El ciclista belga Remco Evenepoel reafirmó su dominio en la Clásica San Sebastián al conseguir su cuarto título tras un emocionante final.

El ciclista belga Remco Evenepoel demostró su excepcional nivel este sábado al adjudicarse la Clásica San Sebastián por cuarta vez en su carrera profesional.
En un emocionante desenlace, Evenepoel superó al embalaje final al ecuatoriano Richard Carapaz, su compañero en una decisiva escapada que se gestó en el desafiante último puerto, Murgil Tontorra, a menos de diez kilómetros de la meta.
La jornada, como es tradición, comenzó con una extensa fuga protagonizada por un grupo de corredores, aunque rara vez una escapada de este tipo llega a buen término.
UNO. DOS. TRES. 𝘾𝙐𝘼𝙏𝙍𝙊. 🔥4️⃣
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) August 1, 2026
👑 Remco Evenepoel no da ni media opción a Richard Carapaz y se convierte en el rey de la Clásica de San Sebastián como el ciclista con mas victorias en la prueba#Klasikoa2026 | #LaCasadelCiclismo pic.twitter.com/SteMoIT6cZ
En esta ocasión, tras varias selecciones naturales y desgastes, corredores como Laurenz Rex y Lorenzo Quartucci integraron el grupo de vanguardia. Ellos lograron mantener una ventaja sobre el grupo principal de ciclistas, que nunca superó los tres minutos, lo cual indicaba que los equipos de los favoritos controlaban la situación desde atrás.
La parte decisiva de la carrera, donde los aspirantes al título comenzaron a mover sus fichas, se inició aproximadamente a 60 kilómetros de la meta con el ascenso al puerto de Jaizkibel, una exigente subida de tercera categoría.
Allí, el grupo de cabeza experimentó incorporaciones y pérdidas de efectivos, mientras el pelotón, bajo la atenta mirada de los equipos contendientes, preparaba su ofensiva.
Este tramo se enlazó rápidamente con el alto de Erlaitz, un punto crucial donde, históricamente, la carrera comienza a definirse y los ciclistas de élite muestran sus verdaderas intenciones.
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El desenlace de la competencia
En Erlaitz, Louis Barré y Paul Double intentaron separarse por unos metros del grupo de ciclistas más fuertes y seleccionados, que ya afrontaba la penúltima dificultad montañosa. Sin embargo, las marcas eran extremadamente cerradas entre los equipos con opciones de victoria.
Cada escuadra quería mantener el control y evitar sorpresas, a excepción del equipo Red Bull, al que pertenece el gran favorito Remco Evenepoel. El belga, forzado a cambiar de bicicleta en un momento inoportuno, no exhibía aún todo su poderío en este puerto.

El grupo de favoritos aceleró el ritmo, con el ganador del año anterior, Giulio Ciccone, junto a Enric Mas y el talentoso Richard Carapaz, liderando el embate para ir eliminando rivales.
Alrededor de una treintena de corredores, con Evenepoel ya integrado entre los principales aspirantes, encaró Murgil Tontorra, la última y más formidable dificultad de la jornada.
Este puerto presentaba pendientes de casi el 20 por ciento, un auténtico muro que ponía a prueba la fortaleza y la capacidad de sufrimiento de los ciclistas.
El equipo UAE emergió para dominar el inicio de la subida, intentando controlar los movimientos.
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No obstante, Evenepoel, a solo ocho kilómetros de la meta, ignoró los controles establecidos por el equipo de Tadej Pogacar –quien no participó en esta clásica– y lanzó un ataque fulminante.
Impuso un ritmo tan demoledor que fue quebrando uno a uno a sus adversarios. Solo Carapaz, con una admirable muestra de coraje y resistencia, logró seguir la rueda del ciclista belga.
La carrera se convertiría entonces en un duelo mano a mano entre ambos atletas. El belga, reconocido por su explosividad, era el más rápido en un embalaje final. Carapaz, consciente de ello, realizó varios intentos desesperados para soltar a su incómodo compañero de fuga, pero Evenepoel no se lo permitió.
Finalmente, la lógica se impuso en la meta, donde Evenepoel confirmó su maestría, sumando así otro éxito a su impresionante palmarés.
















