Hijo de coronel del Bloque de Búsqueda reveló un diploma firmado por la DEA y con la huella de Escobar.

Publicado por: Redacción Colombia
A más de tres décadas de la caída de Pablo Escobar, un nuevo detalle sobre la histórica operación en Medellín salió a la luz. Humberto Coral, hijo del coronel del mismo nombre que participó en el operativo del 2 de diciembre de 1993, publicó fotografías del diploma que recibió su padre como reconocimiento por la captura y muerte del capo.
El documento, firmado por Joe Toft, entonces director de la DEA en Colombia, agradecía la “abnegada dedicación” del uniformado en la localización del narcotraficante más buscado del mundo. Sin embargo, lo que más sorprendió fue que junto a la rúbrica del funcionario aparecía también la firma y la huella dactilar de Escobar. Lea también: Tesoro de Pablo Escobar: agricultor halló 600 millones de dólares en su finca
“¿Cómo podía un muerto certificar su propia muerte?”, cuestionó Coral en su publicación en X, en la que denunció además que su padre fue asesinado cinco meses después de la caída del capo, tras advertir sobre irregularidades dentro del Bloque de Búsqueda.
Ayer encontré en el museo de @PoliciaColombia en el centro de Bogotá, un diploma de la DEA igual al que le dieron a mi padre cuando dirigió el operativo que localizó y eliminó a Pablo Escobar. Es tan idéntico, que tiene el mismo macabro detalle: la firma de Pablo Escobar… pic.twitter.com/KJIHSNalrh
— Beto Coral (@Betocoralg) August 17, 2025
El hallazgo reavivó la polémica sobre la operación, en la que varios uniformados fueron posteriormente señalados de vínculos con los Pepes y grupos paramilitares. Según Coral, muchos de los militares que recibieron ese diploma terminaron relacionados con los mismos carteles que juraron desmantelar.
Incluso, el excomandante Hugo Aguilar admitió que los uniformados del operativo recibieron los 5.000 millones de pesos que el Estado ofrecía como recompensa por Escobar, dinero que se les pidió no ostentar públicamente.
Para el hijo del coronel Coral, usar la huella de un muerto en un diploma era un acto “inhumano” que simbolizaba la corrupción detrás de la operación que marcó la historia de Colombia.
















