Colombia
Martes 03 de febrero de 2026 - 10:00 AM

Las claves del encuentro entre Petro y Trump

Los desafíos en las relaciones bilaterales y los resultados para ambos gobiernos.

Petro llega a Washington para una reunión clave con Trump y una intensa agenda en EE. UU.
Foto: Presidencia.
Petro llega a Washington para una reunión clave con Trump y una intensa agenda en EE. UU. Foto: Presidencia.

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El encuentro programado para hoy a las 11: 00 a.m. entre Gustavo Petro y Donald Trump en la Casa Blanca representa mucho más que un simple protocolo diplomático. Es la culminación de un giro estratégico radical en el que el presidente colombiano ha pasado de llamar “fascista” y “enemigo de la humanidad” a su homólogo estadounidense, a sentarse cara a cara con él llevándole regalos artesanales y una carpeta repleta de estadísticas sobre narcotráfico.

Esta transformación, tan abrupta como necesaria, ilustra no solo lo pragmática de la política que gobierna las relaciones internacionales, sino también la precaria posición en la que se encuentra Colombia tras un año de enfrentamientos verbales que pusieron en riesgo una alianza de casi medio siglo.

De la confrontación al diálogo: la evolución de un vínculo deteriorado

El contraste entre el discurso público de Petro hacia Trump y el tono conciliador adoptado en las vísperas del encuentro evidencia una transformación estratégica significativa.

Antes de las elecciones estadounidenses de noviembre de 2024, el mandatario colombiano no escatimó en críticas contra el republicano.

En septiembre de ese año, durante un acto en Chicago, Petro advirtió que el discurso de Trump recordaba “al ascenso del fascismo en la Alemania de 1933”, llegando a afirmar que “si Trump gana, la humanidad pierde”.

Las acusaciones del presidente colombiano incluyeron calificativos como “xenófobo”, “fascista” y “enemigo de la humanidad”, particularmente en relación con las políticas migratorias del republicano.

“A estos latinos solo les encanta tener hijos, dicen en la campaña de Trump. Es como agradecen a millones de latinos que trabajan como esclavos para hacer ricos a los EE. UU.”, denunció Petro en aquel momento.

Fotografía de archivo del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. EFE/EPA/CJ GUNTHER
Fotografía de archivo del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump. EFE/EPA/CJ GUNTHER

Sin embargo, tras la victoria de Trump en las urnas, el presidente colombiano optó por una postura institucional, “El pueblo estadounidense ha hablado y se le respeta.

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Felicitaciones a Trump por su triunfo”, declaró, señalando que “el diálogo norte/sur sigue vigente” y que la única manera de resolver los problemas fronterizos era “con la prosperidad de los pueblos del sur y el fin de los bloqueos”.

Crisis de enero: el punto de quiebre en las relaciones

El inicio del nuevo mandato de Trump en enero de 2025 agravó las tensiones. La exclusión de Petro de la ceremonia de posesión, a la que asistieron únicamente mandatarios de la “extrema derecha” latinoamericana según la percepción del colombiano, fue interpretada como un gesto hostil.

Llegada de vuelos de la Fuerza Aeroespacial con colombianos deportados. // Foto: cortesía
Llegada de vuelos de la Fuerza Aeroespacial con colombianos deportados. // Foto: cortesía

Pero el verdadero punto de inflexión llegó el 26 de enero, cuando Petro se negó a recibir dos aviones con deportados colombianos, desencadenando amenazas de aranceles y restricciones desde Washington.

“Responderemos con la misma moneda”, advirtió el presidente colombiano ante las amenazas. Las tensiones escalaron aún más cuando Trump acusó a Petro de liderar el narcotráfico y amenazó con retirar subsidios, mientras el mandatario colombiano -quien perdió su visa estadounidense- llamaba públicamente a soldados norteamericanos a desobedecer a su comandante en jefe.

Gustavo Petro desde Estado Unidos. // Foto: cortesía de Presidencia
Gustavo Petro desde Estado Unidos. // Foto: cortesía de Presidencia

En diciembre de 2025, tras ser incluido en la Lista Clinton, Petro desafió abiertamente a Trump: “Venga señor Trump a Colombia, lo invito, para que participe en la destrucción de los 9 laboratorios diarios que hacemos para que no llegue cocaína a EE. UU.

Sin misiles he destruido en mi gobierno 18.400 laboratorios, venga conmigo y le enseño cómo se destruyen, un laboratorio cada 40 minutos, pero no amenace nuestra soberanía, porque despertará el Jaguar”.

El giro diplomático se produjo el 7 de enero de 2026, cuando ambos mandatarios sostuvieron una conversación telefónica tras meses de gestiones. Petro calificó el diálogo como “muy favorable” y propuso una agenda común centrada en energía y seguridad, sugiriendo “una alianza americana” basada en el aprovechamiento del potencial de energías limpias de Suramérica.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que sostendrá en febrero una reunión con su homólogo colombiano Gustavo Petro, para buscar apaciguar las relaciones entre ambas naciones tras la crisis diplomática que se escaló durante el año 2025. // Foto: Presidencia - EFE.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que sostendrá en febrero una reunión con su homólogo colombiano Gustavo Petro, para buscar apaciguar las relaciones entre ambas naciones tras la crisis diplomática que se escaló durante el año 2025. // Foto: Presidencia - EFE.

La comitiva presidencial: ausencias notables y presencias estratégicas

El viaje de Petro a Washington partió desde Bogotá la noche del domingo con una amplia comitiva de más de diez personas, cuya composición revela las prioridades del gobierno colombiano para este encuentro crucial.

La comitiva de Gustavo Petro en EE.UU.: los acompañantes que llamaron la atención.
La comitiva de Gustavo Petro en EE.UU.: los acompañantes que llamaron la atención.

Entre los miembros destacados se encuentran José Raúl Moreno, jefe de despacho presidencial; Nohra Mondragón, directora del Dapre; la canciller Rosa Yolanda Villavicencio; el ministro de Defensa Pedro Sánchez; el embajador Daniel García-Peña; y René Guarín, director encargado de la Dirección Nacional de Inteligencia.

También viajaron Ricardo Roa, presidente de Ecopetrol; Gloria Miranda, directora del Programa de Sustitución de Cultivos Ilícitos; Diana Marcela Ocampo Soto, asesora presidencial; la capitán Martha Liliana Montaño Durán, médica del presidente; un intérprete y parte del equipo de prensa.

Una presencia particularmente significativa es la de Daniel Martín Kovalik, abogado estadounidense que lidera la firma a la que la Presidencia pagó cerca de $10.000 millones en un polémico contrato para defender al mandatario tras su inclusión en la Lista Clinton.

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Sin embargo, las ausencias también generaron comentarios. Andrea Giovanna Petro, hija mayor del presidente, quien inicialmente estaba confirmada para viajar, finalmente no lo hizo.

La ausencia más significativa fue la del ministro del Interior, Armando Benedetti, pese a que horas antes del viaje se le confirmó la devolución de su visa diplomática, aunque su nombre permanece en la Lista Clinton.

El ministro del Interior, Armando Benedetti, respondió a su inclusión en la Lista Clinton con un fuerte mensaje en redes sociales. Foto: Vanguardia.
El ministro del Interior, Armando Benedetti, respondió a su inclusión en la Lista Clinton con un fuerte mensaje en redes sociales. Foto: Vanguardia.

Los argumentos de Colombia para la cumbre

La estrategia colombiana para este encuentro crucial lo resumen en una palabra, hechos. No es casualidad que el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, haya declarado repetidamente que “la mejor preparación que tenemos para esta reunión son los hechos”.

Detrás de esta insistencia se esconde una realidad incómoda, Colombia necesita demostrar con números lo que Trump ha cuestionado públicamente, que el gobierno de Petro está comprometido en la lucha contra el narcotráfico.

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Inicia tercera fase de erradicación de cultivos ilícitos (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
Inicia tercera fase de erradicación de cultivos ilícitos (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

Las cifras que la delegación colombiana llevará a Washington buscarán que sean contundentes, al menos sobre el papel. Durante el gobierno de Petro, que comenzó en agosto de 2022, se han decomisado 2.800 toneladas de cocaína, con proyecciones de alcanzar las 3.500 toneladas al finalizar su mandato.

Según los datos del Ministro de Defensa, cada 40 minutos se destruye un laboratorio de procesamiento de coca. Se han empleado 13 bombardeos que neutralizaron a 84 integrantes de grupos armados. Más de 520 personas han sido extraditadas a cortes estadounidenses, incluyendo la reciente extradición de “Pipe Tuluá”.

Corte Suprema avala la extradición de alias ‘Pipe Tuluá’ a Estados Unidos.
Corte Suprema avala la extradición de alias ‘Pipe Tuluá’ a Estados Unidos.

Pero estas estadísticas operan en un contexto de escepticismo. La Casa Blanca excluyó el año pasado a Colombia de la lista de países que cumplen adecuadamente con la lucha antinarcóticos, citando una supuesta falta de resultados.

El punto de discordia central gira en torno a las hectáreas cultivadas con coca: según el sistema de monitoreo de Naciones Unidas, en 2023 había 253.000 hectáreas, una cifra que Petro ha contestado vehementemente, alegando que se utilizó una “metodología equivocada” y que los datos fueron “falseados”.

La disputa de las cifras, ¿quién dice la verdad?

La controversia sobre las cifras de cultivos ilícitos revela una dimensión fascinante del conflicto bilateral, la disputa no es solo sobre políticas, sino sobre cómo se mide el éxito o el fracaso.

Para Gloria Miranda, directora del Programa de Sustitución de Cultivos Ilícitos y miembro de la comitiva presidencial, ha señalado que el Ministerio de Justicia está realizando “mesas técnicas con Naciones Unidas” para definir una “metodología científica” más precisa.

Un hombre trabaja en un cultivo de coca , en la zona rural de El Tarra, norte de Santander (Colombia). Desde el departamento de Cauca, donde los cultivos de coca se extienden por millares de hectáreas, la comunidad indígena nasa reivindica una mata para ellos milenaria, que a pesar de que la convirtieron en negocio ilegal. EFE/ Mario Caicedo
Un hombre trabaja en un cultivo de coca , en la zona rural de El Tarra, norte de Santander (Colombia). Desde el departamento de Cauca, donde los cultivos de coca se extienden por millares de hectáreas, la comunidad indígena nasa reivindica una mata para ellos milenaria, que a pesar de que la convirtieron en negocio ilegal. EFE/ Mario Caicedo

El problema, según Miranda, radica en que el análisis de productividad no se actualizaba desde 2019 y se renovó en 2025, creando un “salto que no corresponde a la realidad” en el indicador de producción potencial de cocaína.

Esta divergencia metodológica no es un tecnicismo menor: es el terreno sobre el cual se construyen o destruyen las narrativas sobre el éxito gubernamental.

La apuesta colombiana por la “sustitución voluntaria” de cultivos representa una filosofía fundamentalmente diferente a la erradicación forzosa que tradicionalmente ha favorecido Washington.

Miranda defiende que cuando la erradicación es voluntaria y va acompañada de proyectos productivos legales, “es la forma más efectiva de reducir los cultivos ilícitos”, siendo además menos costosa y más eficiente que la erradicación forzosa.

Esta visión se materializa en la meta de sustituir 30.000 hectáreas de cultivos ilícitos en 2026, la mitad de ellas concentradas en Nariño, departamento fronterizo con Ecuador.

Los programas sustituyen coca por cacao, plátano y yuca, financiados completamente con recursos públicos colombianos. Miranda calcula que el porcentaje de reincidencia es menor al 5%, un dato que busca desmentir las críticas sobre la efectividad del programa.

Por esta supuesta falta de resultados, la Casa Blanca excluyó el año pasado a Colombia de la lista de países que cumplen con sus responsabilidades en la lucha contra el narcotráfico, una decisión que el gobierno colombiano espera revertir con las cifras y argumentos que presentará en la reunión.

La agenda en Washington de Petro

La visita de Petro a Washington, que se extenderá hasta el 5 de febrero, incluye una agenda amplia más allá del encuentro con Trump. El mandatario sostendrá un encuentro con un grupo de colombianos radicados en Estados Unidos, en la Biblioteca Martin Luther King, donde se congregarán connacionales residentes en la capital estadounidense.

Adicionalmente, Petro dará una conferencia en la Universidad de Georgetown sobre los retos del cambio climático en el continente, desde una perspectiva regional y global, un tema que ha sido central en su discurso político y en sus críticas previas a Trump.

El presidente también mantendrá reuniones institucionales con el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y con congresistas estadounidenses de ambos partidos, en espacios de diálogo sobre temas de interés hemisférico.

Durante su ausencia, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, quedó con funciones presidenciales, un encargo que comenzó el domingo y concluirá el jueves 5 de febrero.

Los temas sobre la mesa: extradiciones, comercio y Venezuela

Los puntos definidos para la conversación del 3 de febrero incluyen las solicitudes de extradición, el estado de la relación comercial bilateral y la situación regional derivada de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, este último un tema particularmente delicado.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (2-i) y su esposa, Cilia Flores (d), llegan al helipuerto de Wall Street este lunes, para ser traslados al tribunal federal en Nueva York (EE.UU.). EFE/ Stringer
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (2-i) y su esposa, Cilia Flores (d), llegan al helipuerto de Wall Street este lunes, para ser traslados al tribunal federal en Nueva York (EE.UU.). EFE/ Stringer

Petro generó inquietud diplomática antes del viaje al afirmar que Maduro debería ser juzgado en su país, una posición que podría chocar con los intereses estadounidenses. Se espera que el mandatario colombiano adopte un tono moderado durante el intercambio presencial sobre este sensible asunto.

La administración estadounidense determinó que no se permitirá el ingreso de prensa al despacho oval durante la reunión, una decisión logística orientada a evitar episodios similares a los registrados en encuentros previos de Trump con otros jefes de Estado.

La diplomacia de los regalos: simbolismo en cada detalle

Los regalos que Petro llevará a Washington merecen atención por su carga simbólica. Una canasta de productos elaborados por campesinos del programa de sustitución de cultivos materializa el argumento central colombiano: que la guerra contra las drogas requiere desarrollo rural, no solo represión militar.

Para Melania Trump, un vestido color vino tinto de lana y seda de telar natural hecho por indígenas de Pasto, diseñado con “elegancia y sobriedad”. Un canasto de fibra de palma del Chocó representa la artesanía tradicional. Petro incluso mencionó su intención de entregar una réplica de orfebrería milenaria amazónica.

Estos obsequios transmiten un mensaje específico: Colombia es más que narcotráfico; es cultura, artesanía, comunidades indígenas y campesinas trabajando por alternativas legales. Es una narrativa que busca contrarrestar la visión reduccionista que Trump ha proyectado del país.

La cadena de los afectos, la petición de Petro

Uno de los aspectos más peculiares del viaje de Petro es su llamado a crear una “cadena de los afectos” durante su reunión con Trump. Pidió a los colombianos reunirse en plazas públicas mientras él se encuentra con el presidente estadounidense, “Porque finalmente nos protege es el amor y la protección entre nosotros mismos y las energías inteligentes que representan la luz”.

Simpatizantes del presidente de Colombia, Gustavo Petro, sostienen carteles durante una manifestación este miércoles, en la Plaza de Bolívar en Bogotá (Colombia). EFE/ Carlos Ortega
Simpatizantes del presidente de Colombia, Gustavo Petro, sostienen carteles durante una manifestación este miércoles, en la Plaza de Bolívar en Bogotá (Colombia). EFE/ Carlos Ortega

Este lenguaje místico, característico de Petro pero inusual en contextos diplomáticos de esta magnitud, refleja quizás una necesidad de conectar con su base mientras realiza maniobras pragmáticas que contradicen su retórica previa.

“Pienso que hay que llenarnos de optimismo, los espero el martes cuando esté reunido con Trump a hacer la cadena de los afectos. Finalmente, nos protege el amor y las energías inteligentes que representan la luz”, declaró antes de partir.

¿un nuevo comienzo o solo una tregua?

La cumbre del 3 de febrero representa una oportunidad para redefinir la agenda regional en torno a la cooperación energética y la estabilidad en América Latina, tras meses de un clima diplomático profundamente deteriorado.

Sin embargo, las expectativas deben moderarse considerando las profundas diferencias ideológicas entre ambos mandatarios.

Gloria Miranda expresó la esperanza del gobierno colombiano, “La expectativa es seguir fortaleciendo esas relaciones históricas que han tenido Colombia y Estados Unidos y contarle al presidente de los Estados Unidos de manera directa cuál es la perspectiva de este Gobierno en materia de lucha contra el narcotráfico y sustentar con cifras la posición que nosotros tenemos”.

El encuentro se produce en un contexto donde ambos presidentes necesitan resultados. Trump busca mostrar firmeza en su política antidrogas y migratoria, mientras Petro requiere estabilizar una relación bilateral crucial para la economía colombiana y su posicionamiento regional.

La pregunta que quedará respondida hoy después de las 11:00 a.m. es si este encuentro marca un genuino punto de inflexión o simplemente una pausa diplomática en una relación fundamentalmente conflictiva.

Con más de cuatro décadas de cooperación en la lucha contra el narcotráfico, la alianza entre Colombia y Estados Unidos ha enfrentado diversos desafíos, pero quizás ninguno tan personalizado y públicamente confrontacional como el que han protagonizado Petro y Trump.

La reunión en la Casa Blanca determinará si es posible separar las diferencias personales de los intereses estratégicos compartidos, o si la relación bilateral seguirá rehén de los enfrentamientos entre dos líderes con visiones radicalmente opuestas del mundo.

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