Lo que comenzó como una búsqueda espiritual terminó en un infierno marcado por el aislamiento y castigos.

Publicado por: Redacción Nacional
“Fueron 11 años de oscuridad. Once años sin hablar con mi familia, sin decidir qué comer, sin poder dormir tranquila. Me robaron todo, menos la esperanza”, así resume María Esperanza Castro García, una mujer de 71 años nacida en Salamina, Caldas, la historia de su cautiverio bajo el dominio de una supuesta guía espiritual.
En el pódcast Vamos pa’ eso, María Esperanza rompió el silencio y relató cómo pasó más de una década sometida a los caprichos de una mujer que se hacía llamar “la novia del cordero”, quien con un discurso religioso manipulador la convenció de entregarle su vida entera. Puede leer: Intentaron secuestrar a padres de Tatiana Hernández en Cartagena
Lo que comenzó como una búsqueda espiritual terminó en un infierno marcado por el aislamiento, los castigos y la pérdida total de su libertad.
Así inició el engaño que terminó en secuestro
María Esperanza siempre fue una mujer activa, trabajadora y creyente. Tras dejar su tierra natal debido a la violencia, se radicó en el Caquetá, donde estudió y laboró en distintos municipios. Fue allí donde conoció a Cielo, una mujer que se presentaba como líder espiritual, capaz de “ver el destino” y comunicarse directamente con Dios.
El encuentro ocurrió en Mesitas, gracias a la intermediación de una amiga llamada Carmensa, dueña de un restaurante local. A través de ella, María Esperanza fue introducida en los círculos de Cielo, donde la fe y la obediencia absoluta eran exigidas como pruebas de devoción.
Poco a poco, las reuniones religiosas se transformaron en sesiones de control psicológico. Cielo comenzó a imponer reglas, a decidir qué podían comer, cómo vestirse, con quién hablar y a quién debían evitar. “Ella decía que éramos elegidos de Dios, que el mundo afuera estaba contaminado por el mal”, recordó la víctima. Lea además: ONU pide liberar a Sara Sofía González, joven líder secuestrada en Jamundí

Once años bajo el yugo del fanatismo
Con el tiempo, la supuesta guía espiritual convirtió la fe en un instrumento de sometimiento. María Esperanza fue obligada a entregar sus bienes, su teléfono y su libertad. “No podía hablar con mi familia, ni manejar mi dinero. Todo pasaba por ella. Hasta el alimento era controlado: decidía cuándo y cuánto comer”, contó.
El abuso no se limitó al control psicológico. María Esperanza fue golpeada en múltiples ocasiones, a veces por la misma Cielo y otras por los seguidores que obedecían sus órdenes. “Si no respondía un mensaje, me revisaba el celular y me pegaba con un palo”, relató.
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Las condiciones de encierro eran inhumanas. Dormía en una bodega sin cobijas, soportando el frío y el hambre. Cuando enfermaba, no recibía atención médica. Sufrió herpes zóster, un infarto y otras dolencias graves sin tratamiento, porque su captora decía que “tomar medicamentos era ir contra la voluntad de Dios”. Le sugerimos leer: “Querían incriminarme con mi sangre”: nuevas declaraciones contra Blessd por presunto secuestro
Durante los años de cautiverio, María Esperanza sobrevivió aferrándose a una fe íntima y diferente a la que su agresora le imponía. “Ella decía que era un castigo divino, pero yo hablaba con Dios en silencio, le pedía fuerzas para salir viva”, narró entre lágrimas.
A pesar del terror, nunca perdió la esperanza. En un momento de descuido, logró escapar gracias a la ayuda de personas desconocidas que se apiadaron de su estado y la trasladaron hasta su hogar.
Hoy, con 71 años, María Esperanza sigue enfrentando las secuelas físicas y emocionales de esa década perdida. Aun así, decidió contar su historia para alertar a otros sobre los peligros del fanatismo y la manipulación espiritual.
“Ella me decía que yo sería millonaria, que cruzaría fronteras, que Dios me hablaba. Y yo lo creí. Pero lo único que crucé fue el límite del dolor”, concluyó en el pódcast Vamos pa’ eso.















