Las investigaciones apuntan a una red que operaba desde Necoclí y varios puntos del Chocó, aprovechando el masivo flujo migratorio por el Tapón del Darién.

Durante años, cientos de miles de personas de distintas partes del mundo cruzaron la espesa selva del Tapón del Darién con la esperanza de llegar a Estados Unidos.
Lo que muchos de ellos ignoraban era que, detrás de los supuestos paquetes turísticos que contrataban para facilitar su travesía, operaba una sofisticada organización criminal que no solo lucró con su desesperación, sino que además lavó sumas millonarias ante las narices del sistema financiero colombiano.
La Fiscalía General de la Nación reveló este martes la imputación de nueve presuntos integrantes de una red dedicada al tráfico de migrantes a través de la frontera colombo-panameña.
Los señalados comparecieron ante un juez de control de garantías, acusados de haber movido cerca de 100.000 millones de pesos en el sistema financiero, equivalentes a aproximadamente 29,1 millones de dólares, como parte de las ganancias obtenidas de esa actividad ilícita. Además: Video: El impresionante éxodo de migrantes por el Tapón del Darién no ‘para’

Una fachada turística para el tráfico humano
Según la investigación adelantada por la Dirección Especializada contra el Lavado de Activos, la organización operaba principalmente desde los municipios de Necoclí, en Antioquia, y Capurganá, Acandí y Sapzurro, en el departamento del Chocó, zona fronteriza con Panamá.
Desde esos territorios, la red coordinaba el transporte marítimo irregular de extranjeros hacia Centroamérica, valiéndose de supuestos paquetes turísticos promocionados en redes sociales que servían como pantalla para encubrir sus operaciones. Lea también: Defensoría del Pueblo critica duramente los cierres en el Tapón del Darién y advierte crisis de salud pública

La organización facilitó la salida irregular de más de 800.000 migrantes por el golfo de Urabá, provenientes de naciones tan diversas como Afganistán, Irak, Arabia Saudita, Haití, Venezuela, Costa Rica y China. A los nueve imputados se les formularon cargos por los delitos de lavado de activos, enriquecimiento ilícito de particulares y concierto para delinquir.
Uno de los hallazgos más reveladores de la investigación fue que buena parte de los ingresos identificados, superiores a los 100.000 millones de pesos registrados en el sistema financiero formal, fue obtenida durante la pandemia, cuando las actividades turísticas estaban oficialmente suspendidas en el país, lo que evidencia que la fachada legal nunca fue más que eso. Además: Tragedia en el tapón del Darién: al menos 10 migrantes pierden la vida en naufragio
Publicidad

Las maniobras para ocultar el dinero ilícito
Para disimular el origen de los recursos, la red empleó múltiples mecanismos de ocultamiento. Entre las maniobras identificadas por la Fiscalía figuran las transacciones en efectivo, la constitución de empresas de transporte marítimo y fluvial utilizadas como pantalla, la adquisición de bienes muebles e inmuebles y el denominado “pitufeo”, técnica que consiste en fraccionar transferencias de dinero para evadir los controles del sistema financiero.
El contexto en el que prosperó esta organización no es ajeno a las cifras. Según datos de la Defensoría del Pueblo, solo en 2023 más de 520.000 migrantes atravesaron el Tapón del Darién y, en 2024, antes de que el presidente estadounidense Donald Trump endureciera la política migratoria, más de 400.000 personas cruzaron esa misma frontera.
Esos volúmenes convirtieron la ruta selvática en uno de los negocios ilícitos más rentables de la región durante los últimos años. Además: Tragedia humanitaria: En 297 % aumentó el cruce de migrantes por el Tapón del Darién

El Tapón del Darién, considerado uno de los pasos más peligrosos del mundo por sus condiciones naturales extremas y la presencia de grupos armados ilegales, se transformó en un escenario propicio para la proliferación de redes criminales dedicadas no solo al tráfico de personas, sino también a la extorsión y a otras actividades delictivas asociadas al éxodo migratorio.
El desmantelamiento de esta organización representa un golpe significativo a uno de los eslabones más lucrativos de esa cadena criminal que opera en el corazón de la selva entre Colombia y Panamá.

















