En las imágenes se observa a Josué Cubillos desorientado antes de sacar un arma y atacar sin previo aviso.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Tras conocerse la trágica frialdad del acecho contra quienes trabajaban en la producción de ‘Sin senos sí hay paraíso’, el lente de una cámara de seguridad captó, segundo a segundo, el crudo ataque de Josué Cubillos contra dos hombres que cumplían con su jornada: Nicolás Perdomo y Henry Benavides.
El reloj marcaba las horas de la tarde del 19 de abril cuando la tragedia se desencadenó en un estacionamiento. Según el registro visual, Nicolás Perdomo, de apenas 18 años, estaba relajado, recostado en una reja y charlando con un conocido. Detrás de él, la imagen capta a un hombre vestido de negro, identificado como Josué Cubillos de 24 años de edad.
No hubo gritos ni discusión previa, Cubillos caminó de un lado a otro, midiendo el momento exacto; cuando tuvo a su víctima a tiro, sacó un arma blanca (cuchillo) y la sostuvo firmemente contra la yugular del joven, ocasionándole una grave herida.
El joven resistió por unos minutos; se puso de pie y caminó unos segundos antes de caer tendido por segunda vez. Lea: Identifican a víctimas del ataque a rodaje de “Sin senos sí hay paraíso”: 3 hombres murieron

Lo que siguió fue un caos absoluto, pues al ver caer a su compañero, los vigilantes del parqueadero y otros miembros de la producción corrieron a auxiliarlo. Fue entonces cuando el episodio de violencia escaló y se produjo un segundo ataque: uno de los implicados, quién aún no ha sido identificado, abrió fuego en contra del atacante y es en ese preciso momento cuando Cubillos, lejos de huir, decide enfrentarse a otras víctimas. En el forcejeo hirió mortalmente a Henry Alberto Benavides, de 45 años quien hacia parte de la producción, bajo el rol de Dirección.
La investigación confirma que tanto el joven Perdomo como el experimentado Benavides y el victimario de los hechos fallecieron en el lugar, debido a la gravedad de las heridas. Este acontecimiento enluta al gremio de la televisión, una cruda realidad que superó, de la peor forma posible, a cualquier libreto de ficción.











