Las personas en reincorporación podrán hacer uso de más de mil hectáreas de tierra fértil para desarrollar actividades económicas que posibiliten su reincorporación a la vida civil.

Publicado por: N.V.
Cerca de 200 personas firmantes de paz trasladaron sus enseres y sus esperanzas hacia Hato Rondón, un predio con más de mil hectáreas de tierra fértil ubicado en la vereda Bellavista, de San Juan de Arama, en Meta.
Su objetivo es usar las hectáreas que el Estado les entregó en octubre, con títulos de propiedad, para adelantar sus procesos de reincorporación social y económica para que continúen en la vida civil como parte de su cumplimiento del Acuerdo de Paz.
La Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) fue la entidad encargada de acompañar a las y los firmantes, en medio de una caravana que integró a la Fuerza Pública, la Defensoría del Pueblo, Bienestar Familiar y la Misión de Verificación.
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“Desde la entrega de este predio, la ARN junto con los firmantes de paz, inició la adecuación para la llegada de las personas en reincorporación a Hato Rondón y la logística para el traslado, con el objetivo de realizarlo de manera organizada, respetuosa y digna”, apuntó la Agencia.

Las personas en reincorporación que recibieron la adjudicación de Hato Rondón estuvieron viviendo transitoriamente, por seis meses, en la Villa Olímpica de Granada (Meta), a donde llegaron en julio como desplazados por culpa de las amenazas de grupos armados irregulares.
Se trata de la comunidad que antes habitaba el antiguo Espacio de Capacitación y Reincorporación Georgina Ortiz, del municipio de Vista Hermosa. Ellos denunciaron desde mediados de mayo que recibían intimidaciones mortales.
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En su momento, la ARN escribió en su cuenta de X, que reconocía “las circunstancias y lo difícil que nos resulta” proteger a los firmantes de Georgina Ortiz. No obstante, anunció que dispuso “toda nuestra capacidad logística y de personal en terreno para acompañar la reubicación temporal”.

Ahora, luego de esa reubicación, San Juan de Arama, en la Sierra de la Macarena, podrá ofrecer sus tierras productivas, sus llanuras, sus aguas y sus aguas “para acoger a estas mujeres y hombres que apuestan a la paz”, de acuerdo con lo señalado por la Agencia este lunes.
“Junto con sus familias y animales traerán alegría, progreso, tejido social, labores comunitarias, cultivarán la tierra y trabajarán arduamente por el anhelo de un mejor futuro para la población colombiana”, expresó la entidad gubernamental.
Con información de Colprensa















