Tres comunidades educativas ‘pagan el pato’ por la falta de ejecución de las obras que se prometieron en 2023. Vanguardia presenta un análisis de las afectaciones a los estudiantes y el impacto financiero por la falta de ejecución de los $79.668 millones
Lo dice la propia comunidad educativa: ya no existe discurso oficial capaz de ocultar el abandono. Lo que durante décadas fue símbolo de formación técnica y orgullo de Santander hoy permanece reducido a escombros, estructuras destruidas y promesas incumplidas por una cadena de improvisaciones administrativas.
La Institución Educativa Dámaso Zapata —que es el histórico “Tecnológico”— se convirtió en el reflejo más doloroso de la falta de planeación estatal. Mientras las autoridades anuncian estudios, prórrogas y nuevos diseños, cerca de cuatro mil estudiantes sobreviven académicamente en medio de obras inconclusas y espacios deteriorados que evidencian el fracaso de un proyecto que nunca tuvo un rumbo claro.
Han pasado cerca de cuatro años desde que comenzaron las intervenciones anunciadas por la administración municipal como una transformación histórica para el plantel. Prometieron modernización, fortalecimiento técnico y espacios dignos para aprender. Sin embargo, la realidad terminó siendo devastadora: demolieron talleres, destruyeron el auditorio principal y dejaron mutilada gran parte de la infraestructura. Nada de lo hecho hasta ahora compensa semejante destrucción. Puede interesarle: El millonario costo de no ejecutar las obras en tres colegios de Bucaramanga
La comunidad educativa denuncia que primero tumbaron edificios y después comenzaron a preguntarse cómo reconstruirlos. La falta de estudios definitivos, los cambios constantes en los diseños, las suspensiones del convenio y las adiciones presupuestales terminaron convirtiendo el proyecto en un laberinto burocrático donde las únicas víctimas han sido los estudiantes.
Los alumnos del “Tecnológico” ya no cuentan con espacios adecuados para realizar prácticas de electricidad, carpintería, ajuste o emprendimiento. La formación técnica que durante generaciones convirtió al colegio en referente nacional hoy se desarrolla entre hacinamiento, polvo y estructuras deterioradas. Muchos estudiantes reciben clases bajo condiciones indignas.
“Es inadmisible que desde hace años estén sin auditorio, sin coliseo y con el edificio central a punto de colapsar por cuenta de la negligencia”, denunció Johana Luna Rincón, integrante de la veeduría ciudadana del plantel y una de las voces que más ha insistido en exigir respuestas frente al deterioro progresivo de la institución. Puede interesarle: Así fue la marcha simbólica en el colegio ‘Tecnológico’, de Bucaramanga
Las denuncias también apuntan al manejo de los recursos públicos. En 2023, el Cabildo autorizó al entonces alcalde Juan Carlos Cárdenas a endeudar al municipio para financiar las obras. Fueron aprobados créditos millonarios y, pese a ello, las obras siguen atrapadas entre modificaciones, estudios adicionales y cronogramas incumplidos.
El tiempo avanzó, los costos aumentaron y la deuda se disparó, mientras el colegio continúa semidestruido. No existen nuevos edificios terminados ni talleres recuperados.
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“Tenemos más dudas que respuestas”, advierten desde la veeduría, mientras padres, docentes y estudiantes temen que el “Tecnológico” termine convertido en uno de los mayores ejemplos de improvisación administrativa y falta de control sobre los recursos públicos en Bucaramanga.
La desesperación llevó a la comunidad a acudir a la justicia reclamando garantías para el derecho fundamental a la educación.
Mientras las entidades se reparten responsabilidades, los estudiantes siguen pagando las consecuencias de años de decisiones erradas. Cada día sin soluciones representa más clases sin espacios adecuados, más talleres destruidos y más escenarios perdidos para una comunidad que siente vulnerado un derecho esencial.

La situación resulta aún más dolorosa por lo que representa el Tecnológico para Santander. Fundado mediante la Ley 14 del 4 de enero de 1887 y abierto oficialmente en abril de 1888 como Escuela de Artes, el plantel lleva más de un siglo formando generaciones enteras de profesionales y líderes del país.
La ironía es inevitable: entre sus egresados aparecen el exalcalde Juan Carlos Cárdenas y el rector de la UIS, Hernán Porras. Hoy, la institución que ayudó a formarlos permanece atrapada en una interminable cadena de retrasos, errores de planeación y promesas incumplidas.
“El ‘Tecnológico’ no pide favores. Exige que se cumpla lo prometido y que se respete lo que dice la Constitución: una educación digna”, reiteró Johana Luna Rincón, reflejando el sentimiento de indignación e impotencia que atraviesa a toda la comunidad. Lea también: Últimos 10 días para pagar el impuesto predial con descuento del 5 % en Girón
Habla la comunidad afectada
Johana Luna Rincón es la veedora del “Tecnológico” y la representante de la comunidad que ha afrontado el “viacrucis” de las fallidas obras de remodelación del plantel. Ella asegura que “los más perjudicados son nuestros estudiantes, porque ellos son los que se tienen que sentar en el piso para recibir sus clases y demás actividades académicas. Al final, pienso que todos los ciudadanos somos afectados porque estamos pagando intereses que salen de nuestros bolsillos, a través de los impuestos, sin que se haya puesto el primer ladrillo”.
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“En calidad de egresados y miembros de ASETDAZA, expresamos el profundo impacto que ha significado para la institución la demolición de su aula máxima, un espacio emblemático que durante décadas sirvió para el desarrollo académico, cultural y formativo de miles de estudiantes y docentes. Hoy, el plantel sigue enfrentando las consecuencias de una planeación y ejecución deficientes de las obras del pasado, situación que incluso ha derivado en investigaciones y personas imputadas por los organismos de control”, dijo Sergio Oswaldo Cajías Lizcano.
El empréstito que abrió una deuda y hoy tiene pocas obras ejecutadas
Aprovechando la aplanadora que tenía en el Concejo de Bucaramanga, el entonces alcalde Juan Carlos Cárdenas Rey presentó un proyecto de acuerdo para autorizarle a su administración un endeudamiento por $79.668 millones, de los cuales $42.546 millones serían destinados a obras de remodelación del Dámaso Zapata, conocido como el “Tecnológico”.

Con ese dinero se buscaba financiar la intervención de dicho plantel y la de otros dos colegios oficiales: el INEM y el Santander.
El proceso no solo ha estado sujeto a la polémica por el endeudamiento que tendría la ciudad, toda vez que no se acogió siquiera la opción más económica, sino que además hay responsables fiscales, según la Contraloría de Bucaramanga.
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Vanguardia conoció el informe de responsabilidad fiscal elaborado este año por el subcontralor Carlos Saúl Sierra Niño, en el que se señala al exalcalde Jaime Andrés Beltrán Martínez y a sus exsecretarios de Infraestructura y Hacienda, toda vez que la deuda sigue aumentando mientras las obras de los tres colegios permanecen frenadas.
“Fijar como cuantía inicial del daño patrimonial la suma de $2.124.943.000, sin perjuicio de su actualización, ajuste o depuración posterior”, dice el informe conocido por esta redacción.
El argumento para esa responsabilidad fiscal se basa en que tanto el exalcalde como sus dos funcionarios debían ejecutar los recursos destinados a las obras de los tres colegios, con el fin de evitar un impacto fiscal derivado del pago de intereses a la banca mientras no se avanzaba en las obras, como finalmente ocurrió.
Fuentes al interior de la Contraloría confirmaron que a ese informe de responsabilidad fiscal también se vincularía más adelante a Iván José Vargas, exsecretario de Infraestructura —quien tiene un proceso penal por irregularidades contractuales en obras del colegio “Tecnológico”— y a Juan Carlos Cárdenas, otrora alcalde que solicitó el empréstito.
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Polémica en el Concejo de Bucaramanga
El proyecto de acuerdo que en su momento presentó Cárdenas Rey no fue ajeno a las polémicas. Desde la oposición criticaron el aumento en la deuda pública de la ciudad y el corto tiempo que tenía en ese momento la Alcaldía para maniobrar los recursos.
De hecho, en plenaria, es decir, en segundo debate, siete concejales votaron en contra del endeudamiento argumentando inviabilidad jurídica, técnica y fiscal para Bucaramanga.

“No tenían estudios ni diseños claros del proyecto. Decían que se iban a invertir los recursos, pero no estaba claro cómo iban a ejecutar las obras. El tiempo nos dio la razón. Las obras están paradas, eran proyectos sin planeación y llevaron a este resultado. Únicamente se generó un desgaste administrativo y el pago de intereses sobre algo que no se ejecuta”, afirmó el exconcejal y hoy diputado Danovis Lozano, quien votó negativamente el proyecto.
¿En qué van las obras de los tres colegios?
El empréstito contempla obras de infraestructura en tres grandes colegios de Bucaramanga: el INEM, el Santander y el “Tecnológico”, que poco o nada han avanzado en sus intervenciones.
El secretario de Infraestructura, Carlos Méndez, hizo un balance del estado de los proyectos en cada una de las instituciones.
En el caso del “Tecnológico”, el funcionario explicó que se adjudicó el contrato por $27.000 millones y la consultoría por $2.700 millones. Además, el proyecto se encuentra en etapa de estudios y diseños.
“Se realizó la socialización con el consejo directivo del proyecto. La otra semana se radica ante Curaduría para la licencia de construcción. Cuando se tenga, se iniciará la obra con una duración de 10 meses. Esto contempla un aula múltiple para 500 personas y 21 salones en uno de los bloques, de acuerdo con la necesidad del colegio”, afirmó.
El Colegio Santander también figura entre los proyectos. Allí está en ejecución un contrato por $3.580 millones. Actualmente registra un 5 % de avance en obras como tres canchas polideportivas, la impermeabilización de la cubierta, el mejoramiento del aula múltiple y el piso del coliseo.

Por último, Findeter, que tiene en su poder los recursos del empréstito, ya abrió el proceso de contratación para el INEM por un valor de $18.000 millones.
“Se espera que, en la segunda semana de junio, se adjudique el contrato. Hay cambios en los pisos, la pintura, la cubierta, la red eléctrica, la carpintería metálica y la zona deportiva de uno de los costados”, afirmó Méndez.

Préstamo ‘parqueado’ deja saldo negativo para las finanzas de Bucaramanga
Las demoras en la ejecución de las obras en tres colegios públicos de Bucaramanga les están “pasando” una alta factura a las finanzas del Municipio.
En 2023, el Concejo de Bucaramanga autorizó al entonces alcalde Juan Carlos Cárdenas Rey a gestionar $79.668 millones para intervenir los colegios Santander, INEM y el Instituto Técnico Industrial Dámaso Zapata.
Aunque ese dinero fue entregado en 2023 a Findeter, las obras aún no arrancan. Los intereses de ese crédito entre 2024 y 2025 sumaron $16.991 millones. Si bien esos recursos también han generado rendimientos, el balance sigue siendo negativo. Con corte a julio de 2025, el saldo era de $3.753 millones.
Según conoció esta redacción, durante todo 2025 se generó un saldo negativo de $2.458 millones entre intereses y rendimientos por los créditos destinados a la intervención de estos colegios.
Tan solo para dimensionar, ese valor es cercano al presupuesto mínimo anual e inamovible para la protección animal que destina el Municipio de Bucaramanga.
Pero ese no fue el único problema. El otro factor, menos comentado, es que en 2023 el Municipio adquirió créditos con altas tasas de interés.
Al revisar las condiciones iniciales de los créditos contratados ese año, se observan tasas que aplican el Interés Bancario de Referencia (IBR) -fijado por el Banco de la República- más un valor adicional conocido como spread. En términos sencillos, son los puntos adicionales que gana el banco por prestar el dinero. En este caso, ese valor adicional se ubicaba en 5,2 %. Esa estimación arroja tasas de interés cercanas al 17 %, al menos bajo las condiciones iniciales.

Para dimensionar ese impacto, vale la pena regresar al contexto de ese año. En ese momento, el país registraba las cifras más altas de inflación desde 1999. Durante 2023, la inflación alcanzó el 13,25 % y cerró el año en 9,28 %. Ese comportamiento inflacionario llevó al Banco de la República a aumentar considerablemente la tasa de interés para llevarla a la meta del 3 %.
En ese sentido, el IBR mantuvo un promedio cercano al 12 % durante 2023, según datos del Banco de la República analizados por este medio.
En junio de 2023, el entonces alcalde encargado y secretario de Hacienda, Genderson Robles, incorporó los recursos del empréstito al presupuesto del Municipio antes de entregar los fondos a Findeter.
Para ese momento, la tasa de interés IBR (en todas sus referencias) se encontraba por encima del 12 %. Los créditos fueron desembolsados en mayo, junio y noviembre, según conoció este medio.
El empréstito por $79.668 millones se tramitó mediante créditos con varias entidades bancarias. Una de esas operaciones se concretó con el Banco BBVA por $20.000 millones bajo las siguientes condiciones: IBR + 5,2 %. Otro de los préstamos, por el mismo monto, se pactó con el Banco de Occidente, con una tasa de IBR + 3,25 %.
Si bien los créditos contemplan periodos de gracia, el pago de intereses representó cifras considerables en 2024 y 2025. Vanguardia accedió a la malla completa de la deuda pública del Municipio de Bucaramanga. Allí se aprecia que esos puntos adicionales al IBR eran los más altos de la deuda de la ciudad.
En 2024, los créditos para intervenir estas tres instituciones educativas generaron $8.692 millones en intereses, mientras que en 2025 esa cifra disminuyó a $8.299 millones.
Con el cambio de gobierno, en 2024 se adelantó un perfilamiento de la deuda pública de Bucaramanga. Esa operación permitió reducir la tasa de interés pactada inicialmente.
Según el acta del Consejo Superior de Política Fiscal (CONFIS) de la Alcaldía de Bucaramanga del 12 de julio de 2025, esas negociaciones permitieron un ahorro de $10.877 millones en intereses corrientes. Esos cambios no modificaron los periodos de gracia ni variaron los pagos de la deuda como tal, sino únicamente los intereses.

Luego de las operaciones de perfilamiento de la deuda, las condiciones de los créditos quedaron de la siguiente manera: el crédito de $20.000 millones con el Banco BBVA, que tenía una tasa de IBR + 5,2 %, se redujo a IBR + 2,25 %.
Finalmente, los créditos quedaron con un spread que oscila entre el 2 % y el 2,25 %, según la respuesta de la Secretaría de Hacienda a un derecho de petición presentado por Vanguardia.
Estos créditos representan el 25 % de la deuda pública actual del Municipio de Bucaramanga. Los préstamos terminarán de cancelarse en 2033 con recursos del impuesto de industria y comercio que pagan los contribuyentes de la capital santandereana.
Piden ejecución de las obras
Johana Luna, docente y veedora del Dámaso Zapata, dijo a este medio que en la última semana hubo reuniones con Findeter, entidad que les manifestó estar en el cierre de la etapa de diseños para entregarlos a la Curaduría. “Estamos a mitad de año y no se ha puesto el primer ladrillo para que nos restituyan el auditorio que nos demolieron”, cuestionó la veedora.
El secretario de Hacienda de la Alcaldía de Bucaramanga, Francisco Javier Gómez Muñoz, explicó a Vanguardia que el gobierno local no maneja dichos fondos. “La administración no tiene el control de esos recursos. Esos recursos fueron enviados a Findeter in 2023”, detalló el funcionario, quien aludió a la herencia de la deuda adquirida en el periodo del entonces alcalde Juan Carlos Cárdenas Rey.
El funcionario enfatizó su solicitud a Findeter para que adelante los trabajos. “Necesitamos que Findeter ejecute. El ejecutor no ha avanzado desde 2023, cuando se envió el dinero”, dijo Gómez.
Vanguardia contactó a Findeter para conocer su versión sobre las demoras en la ejecución de las obras, pero no obtuvo respuesta al cierre de esta edición.
Línea de tiempo
Abril de 2022: Todo comenzó con la demolición de talleres y edificios del Instituto Técnico Dámaso Zapata, más conocido como “Tecnológico”, bajo la promesa de ejecutar obras de remodelación.
Mayo de 2022: Cerca de 4.000 estudiantes quedaron en condiciones indignas de aprendizaje mientras esperaban la remodelación de este colegio y de otros dos planteles: el INEM y el Santander. Los más afectados fueron los alumnos de los talleres.
26 de abril de 2023: Dos concejales casi se van a los golpes mientras se encontraban en el colegio, donde se debatía el futuro de las obras. Las diferencias surgieron en medio de la presentación de 16 requerimientos relacionados con el proyecto.
19 de mayo de 2023: El Concejo de la capital santandereana aprobó el Acuerdo 019 de 2023, que autorizó un empréstito por $79.668 millones, de los cuales $42.546 millones serían destinados al Dámaso Zapata, conocido como “Tecnológico”.
26 de junio de 2023: Se suscribieron tres contratos de empréstito con Bancolombia, Banco de Occidente y BBVA Colombia. Dos días después se definió el convenio interadministrativo 166 con Findeter, por la citada suma y con un plazo de ejecución de 20 meses.
Septiembre de 2023: Findeter solicita ajuste del AIU, que pasa del 20 % al 27 %, equivalente a $2.601 millones. El 20 de septiembre se expide la Resolución 7098, que adiciona esos recursos. El nuevo valor total para el “Tecnológico” queda en $45.147 millones.
Octubre de 2023: La Asociación de Padres de Familia del “Tecnológico” lideró una primera jornada de protesta en las afueras del plantel. Los padres de los estudiantes expresaron su preocupación por el futuro de las instalaciones del colegio.
22 de enero de 2024: La Financiera de Desarrollo Territorial (Findeter), banca de desarrollo y entidad financiera de redescuento del Estado colombiano, solicita la suspensión inmediata, por un mes, del convenio suscrito.
10 de abril de 2024: Se cancela la convocatoria para los estudios y diseños de la obra. De inmediato, la comunidad educativa y la veeduría plantean reuniones y solicitan la revisión urgente del alcance del proyecto en el “Tecnológico”.
19 de julio de 2024: La Contraloría detectó posibles hechos con responsabilidad fiscal, penal y disciplinaria en las obras de la Fase I de remodelación del “Tecnológico” y solicitó a la Fiscalía y a la Procuraduría adelantar las actuaciones correspondientes.
















