazaban su territorio ancestral.

Ambos religiosos estaban convencidos de que era urgente establecer un diálogo con la tribu para evitar una masacre. A pesar de conocer el riesgo, decidieron acercarse directamente.
Un helicóptero los dejó en un punto de encuentro previamente acordado. Al día siguiente, cuando fueron a recogerlos, ya era demasiado tarde: los encontraron muertos, atravesados por lanzas de palma de chonta.
El legado de Inés Arango
Nacida en Medellín en 1937, Inés Arango tomó los hábitos a los 17 años en la Congregación de las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia.
Dedicó su vida a la enseñanza y más tarde, a la evangelización en la selva ecuatoriana, donde se integró con comunidades indígenas como los huaorani. Con valentía, entrega y una espiritualidad profunda, asumió la misión de llevar el Evangelio a lugares olvidados y hostiles.
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Poco antes de su muerte, Inés dejó escrita una nota que hoy resuena como una premonición serena y valiente: “Si muero, me voy feliz, ojalá nadie sepa nada de mí, no busco fama ni nombre, Dios lo sabe.”
La causa del obispo Alejandro Labaka Ugarte

El obispo Alejandro Labaka Uguarte, originario de España y también misionero del Vicariato Apostólico de Aguarico, acompañó a Inés hasta el final. Formado en teología y con un espíritu conciliador, era reconocido por su capacidad de mediación entre las empresas petroleras, el gobierno ecuatoriano y los pueblos indígenas. Lea también: Harvard demanda a Trump por prohibir matrícula de estudiantes extranjeros
La Iglesia reconoce hoy que su muerte fue un testimonio supremo de amor cristiano y compromiso misionero. Ambos ofrecieron sus vidas en fidelidad al Evangelio y a los más desfavorecidos.
Primeros decretos del Papa León XIV

Estos reconocimientos son los primeros actos oficiales del pontífice en relación con las causas de canonización desde su elección el pasado 8 de mayo.
El Papa, él mismo misionero en Perú por décadas, ha subrayado la importancia de quienes ofrecen la vida por los demás, una categoría que en 2017 fue oficialmente integrada a los caminos de santidad. Además: Daniel Noboa, el presidente más joven que marca una era en Ecuador tras ocaso del correísmo
El reconocimiento como “Beato” constituye el primer paso en el proceso hacia la beatificación y canonización. Para avanzar al siguiente nivel, se requiere ahora la verificación de un milagro atribuido a la intercesión de cada uno de ellos.

Con estos decretos, la Iglesia no solo honra el martirio y la santidad, sino también el testimonio de entrega en contextos de alta vulnerabilidad, como lo vivieron Inés Arango y Alejandro Labaka en la Amazonía ecuatoriana.
















