Laura Sarabia, figura clave del gobierno de Gustavo Petro y hasta ayer canciller, presentó su renuncia tras una serie de roces internos, pérdida de influencia y desautorizaciones que evidencian una fractura en el poder presidencial.

Lo que parecía una alianza férrea entre el presidente Gustavo Petro y Laura Sarabia terminó este miércoles en una ruptura política pública. La hasta ayer canciller, considerada un alfil clave de Petro durante los últimos tres años, renunció a su cargo, tras meses de desautorizaciones, roces internos y una creciente pérdida de poder dentro del círculo íntimo del mandatario colombiano. Además: Laura Sarabia: De ser la mano derecha de Petro a ser desautorizada varias veces por él
En una carta llena de agradecimiento y afirmando que se tomaron decisiones que no comparte sin especificarlas, la excanciller de 31 años renunció a su cargo que ejerció desde enero pasado. La noticia, si bien sacudió al mundo político nacional, tampoco sorprendió en medio del reciente conflicto con el contrato de los pasaportes y los desencuentros públicos.
Petro empezó a marcar distancia, corregirla en público y ponerle supervisores informales. Era evidente que su capital político se estaba agotando.

El punto de quiebre: el caso de los pasaportes
Sin embargo, el punto de quiebre fue la aparición del pastor Alfredo Saade, actual jefe de Gabinete, y enviado por el mismo Presidente con instrucciones directas sobre la política de emisión de pasaportes, una función esencial del Ministerio de Relaciones Exteriores que Sarabia ya no controlaba. Otras noticias: Petro se pronunció tras la renuncia de Laura Sarabia: esto dijo
Desautorizó públicamente la decisión de Sarabia de prorrogar un contrato de casi $600.000 millones con la firma Thomas Greg & Sons.
En ese sentido, Juan Carlos Sánchez Sierra, docente de Opinión Pública en la Universidad Distrital en Bogotá, considera que como Sarabia le falló a Petro en lo de Thomas Greg & Sons, porque él lo entiende como una traición: “hay que leer esto desde las lealtades, porque eso determina bastante al presidente”.

Clara debilidad de cargos ministeriales
Por su parte, Jaime Wilches, analista político y docente de la Universidad Politécnico Grancolombiano, hace alusión al estilo personalista del presidente Petro, que ya lo había reflejado cuando fue alcalde de Bogotá, al referirse a la renuncia de Laura Sarabia. Tenga en cuenta: ¿Qué pasará con la expedición de pasaportes? Este es el plan de Petro
“El presidente Gustavo Petro tiene de tomar más las decisiones con un círculo muy cerrado de asesores y en el que los funcionarios brillantes no suelen destacarse dentro de su gestión”, señala el experto.
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Su otra lectura es la clara debilidad de los cargos ministeriales dentro del sistema presidencial en Colombia.

Según Wilches, es habitual en la historia que estos cargos tengan una alta rotación y con ello, también se observa que eso tiene como consecuencia la debilidad de gran parte de las políticas públicas y de las carteras sectoriales. Se recomienda: Laura Sarabia renuncia al Gobierno ¿fue sólo un desacuerdo o hay más?
Así las cosas, subraya que es “muy difícil generar procesos de largo plazo cuando hay una alta rotación y estos cargos son más producto del pago de favores políticos y de lealtades, que la construcción y una ingeniería institucional con objetivos claros y a largo plazo”.
Hay que recordar que el presidente Gustavo Petro en sus más de tres años de gobierno ha tenido 55 ministros en su gabinete, y 126 viceministros.

Coyuntura electoral
Por su parte, el docente universitario Juan Carlos Sánchez Sierra pone de relieve el factor electoral. Para él, su renuncia cae en un momento oportuno para las campañas políticas en las que Laura Sarabia podría obtener réditos electorales en su sector político que es tan disciplinado como efectivo frente a las urnas.
En su opinión, “los protestantes serán determinantes en las campañas venideras, algo en lo que se adelantaron la alianza de Sergio Fajardo, Jorge Robledo y el Mira; allí Sarabia podría crear una alianza menos forzada de la mano del exministro Mauricio Lizcano o el excanciller Luis Guillermo Murillo”.
La crónica de una renuncia anunciada
Mario Morales, analista y profesor de la Universidad Javeriana, opina que la renuncia de Sarabia fue el resultado de la crónica de un distanciamiento anunciado.
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En ese sentido, recuerda que desde el regreso de Armando Benedetti al círculo de poder de Gustavo Petro, y desde aquel recordado Consejo de Ministros, donde mutuamente se echaron culpas, no es de extrañar la decisión de Sarabia de dar un paso al costado en el Gobierno.
Es decir, ocurrió una fractura de la confianza entre el Presidente y su canciller, y “a la hora de las decisiones sobre lealtades en su círculo cercano, optó por las muy polémicas de Armando Benedetti y de (Alfredo) Saade”, apunta. Lea aquí: Laura Sarabia renuncia a la Cancillería por desacuerdos con el Presidente Petro
En resumen, el distanciamiento de Sarabia y Petro va mucho más allá de las decisiones, es esencialmente la pérdida de confianza, concluye Morales.
Ahora bien, su salida plantea interrogantes sobre quién manejará la política exterior, cómo se reacomodarán las fichas en el petrismo y qué pasará con su influencia en la Casa de Nariño.



















