El vehículo vinculado al atentado fue encontrado en Suba durante la investigación que adelanta la Fiscalía.

Publicado por: Redacción Colombia
En la mañana del martes 14 de octubre, investigadores del CTI de la Fiscalía se encontraban en el edificio Zahir, ubicado al norte de Bogotá, donde los activistas venezolanos Luis Alejandro Peche Arteaga y Yendri Velásquez fueron atacados. Los agentes recolectaron testimonios y material de las cámaras de seguridad con el objetivo de esclarecer el atentado, el cual, según las primeras investigaciones, habría sido perpetrado por sicarios que provenían del mismo edificio en el que residían las víctimas.
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El ataque ocurrió cerca del mediodía del lunes en el barrio Cedritos. Peche, analista político perseguido por el régimen de Nicolás Maduro, y Velásquez, defensor de los derechos humanos y activista LGBTIQ+, resultaron heridos en las piernas y el abdomen. Según las autoridades, los atacantes vivían temporalmente en el apartamento 204 del mismo edificio, mientras que las víctimas residían en el 504, proximidad que les permitió planear el ataque.

Según algunos medios de comunicación, los atacantes se desplazaban en un Mazda 626 Matsuri de 1995, color strato perla, con placas PEI-2XX, vehículo que fue abandonado horas después en la localidad de Suba.
Dentro del automóvil, se encontraron dos pistolas que presuntamente fueron utilizadas durante el ataque. “Se está verificando si la matrícula es la original o si se trata de una placa gemelada”, señalaron fuentes cercanas a la investigación.
Un informe de inteligencia reveló que el automóvil está registrado a nombre de Jhon Jairo R. R., un empresario de Risaralda que también es propietario de un establecimiento comercial en Dos Quebradas. Las investigaciones se han extendido a ciudades como Pereira, Circasia y Cartago para esclarecer el origen del vehículo y las armas, así como para determinar cómo fue utilizado en este atentado.
Las autoridades también investigan posibles conexiones entre este ataque y otros hechos violentos en la región, como el asesinato en Santiago de Chile del militar venezolano exiliado Ronald Ojeda, ocurrido en febrero de 2024. En ese caso, se capturó a un miembro de los “Piratas de Aragua”, una facción del Tren de Aragua, una organización criminal transnacional que también tiene presencia en Colombia y que, según fuentes de inteligencia, ha intentado infiltrarse en redes de migrantes venezolanos.
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El hallazgo de armas traumáticas modificadas dentro del vehículo ha generado inquietud entre los investigadores. “No corresponde al patrón habitual de sicariato”, comentó un agente. Las hipótesis sugieren que el objetivo no era matar a las víctimas, sino enviar un mensaje intimidatorio.

Las reacciones ante el ataque
Tras el atentado, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, confirmó que los activistas se encontraban fuera de peligro y exigió una investigación inmediata para esclarecer los hechos. El alcalde recordó que ambos activistas “han buscado refugio en Colombia huyendo de la persecución política” y reafirmó su compromiso con la protección de la población migrante.
Al mediodía de hoy, en el norte de la ciudad, el ciudadano venezolano Yendri Omar Velásquez Rodríguez y el ciudadano colombovenezolano Luis Alejandro Peche Arteaga fueron atacados con arma de fuego y tras resultar heridos, fueron trasladados a una clínica de la ciudad para…
— Carlos F. Galán (@CarlosFGalan) October 13, 2025
Por su parte, el presidente Gustavo Petro también se pronunció, anunciando que la Unidad Nacional de Protección (UNP) reforzará la seguridad de los activistas extranjeros. “Toda la ciudadanía venezolana que quiera asilarse en Colombia, independientemente de sus ideas, es bienvenida, como se ha demostrado en estos años”, afirmó el mandatario.
El atentado generó condenas tanto de organizaciones de derechos humanos como de líderes políticos. Desde Caracas, la líder opositora y acreedora del Nobel de Paz 2025, María Corina Machado, calificó el ataque como una “grave agresión no solo contra ellos, sino contra toda la labor de protección y promoción de los derechos humanos en la región”. Además, solicitó que el gobierno colombiano garantice la seguridad de los activistas exiliados.
#URGENTE‼️
— María Corina Machado (@MariaCorinaYA) October 13, 2025
Denuncio y condeno el atentado perpetrado este lunes 13 de octubre en Bogotá, Colombia, contra los activistas venezolanos de derechos humanos Yendri Velásquez (@yendrive) y Luis Peche (@LuisPecheVE), perseguidos en Venezuela por la dictadura de Nicolás Maduro.… https://t.co/NPnA8F38e6
Peche y Velásquez, quienes se encuentran recuperándose en el Hospital Reina Sofía, habían denunciado en semanas anteriores haber sido objeto de seguimientos y amenazas. Ambos llegaron a Colombia el año pasado tras huir de la persecución del régimen chavista.
Velásquez, conocido por documentar abusos contra la comunidad LGBTIQ+ en Venezuela, fue arrestado en 2024 antes de viajar a Ginebra para participar en una sesión de la ONU. Por su parte, Peche es un consultor político y exasesor de la Asamblea Nacional venezolana durante el período opositor de 2017 a 2018.
Este caso ha vuelto a poner en alerta a las autoridades sobre la seguridad de los refugiados venezolanos en Colombia; por eso, la Defensoría del Pueblo pidió a la Fiscalía realizar una “investigación pronta y exhaustiva” y recordó que los solicitantes de refugio deben contar con el respaldo y la protección de las autoridades para garantizar sus derechos.
Mientras se avanza en la identificación de los responsables del ataque, la pista del Mazda y sus armas podría ser clave para entender el alcance de las redes criminales operando en la capital.
















