Autoridades usaron drones y más de 100 horas de videos para ubicar el cuerpo.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El caso de Yulixa Consuelo Toloza Rivas sigue revelando detalles que han generado indignación y nuevas preguntas sobre el funcionamiento de centros estéticos clandestinos en Colombia. Ahora, uno de los puntos que volvió al centro del debate es el alcance legal del consentimiento informado que la mujer firmó antes del procedimiento estético que terminó en tragedia.
En diálogo con Brava News, portal periodístico de investigación, el abogado Iván Cancino explicó que este tipo de documentos no elimina automáticamente la responsabilidad de quienes realizan procedimientos médicos o estéticos, especialmente si existen irregularidades en la atención o en las condiciones del lugar.
La discusión surgió luego de conocerse que Yulixa firmó un consentimiento informado en el centro estético clandestino donde se practicó una lipólisis antes de desaparecer durante varios días y posteriormente ser hallada muerta en una zona rural de Cundinamarca.
El consentimiento no evita responsabilidades
Cancino explicó que el consentimiento informado es un documento fundamental dentro de la práctica médica, aunque también ha sido motivo de múltiples debates jurídicos por las implicaciones que puede tener en procesos penales, civiles y disciplinarios.
“Este consentimiento, para que sea válido, debe ser explicado de manera clara, absoluta y contener cláusulas lógicas y adecuadas con la Lex Artis”, afirmó el jurista.
Según explicó, la Lex Artis corresponde a los estándares técnicos y científicos que deben regir cualquier procedimiento médico antes, durante y después de realizarse.
El abogado advirtió que, en muchos casos en Colombia, el consentimiento informado termina convertido en un simple trámite administrativo que no siempre es explicado adecuadamente a los pacientes.
“A todos los colombianos que han estado en una consulta o procedimiento les hacen firmar una hoja, pero no se les explica de manera clara y consciente, o incluso se firma después del hecho ocurrido”, señaló.
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Para Cancino, el caso de Yulixa debería abrir una discusión más profunda sobre el verdadero alcance de este documento en el sistema de salud colombiano. Sin embargo, fue enfático en afirmar que, en este caso, “el consentimiento no exime de responsabilidad a los involucrados”.
“Es absolutamente claro que responden por lo que pase”, agregó, al señalar que el documento podría resultar ineficaz si el procedimiento se realizó en condiciones irregulares o sin brindar información suficiente a la paciente.
El abogado también insistió en que, respetando el debido proceso y la presunción de inocencia, los responsables deberán asumir sanciones proporcionales si se demuestra su culpabilidad.
Las últimas horas de Yulixa
El cuerpo de Yulixa fue encontrado el pasado martes 19 de mayo en una zona boscosa conocida como “La Gaveta”, ubicada sobre la vía que conecta los municipios de Apulo y Anapoima, en Cundinamarca.
Según las autoridades, la ubicación del cadáver fue posible gracias a un trabajo de inteligencia que incluyó la revisión de más de 100 horas de grabaciones de cámaras de seguridad y peajes.
Posteriormente, tras delimitar el área de búsqueda, se utilizaron drones para sobrevolar el sector. A esto se sumó información adicional obtenida mediante una videollamada desde Venezuela, elemento que habría sido clave para precisar el punto exacto del hallazgo.
En el lugar, unidades de la Sijín realizaron la inspección técnica del cadáver y posteriormente el cuerpo fue trasladado a Medicina Legal, entidad que estableció de manera preliminar que Yulixa murió por una embolia pulmonar.
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Mientras avanzan las investigaciones, también se han conocido testimonios sobre las últimas horas de la mujer dentro del establecimiento Beauty Láser, señalado como un centro clandestino en Bogotá.
De acuerdo con declaraciones recopiladas por la Fiscalía y conocidas inicialmente por Semana y El Tiempo, la estilista de 52 años manifestó arrepentimiento por haberse sometido al procedimiento estético y comenzó a presentar un grave deterioro físico.
“Las últimas palabras de Yulixa fueron que tenía mucha sed, que se había arrepentido de hacerse la cirugía, que sentía mucho dolor en la espalda y debilidad”, señala uno de los testimonios citados por los medios.
Según las versiones conocidas por las autoridades, el estado de salud de la mujer empeoró rápidamente. Incluso habría necesitado ayuda para orinar debido a la pérdida de fuerza en su cuerpo.
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Amalia Pardo, amiga de la víctima, aseguró haberla visto en una camilla pocas horas después de la intervención, cubierta y con las manos y el cuerpo completamente fríos.
Pese a los síntomas de emergencia médica, entre ellos dificultad respiratoria y alteraciones en los ojos, personas del establecimiento habrían asegurado que se trataba de un efecto “normal” de la anestesia y nunca solicitaron una ambulancia.















