Activista colombiano regresa en vuelo oficial tras proceso migratorio que generó reacciones políticas y cuestionamientos diplomáticos.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Las autoridades migratorias de Estados Unidos tienen previsto ejecutar este jueves la deportación del activista colombiano Franklin Humberto ‘Beto’ Coral, en un operativo que incluye el traslado de decenas de connacionales hacia Colombia. El procedimiento se realizará en un vuelo oficial que partirá desde territorio estadounidense y llegará al país en horas de la noche, según fuentes cercanas al caso.
Aunque la repatriación forma parte de un grupo más amplio de expulsiones de ciudadanos colombianos, el caso de Coral ha adquirido una dimensión particular por sus implicaciones políticas y diplomáticas. En los últimos días, distintas voces han reaccionado a su situación, mientras crece la expectativa por su arribo y por la eventual presencia de figuras del Gobierno nacional en el aeropuerto.
Captura reciente y proceso migratorio en curso
La deportación del activista ocurre pese a que mantenía una solicitud de asilo político en trámite en Estados Unidos, así como un permiso de trabajo vigente al momento de su detención, de acuerdo con información confirmada por la agencia Efe y organizaciones defensoras de derechos humanos como WOLA.
Coral fue detenido por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) días después de participar en una manifestación en Miami contra el candidato presidencial Abelardo De La Espriella. Su captura se produjo en el estado de Arizona y desde entonces permanecía bajo custodia mientras avanzaba el proceso administrativo para su deportación.
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha señalado que el colombiano permanecía en ese país de manera irregular tras el vencimiento de su visa, argumento con el cual justificó su inclusión en el procedimiento de expulsión.

Reacciones políticas y tensión entre gobiernos
El caso ha generado una fuerte reacción en Colombia, especialmente por la cercanía del activista con el presidente Gustavo Petro. El mandatario ha cuestionado públicamente la detención y ha solicitado información sobre su paradero, además de ordenar gestiones diplomáticas a través de la Cancillería.
En declaraciones difundidas en redes sociales, Petro calificó la situación como una “persecución política” y expresó dudas sobre el trato que reciben los ciudadanos colombianos en Estados Unidos. También recordó que Coral es hijo de un capitán de la Policía asesinado en medio de la lucha contra el narcotráfico en la década de los noventa.
Desde sectores cercanos al Gobierno se ha insistido en que la detención estaría relacionada con sus posturas políticas y su actividad como activista, mientras que autoridades estadounidenses han descartado esa versión y sostienen que se trata de un caso estrictamente migratorio.
La llegada de Coral se dará en un contexto de tensiones diplomáticas entre ambos países por la situación de ciudadanos colombianos sometidos a procesos migratorios en Estados Unidos. Su arribo, junto a otros 92 connacionales deportados, podría marcar un nuevo capítulo en la discusión sobre el trato a migrantes y las relaciones bilaterales entre Bogotá y Washington.














