Aunque algunos miden apenas dos milímetros, estos insectos pueden provocar molestias en la piel y transmitir enfermedades. Expertos explican dónde se encuentran, cuáles son los síntomas de alerta y cómo prevenir sus picaduras.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Son tan pequeños que muchas veces pasan desapercibidos. Algunos apenas alcanzan los dos milímetros de longitud, pero sus picaduras pueden resultar más dolorosas que las de un mosquito común. Se trata de los culicoides, unos diminutos insectos voladores que han llamado la atención de las autoridades sanitarias por su capacidad para transmitir enfermedades.
Conocidos popularmente como jejenes, mosquitos polvorilla o chaquistes, estos insectos se encuentran principalmente en ambientes húmedos y zonas con vegetación. Aunque no todas las especies representan un riesgo para la salud humana, algunas pueden actuar como transmisoras de virus.
Una de las más importantes es Culicoides paraensis, identificada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como el principal vector del virus Oropouche en América.
Este virus puede causar una enfermedad febril cuyos síntomas se parecen a los del dengue, lo que dificulta reconocerla sin una evaluación médica.

¿Qué son los culicoides y cómo reconocerlos?
Los culicoides son pequeños insectos pertenecientes a la familia Ceratopogonidae. Su tamaño oscila generalmente entre uno y cinco milímetros, una característica que hace difícil distinguirlos a simple vista.
A diferencia de los mosquitos más conocidos, tienen un cuerpo diminuto y pueden pasar por espacios que parecen suficientemente cerrados para impedir el ingreso de insectos.
Las hembras de algunas especies necesitan alimentarse de sangre para desarrollar sus huevos. Durante ese proceso pueden picar a personas y animales.
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Su picadura suele provocar dolor, picazón e irritación y, en determinadas personas, puede generar reacciones alérgicas.
Sin embargo, es importante aclarar que no todos los culicoides transmiten el virus Oropouche ni todas sus picaduras producen una infección.

¿Dónde viven estos pequeños insectos?
Los culicoides suelen encontrarse en ambientes húmedos, especialmente donde existe materia orgánica en descomposición. Sus larvas pueden desarrollarse en suelos fangosos, acumulaciones de hojas y otros lugares donde la humedad favorece su reproducción.
Los adultos suelen presentar mayor actividad al final de la tarde y durante la noche, aunque también pueden picar en otros momentos del día. El calor corporal y el dióxido de carbono que expulsamos al respirar contribuyen a atraerlos.
Por eso, las personas que permanecen en zonas rurales, jardines, áreas boscosas o lugares con abundante vegetación pueden tener mayor exposición a sus picaduras.
¿Qué es el virus Oropouche y cuáles son sus síntomas?
El virus Oropouche es un agente infeccioso que se transmite principalmente a través de la picadura de jejenes infectados.
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La enfermedad fue identificada por primera vez en 1955 en Trinidad y Tobago y, desde entonces, se han registrado casos y brotes en diferentes países de América Latina y el Caribe.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los síntomas suelen aparecer entre tres y diez días después de la picadura del insecto infectado.
Entre las principales manifestaciones se encuentran:
- Fiebre de aparición repentina.
- Dolor de cabeza intenso.
- Dolores musculares y articulares.
- Escalofríos.
- Náuseas y vómitos.
- Malestar general.
- En algunos casos, erupciones en la piel y sensibilidad a la luz.
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La mayoría de las personas se recupera en aproximadamente una semana, aunque algunas pueden experimentar síntomas durante más tiempo.
En casos poco frecuentes pueden presentarse complicaciones neurológicas, como meningitis aséptica.
También se han investigado posibles complicaciones relacionadas con la infección durante el embarazo, motivo por el cual las autoridades sanitarias recomiendan especial precaución en las zonas donde existe circulación del virus.
¿Cómo diferenciar el Oropouche del dengue?
La fiebre, el dolor de cabeza, el malestar muscular y las molestias articulares pueden aparecer tanto en personas con dengue como en quienes contraen el virus Oropouche.
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Por esa razón, no es posible identificar con certeza cuál de las dos enfermedades tiene una persona únicamente por sus síntomas.
La confirmación del Oropouche requiere pruebas de laboratorio y valoración por parte de profesionales de la salud.
Si una persona presenta fiebre u otros síntomas después de haber estado expuesta a picaduras de insectos, debe buscar atención médica y evitar automedicarse.
¿Cómo prevenir las picaduras de culicoides?
Debido a su tamaño, estos insectos pueden atravesar algunas mallas utilizadas habitualmente para proteger las viviendas de los mosquitos.
La OPS recomienda utilizar mosquiteros de trama fina y adoptar medidas de protección personal, especialmente en lugares donde se ha identificado circulación del virus.
Entre las principales recomendaciones están utilizar ropa de manga larga y pantalones que cubran las piernas, aplicar repelentes adecuados siguiendo las indicaciones del fabricante y evitar la exposición prolongada en lugares con abundante presencia de jejenes.
También se aconseja mantener limpios los alrededores de las viviendas, retirar hojas y materia orgánica acumulada y mejorar el drenaje de las zonas húmedas.
Los repelentes que contienen DEET, IR3535 o icaridina forman parte de las opciones recomendadas por las autoridades sanitarias.

¿Hay riesgo en Colombia?
Colombia se encuentra entre los países de América Latina donde se ha documentado circulación del virus Oropouche.
La OPS ha recomendado fortalecer la vigilancia epidemiológica, la identificación de los insectos transmisores y las estrategias de prevención en las regiones donde existe riesgo.
Para departamentos como Santander, la información resulta relevante por la presencia de zonas rurales, cálidas y húmedas donde pueden encontrarse diferentes especies de insectos que pican.
Por eso, conocer sus características, evitar las picaduras y consultar oportunamente ante síntomas compatibles con enfermedades transmitidas por insectos son medidas fundamentales para proteger la salud.

















