El hombre, señalado de feminicidio agravado y acceso carnal violento, no aceptó los cargos durante la audiencia ante un juez de control de garantías.

Un caso que en sus primeras horas fue registrado como un posible suicidio terminó revelando una historia de violencia, abuso y un intento deliberado de manipular la escena del crimen.
Las autoridades judiciales de Bogotá tomaron una decisión contundente en los últimos días frente a un hombre señalado de cometer uno de los crímenes más perturbadores que ha conocido la capital en lo que va del año.
Un juez de control de garantías ordenó medida de aseguramiento en centro carcelario contra Carlos Mario Rodríguez Rosas, a quien la Fiscalía General de la Nación señala como presunto responsable del feminicidio de Ana María Meza, de 36 años, quien fue hallada sin vida tras caer desde un quinto piso de un edificio residencial en el norte de Bogotá el pasado 25 de enero de 2026.
El hombre, quien anteriormente se desempeñaba como gerente corporativo de una entidad bancaria en el país, no aceptó los cargos que le fueron imputados durante la audiencia. Además: Santander, cuarta tasa más alta de feminicidio en el país

La Fiscalía reconstruyó así la noche del crimen
Según la investigación adelantada por la Unidad Especial de Investigación de Delitos contra Niños, Niñas y Adolescentes, los hechos ocurrieron la noche del 24 de enero de 2026, después de que la pareja participara en un evento social y regresara al apartamento del procesado.
Una vez que los demás asistentes abandonaron el lugar, se desató un altercado en el que el hombre agredió físicamente a la mujer, en un contexto descrito por el fiscal del caso como de “dominación y reproche frente al ejercicio de la sexualidad de la víctima”.
La resistencia de Ana María quedó registrada en su propio cuerpo. Los peritos identificaron la ruptura de tres uñas en su mano derecha y dos en su mano izquierda, evidencia de su lucha por defenderse. Además: Ante casos de violencia de género: autoridades reiteran rutas para denunciar y recibir atención en Bucaramanga

Posteriormente, el agresor habría aplicado maniobras de asfixia por sofocación que le generaron hipoxia cerebral aguda y la dejaron en estado de inconsciencia.
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En esa condición de extrema vulnerabilidad, la mujer fue víctima de una agresión sexual antes de ser arrojada desde la ventana del apartamento, según precisó la Fiscalía, a las 00:31 del 25 de enero.
Tras la caída, el procesado habría ejecutado acciones para alterar la escena del crimen y hacer creer a las autoridades que la víctima se había lanzado de manera voluntaria.
Sin embargo, el material probatorio recaudado por los investigadores logró desvirtuar esa versión y establecer que los hechos ocurrieron dentro de un patrón de violencia basada en género. Por esos motivos, al imputado le fueron formulados los delitos de feminicidio agravado y acceso carnal violento. Lea también: Caso Hollman Morris: mujeres del Pacto Histórico piden su salida de RTVC

El banco donde trabajó el sindicado se pronunció
La difusión pública de la identidad del procesado y de su cargo directivo llevó al Banco de Bogotá a emitir un comunicado oficial. En el pronunciamiento, la entidad expresó profundo dolor por el fallecimiento de Ana María Meza y extendió sus condolencias a la familia de la víctima.
Además, rechazó de manera categórica cualquier forma de violencia que atente contra la vida, la integridad y la dignidad de las mujeres, y aclaró que la persona investigada no se encuentra actualmente vinculada a la institución, precisando que los hechos objeto de investigación son ajenos a su actividad empresarial.
El caso se inscribe en una realidad que preocupa profundamente al país. Según datos de la Defensoría del Pueblo, Colombia registró al menos 118 feminicidios en 2025, la mayoría cometidos por parejas o exparejas de las víctimas. Lea también: Asesinó a su pareja frente a sus tres hijos en Girón: ya fue condenado
Una cifra que recuerda que la violencia de género sigue siendo una crisis que el Estado y la sociedad tienen la obligación de enfrentar sin dilaciones.

















