Aunque los hurtos muestran una reducción frente a años anteriores, siguen siendo el delito más frecuente en la capital santandereana. Solo entre enero y abril de 2026 se denunciaron 1.565 robos a personas, el 46 % de todos los delitos registrados en la ciudad.

Caminar por el centro, sacar el celular para responder un mensaje en Cabecera o esperar el transporte en cualquier esquina de Bucaramanga se ha convertido para muchos ciudadanos en un ejercicio de precaución permanente. Aunque las autoridades insisten en que los hurtos vienen disminuyendo, las cifras muestran que este delito sigue siendo el principal dolor de cabeza en la capital santandereana.
Solo en los primeros cuatro meses de 2026 se denunciaron 1.565 robos a personas, un promedio de 13 víctimas cada día.
Los robos a personas representan el 46 % de los delitos registrados en Bucaramanga, lo que los convierte en la principal conducta delictiva de la ciudad, según las estadísticas del Observatorio de Seguridad de Bucaramanga. Esta es la radiografía de un fenómeno que sigue golpeando a la ‘Ciudad Bonita’. Le puede interesar: Sicariatos, extorsión y control territorial: el panorama de violencia en Santander
Mientras el crimen se reconfigura en toda el área metropolitana por la presencia de bandas organizadas en al menos seis sectores identificados, que se disputan el territorio y el control del microtráfico, en Bucaramanga los hurtos continúan siendo el ‘pan de cada día’ que deben soportar sus habitantes.
De acuerdo con las estadísticas oficiales, estos delitos siguen ocurriendo principalmente en las calles de la ciudad. Las vías públicas continúan siendo el escenario predilecto para los delincuentes, concentrando casi la mitad de los casos reportados. En menor proporción, los hurtos se presentan al interior de vehículos particulares y en establecimientos comerciales.
Además, prácticamente toda la ciudad registra este tipo de hechos. Durante lo corrido del año se han reportado robos en al menos 132 barrios de Bucaramanga, es decir, cerca del 66 % de los sectores que conforman la ciudad. En unos 40 barrios se registró al menos un hurto durante estos cuatro meses, mientras que en otros la cifra oscila entre dos y diez casos.
El centro de Bucaramanga y Cabecera continúan siendo los sectores más inseguros para transitar y, al mismo tiempo, los lugares preferidos por los delincuentes para cometer sus fechorías. Solo entre enero y abril, estas dos zonas concentraron 211 robos denunciados. Sin embargo, son trece los barrios que acumulan más de 30 casos en lo corrido del año.
En el escalafón de los sectores con más hurtos aparecen Cabecera del Llano y el Centro, con más de cien robos cada uno; San Francisco y San Alonso, con entre 50 y 70 casos; La Concordia, Universidad y Sotomayor, con más de 40; y los barrios Mejoras Públicas, Provenza, Ciudadela Real de Minas, El Tejar, La Aurora y Antonia Santos Centro, con más de 30 denuncias cada uno.
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Reconfiguración del delito
Estas mismas estadísticas, aunque alarmantes, muestran también otra realidad: el delito viene disminuyendo. Mientras 2024 cerró con 6.904 hurtos denunciados, en 2025 la cifra fue de 5.361 casos, lo que representa una reducción cercana a los 1.500 robos de un año a otro.
La tendencia también se mantiene al comparar los primeros cuatro meses de 2026 con el mismo periodo de 2025. En ese lapso se registraron 259 hechos delictivos menos.
Sin embargo, esta disminución no coincide con los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana de Bucaramanga Cómo Vamos. El estudio revela que la percepción de inseguridad pasó del 16 % al 25 % entre 2024 y 2025. En otras palabras, aunque las cifras oficiales muestran una reducción en los hurtos, los ciudadanos se sienten cada vez más inseguros.

El mismo informe ofrece una posible explicación: el subregistro y la falta de denuncias. La encuesta más reciente, correspondiente a 2025, evidencia que del total de personas que afirmaron haber sido víctimas de algún delito durante el último año, el 61 % decidió no denunciar los hechos ni acudir ante las autoridades competentes.
A su vez, desde otras voces ofrecen una nueva mirada a este tipo de delitos y es la reconfiguración de la criminalidad. No solo la ciudad sino el departamento, se están viendo inmersos en dinámicas de conflicto armado con la presencia de grupos armados en zonas como magdalena medio, y de bandas de crimen organizado en el área metropolitana que se están disputando el territorio.















