martes 14 de enero de 2020 - 11:48 AM

‘Labrando’ su camino hacia la cima

Q’hubo visitó a Germán Darío Gómez, pedalista santandereano, en su natal Betulia (Santander), para contar su historia, tras el triste episodio en el que terminó llorando de impotencia, luego de sufrir una avería mecánica durante el Mundial de Ruta que se realizó en Yorkshire (Inglaterra), entre el 22 y el 29 de septiembre del año pasado.
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Su bicicleta, el gran amor de su vida, como él mismo la describe, le jugó una mala pasada a Germán Darío Gómez Becerra, el pedalista santandereano de 18 años que lloró sentado a un lado de la vía en el Campeonato Mundial de Ruta que se disputó en la región de Yorkshire, Inglaterra, el 26 de septiembre de 2019.

Esas lágrimas, que salían del alma, le dieron la vuelta al mundo y llegaron donde el ser que más lo ama, su mamá, doña Doralice Becerra, quien por esa conexión que existe entre una madre y su hijo, inmediatamente supo que su pequeño, a ese al que todavía consiente y le cocina lo que él pide cada vez que va a visitarla, la estaba pasando mal.

“Tuve frustración cuando se me dañó la bicicleta, porque salí de disputar la competencia en los primeros lugares. Me había preparado muy bien y sentía bien las piernas. En el Campeonato Mundial están los mejores en la categoría, pero creo que había la posibilidad de conseguir algo muy bueno para Colombia”, expresó Gómez.

Trabajó en el campo

Antes de vivir ese capítulo amargo, Germán había tenido que pasar por diferentes situaciones que le han enseñado muchas cosas, como por ejemplo que para ganar hay que luchar, algo que ha aplicado muy bien en su vida.

“De mi infancia, tengo muy bonitos recuerdos, algo inolvidable que es la vida en el campo, donde viví 12 años. Aprendí muchas cosas de pequeño, mi papá (Rafael Gómez) me enseñó a trabajar, a salir adelante, a hacer las cosas siempre de la mejor manera”, relató Gómez.

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En ese recorrido, los campos de su natal Betulia, municipio en el que creció y aprendió a ‘tirar pedal’, estuvieron a punto de arrebatarle al ciclismo a una de sus grandes promesas, pues mientras recolectaba café, lechuga y cargaba bultos de verduras y frutas, desde los 12 años, Germán se encontró con un ángel guardián: César Gómez, su descubridor.

“Yo trabajaba en el colegio Nuestra Señora de Lourdes dando clases de educación física y se crearon las escuelas de formación en donde lo conocí. Arrancamos con la escuela de ciclismo y detecté el talento que tenía y comenzamos a trabajarlo”, contó Gómez, quien es el padrino de confirmación de Germán y la persona que lo subió por primera vez a una bicicleta.

“En el marco de las fiestas del Sagrado Corazón que se realizan en junio en Betulia, se corre una carrera tradicional de ciclomontañismo y ahí empezó Germán a ganar esas carreras. Para esa época (año 2016) tenía una bicicleta normal y por eso le presté una mía y ganó la competencia. Entonces comenzamos a competir a nivel departamental, fue subcampeón en el 2016 y campeón en el 2015 en su categoría y ahí se decidió que tenía que despegar. Le dije que tenía que tomar la decisión de irse, porque si se quedaba iba a ganar acá, pero su talento tenía que ir más allá”, agregó el docente.

Tras descubrir el ‘diamante’ que es Germán Darío, su profesor le dijo que tenía que dar un paso más en su vida y salir de Santander para progresar, algo que fue muy duro para todos, en especial para su mamá, quien tuvo que decirle adiós a su pequeño, ese mismo al que le alista su fruta cada vez que va a Betulia y sale a entrenar.

“Un día llegó y me dijo que se iba para Boyacá, que ya había aprendido lo básico en el colegio. Para mí fue duro, yo lloraba de pensar que iba a estar lejos de la casa”, afirmó doña Doralice, a quien se le llenan los ojos de lágrimas cada vez que recuerda esos nostálgicos momentos.

Agarró carretera

Con el corazón arrugado tras su despedida, Germán tomó rumbo hacia Santa Rosa de Viterbo (Boyacá), en donde se unió al Club de Ciclismo Daniel Rincón, elenco en donde llegó por recomendación del profesor César Gómez.

Esta decisión, como muchas cosas en este deporte, fue “complicada” para el pedalista, quien manifestó que irse de su casa tan joven fue lo más difícil que ha hecho en su carrera, incluso más que subir cualquier puerto de montaña de fuera de categoría.

“Lo más duro fue iniciar, tomar decisiones como el irme de la casa con 16 años a Boyacá donde no conocía a nadie. Ese fue uno de los retos que tuve que asumir”, dijo.

Una vez allá, lejos del calor de su familia, Germán Darío aplicó todo lo que su familia le había enseñado, trabajar duramente, y se dedicó a entrenar para cumplir sus sueños, tanto que fue considerado para integrar el Team Boyacá Es Para Vivirla, un elenco que representa a esa región.

Sueña en grande

Las gotas de sudor que está dejando en las carreteras de Boyacá y las lágrimas que dejó en el Mundial del año pasado son la mayor motivación de Germán Darío a la hora de soñar y de pensar en su futuro, algo que también se imaginan su mamá, su profesor y hasta su hermana, Gloria Inés, quien no para de decir que se imagina a Germán en “las grandes ligas del ciclismo. Es un campeón dándolo todo en carreras internacionales, porque es un grande, sé que va a llegar muy lejos”.

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Pero no es la única que se lo imagina corriendo y ganando un Tour de Francia, un Giro de Italia o una Vuelta a España, pues su descubridor, la persona que vio en él ese talento que tenía escondido, afirmó que Germán “tiene grandes condiciones. Se defiende en la contrarreloj y en la montaña. Lo veo corriendo las grandes carreras y disputando los títulos, porque sé que lo va a hacer por las condiciones que tiene. El tiempo nos dirá”.

Y no están nada lejos de la realidad. Contemplar a Germán pedalear las empinadas cuestas de su pueblo deja ver el innegable talento y disciplina, que han surtido efecto en los resultados de cada carrera en la que ha participado. Es orgullo de su familia, su Betulia del alma y de su país.

“Lo más importante es hacer sentir orgullosas a todas las personas que desde un principio han apoyado el proceso, eso es algo demasiado satisfactorio. Hacer sentir orgullosa a mi familia es lo mejor”, dijo el pedalista, que agregó sentirse con las condiciones para llegar lejos. “Si me preparo muy bien y hago caso a todo lo que me digan mis técnicos podré hacer las cosas bien y llegar al nivel de los grandes del ciclismo que tenemos, como Egan Bernal y Nairo Quintana”, finalizó.

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