Fútbol colombiano
Domingo 09 de diciembre de 2012 - 12:00 AM

Miguelito Calero, el cielo no quiso esperar

El calor sofocante invadía Francia y la sensación térmica era más alta por el mundial de fútbol. Colombia necesitaba ganarle a Inglaterra para acceder a la siguiente fase del mundial, me encontraba buscando mi puesto en occidental primer piso cuando escuche un estridente grito proveniente de la cancha. Miguel se vino corriendo y por encima de la valla que mide metro y medio, alargó su brazo para e

Miguelito Calero, el cielo no quiso esperar
Miguelito Calero, el cielo no quiso esperar

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Publicado por: CHARLES FIGUEROA MENDOZA

Así, sencillo, jovial, amable, buen amigo y extraordinario arquero era Miguel Calero, el meta de Ginebra, del Sporting de Barranquilla, del Cali, de Nacional, de Pachuca, el mismo que detuvo un penalti a Martin Palermo, quien acosado por el gigante vallecaucano estrellaría otros dos contra los palos, en un partido Colombia – Argentina, por si acaso la Colombia de Calero ganó 3 a 0 en la Copa América de 1999.

Viendo el cariño que le profesaban en Pachuca, sintiendo como propias las lagrimas derramadas por los mexicanos, y conmovido por las mías, habría de habría de recordar 17 años atrás cuando me encontraba al frente suyo, sudando, asustado, parado frente a la pelota listo para dirimir un duelo de honor, con uno de los más afamados arqueros del mundo.

Sucedió que me encontraba al aire en mi programa ‘La Patrulla del deporte’, en una de las más afamadas emisoras de Cali, hablando de lo sencillo que resulta anotar un penalti. “Basta con tener serenidad y saberle pegar a la pelota, ningún arquero puede llegarle a un penalti bien ejecutado”, alardeaba. Miguel Calero se comunicó con la emisora vía telefónica y soltó una perla que todavía me retumba. “Apostemos una comida para todo el grupo, en el restaurante que escoja el ganador”, dijo calerito al aire.

Miguel se caracterizó por ser un tipo jovial, amistoso, hablador y buen amigo. “Si te tapo 3 penaltis de 10, pagas tu”, sentenció. Un sopor de aire caliente me invadió inmediatamente, haciendo más insoportable la temperatura inclemente de Cali en las horas del mediodía.

“Acepto”, me atreví a decir ante los miles de aficionados que a esa hora compartían la sintonía de la emisora, sin embargo esas seis letras habrían de quitarme el sueño en las próximas 72 horas.  “Dónde y cuándo”, se apresuró a preguntar el arquero del Deportivo Cali, para hacer más emocionante la apuesta. Quedamos en que el duelo se llevaría a cabo en la sede del Deportivo Cali en Pance a unos 20 minutos de la ciudad.

Llegado el día de lo que parecía mi sentencia de muerte, recogí a Johnny Romero, excelente narrador quien me acompañaba en las transmisiones, Wildeman Muriel, prestigioso abogado y comentarista. JJ Patiño, Jimmy Prado, ‘Tigre’ Morales y los demás integrantes del grupo periodístico. Entre risas y burlas acerca del ‘oso’ que estaba pronto a realizar llegamos a la sede “Pibe Valderrama”; unas hermosas instalaciones con 3 campos de fútbol perfectamente cuidados, piscinas, gimnasio, fútbol 5, voleibol, restaurantes, hotel, en fin el orgullo del Deportivo Cali y sus miles de aficionados, centenares de ellos apostados en inmediaciones de la cancha para ver el pleito.

Al llegar al parqueadero me sentí desfallecer pues este se encontraba lleno, inusual para un viernes al nacimiento de la tarde. Al ver las cámaras de varios noticieros locales y algunos colegas de radio y de la prensa escrita me tranquilice pues supuse que alguna noticia de último momento había traído tal cantidad de gente, eso era por lo menos lo que yo aspiraba sin imaginar que todos habían llegado por el duelo, por los penaltis que iba a cobrarle al ídolo del Deportivo Cali.

“Ya todo está dicho, debo calmarme, al fin y al cabo más reversa tiene un río o sea que me tocó darle la cara al tema, ponerme serio y salir de aquí con la mayor dignidad posible”, pensé.

Me puse frente al balón y… bueno, el resultado lo conocen quienes vivieron la experiencia.

Miguel fue uno de los pocos jugadores de fútbol de los que me hice amigo, por su sencillez y simpatía, porque cambiaba tristezas en risas, cuenta chistes, disciplinado, frentero, loco, show, amigo de sus amigos, ídolo de las hinchadas de los equipos que defendió hasta el punto que los mexicanos lo hicieron nacionalizar por todo el cariño que le profesaban en Pachuca.

Ninguno en el futuro usará el buzo N°.1 y planean construir una gigantesca estatua del ‘Cóndor’ como lo bautizaron los hinchas. Un verdadero ídolo.

“Miren, miren que locura/ miren, miren que dolor/el arquero Miguel Calero se va pa’l cielo/ se va con Dios”, fue el último grito de más de 10.000 hinchas del Pachuca para despedir a su ídolo en el estadio de los ‘Tuzos’, el cual será bautizado en solemne ceremonia con el nombre de Miguel Ángel Calero.

Adiós Miguel, nos vemos en el cielo donde seguramente volveré a patearte penaltis y tal vez, solo tal vez, me invitaras un sancocho con todo mi grupo para pagar una vieja deuda de la que no podrás escapar.

Publicado por: CHARLES FIGUEROA MENDOZA

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