Casi todas las estaciones de Metrolínea están prácticamente inutilizables debido al deterioro acumulado, mientras la inseguridad y la falta de vigilancia siguen facilitando la destrucción progresiva del sistema. ¿Quién asume la responsabilidad por este abandono?

De nuevo, la Estación de Transferencia de Provenza amaneció convertida en escenario de destrucción, evidenciando el abandono y la falta de control que desde hace años rodean al sistema de Metrolínea. Lo ocurrido durante la noche del viernes 16 de mayo dejó una nueva ‘postal’ del deterioro: vidrios destruidos, mobiliario vandalizado y graves daños en diferentes puntos de la infraestructura, mientras siguen sin aparecer responsables ni respuestas concretas por parte de las autoridades.

Los delincuentes siguen aprovechando la falta de vigilancia y la soledad en la que permanecen varios ‘paraderos’ del sistema masivo.
Las imágenes registradas en el lugar muestran el nivel de saqueo en el que está dicho paradero. Paneles de vidrio completamente destruidos, estructuras metálicas afectadas y espacios prácticamente reducidos a ruinas reflejan cómo el sistema sigue siendo desmantelado poco a poco ante la mirada impotente de los ciudadanos. (Lea además: Tras denuncias, Contraloría revisará convenio de obras inconclusas en colegios públicos de Bucaramanga)
Durante la inspección posterior al ataque fue encontrado un martillo dentro de la estación, objeto que presuntamente habría sido utilizado para causar los daños. Este hallazgo volvió a despertar sospechas sobre posibles acciones organizadas contra el sistema de transporte. Lo inquietante es que, pese a la repetición de estos hechos, todavía no existe claridad sobre quiénes están detrás de este saqueo ni cuáles serían los intereses ocultos detrás de la destrucción constante de las estaciones.
🚨 Así amaneció la estación Provenza de Metrolínea: vidrios destruidos, mobiliario vandalizado y graves daños en la infraestructura. Durante la inspección fue hallado un martillo que habría sido usado en el ataque. 🚌💥https://t.co/emvQPOr674
— Vanguardia (@vanguardiacom) May 17, 2026
La percepción entre usuarios y habitantes del sector es cada vez más crítica. Muchos consideran que estos ataques dejaron de ser hechos aislados y que existe una estrategia para destruir progresivamente las estaciones aprovechando el abandono y la falta de seguridad. Mientras tanto, los paraderos permanecen prácticamente desprotegidos durante las noches, convertidos en blancos fáciles para quienes buscan causar daños o desmantelar parte de la infraestructura.

No es la primera vez que Metrolínea enfrenta una situación similar. Uno de los episodios más recordados ocurrió el pasado 31 de diciembre en la estación Chorreras, en el centro de Bucaramanga, donde desconocidos destruyeron todos los vidrios de la estructura. En ese momento, el gerente del sistema, Emiro Castro, aseguró que los ataques parecían responder a hechos organizados dirigidos directamente contra Metrolínea.
Las hipótesis conocidas hasta ahora apuntan a que varias personas estarían utilizando objetos contundentes para destruir las estaciones y dejarlas fuera de servicio. Sin embargo, pese a la gravedad de los ataques y a la frecuencia con la que ocurren, siguen sin conocerse capturas importantes o avances contundentes en las investigaciones. El silencio y la falta de resultados aumentan las dudas sobre qué hay realmente detrás de este ataque sistemático.

La situación genera aún más preocupación porque Metrolínea había anunciado recientemente la restauración de cinco estaciones del sistema que hoy permanecen deterioradas y abandonadas, entre ellas la de Provenza. Dentro de ese plan también se contemplaba recuperar el uso de varias estaciones que dejaron de operar completamente primero por la falta de flota y luego por el deterioro de la infraestructura.














