Fútbol colombiano
Lunes 21 de octubre de 2024 - 10:03 AM

Papás: el fútbol base no se puede tratar ‘a las patadas’

Las agresiones y actos violentos se toman el balompié formativo. Padres de familia, especialmente, se han encargado de generar desmanes en las diferentes canchas de fútbol del área metropolitana de Bucaramanga.

El fútbol base de Santander no se puede tratar 'a las patadas' por parte de los padres de familia. Foto: Freepik.
El fútbol base de Santander no se puede tratar 'a las patadas' por parte de los padres de familia. Foto: Freepik.

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Carlos, de 10 años, se prepara para ejecutar un tiro de esquina en uno de los campos de la Hacienda Santa Bárbara, sitio donde se disputan partidos de los Torneos Municipales de la Liga Santandereana de Fútbol, en las categorías menores.

A escasos dos metros, a un costado del campo, su padre le dice que le pegue con la punta del guayo al primer palo. El entrenador le indica que ejecute con el borde interno del pie y le apunte al centro del punto penalti.

El niño, desconcertado, envía el balón a cualquier parte e inmediatamente llegan los reproches, tanto del progenitor como del director técnico.

Este caso se percibe constantemente en las canchas de fútbol de Bucaramanga y seguramente de diferentes ciudades y rincones de Colombia.

El fútbol base de Santander no se puede tratar 'a las patadas' por parte de los padres de familia. Foto: Freepik
El fútbol base de Santander no se puede tratar 'a las patadas' por parte de los padres de familia. Foto: Freepik

Mientras tanto, en Miami, Estado Unidos, Lionel Messi y Luis Suárez, dos estrellas del balompié mundial, observan los partidos de sus hijos y no dicen ni media palabra. Permiten que sus herederos, en primera medida, se diviertan, y después dejan que reciban, sin otras distracciones, las instrucciones de los entrenadores.

Nelson Maestre, quien dirigió a Sherman Cárdenas en sus inicios en el Atlético Santander, reconoció hace varios años que el papá de Sherman, a diferencia de muchos padres de los jugadores que dirigió, no interfirió nunca en sus determinaciones como entrenador, a pesar de que el exjugador de Atlético Bucaramanga, Junior y Atlético Nacional, entre otros clubes, en algunos partidos fue al banco o tuvo que ser sustituido.

En otro de los campos de la Hacienda Santa Bárbara, que hace varios años sirvió como sede de Atlético Bucaramanga, otro padre de familia está salido de la ropa.

“Árbitro hijue…” es el insultó más mesurado, mientras otros padres le piden que baje el tono y que se calme, y otros justifican los improperios, porque “ese ‘chulo’ hijue…” se tiró el partido.

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‘El dedo en la llaga’ en el fútbol base de Santander y Colombia

Víctor Hugo González, entrenador del Club Nantes de Santander, puso el ‘dedo en la llaga’.

El estratega, con amplia experiencia en el fútbol base, pero también en el profesional, orientando a Real Santander, hizo una reflexión con relación a la violencia que afecta al fútbol colombiano y que recientemente se avivó en el marco del partido entre Atlético Nacional y Junior de Barranquilla, donde el deporte quedó en un segundo plano, para darle paso a una batalla campal entre los seguidores de los dos elencos.

Víctor Hugo no se detuvo en lo sucedido en el fútbol profesional, sino que movió los cimientos del balompié de las divisiones menores e hizo un llamado a cómo se están formando, desde casa y en las escuelas deportivas, a los ciudadanos del mañana.

“Muchos entrenadores ‘formadores’, que deben ser ejemplo para sus dirigidos, en su afán de ganar, gritan todo el partido desde la raya. Se les escucha decir: Respírele en la nuca, éntrele con toda, que lo sienta, pártalo y métasela, entre otras tantas frases y súmele las puteadas y ‘bajadas de caña’ a sus dirigidos”, explicó González.

El fútbol base de Santander no se puede tratar 'a las patadas' por parte de los padres de familia. Foto: Banco de imágenes / VANGUARDIA.
El fútbol base de Santander no se puede tratar 'a las patadas' por parte de los padres de familia. Foto: Banco de imágenes / VANGUARDIA.

El encargado de formar a futbolistas profesionales como Yoreli Rincón y Daniel Mantilla, contó que “algunos padres de familia, que deben ser el ejemplo para sus hijos, respaldan los insultos del entrenador porque según ellos están formando carácter; insultan constantemente al juez, apoyan a sus hijos para que sean más agresivos, y cazan peleas con jugadores y padres de familia rivales, que inician de manera verbal y muchas veces se trasladan al campo convertidas en agresiones físicas”.

Ante esto, el director técnico reveló que los jugadores terminan aceptando las groserías y atendiendo las indicaciones agresivas del entrenador, escuchando y aprendiendo del comportamiento de sus padres; e inmersos en la vulgaridad de la provocación y la violencia.

“Debemos revisarnos como dirigentes, entrenadores, padres de familia, árbitros, prensa hablada y escrita, y como sociedad que celebra la violencia y guerras de todo tipo”, agregó González.

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Lo que mal comienza en el fútbol base y formativo...

Si en el fútbol profesional, durante cada fecha se presentan desafueros, al punto que ya pareciera extraño que no existan actos vandálicos en un partido, en el balompié aficionado y, lo más preocupante, en el formativo, también son constantes los hechos de furia, que involucran a los padres de familia.

“Los padres de familia están peor que nunca, en una agresividad impresionante, insultan a los árbitros, entrenadores y hasta a los jugadores. Es aterrador lo que se presenta. El papá ve que su hijo juega bien y con las expectativas de la prensa y las redes sociales, ven que el futuro de su hijo es el fútbol y se convierte en José Pékerman, dando instrucciones por encima del entrenador”, explicó Eduardo Villamizar, dirigente de la Liga Santandereana de Fútbol.

El directivo, de amplia trayectoria en el fútbol formativo y profesional, argumentó, además, “que es una problemática de la sociedad, de la mala educación. Los padres muchas veces ven en su hijo, que juega bien al fútbol, la manera de salvarse económicamente y esto los lleva a comportamientos irracionales”.

En el último año, 52 clubes de la Liga Santandereana de Fútbol han sido sancionados por el mal comportamiento de las personas que asisten a los juegos, que generalmente, como lo expresa Víctor Hugo González, “son padres y madres de familia de los jugadores, sumado a hermanos, familiares y amigos que terminan insultando y agrediendo físicamente a los árbitros, jugadores rivales, a otros padres de familia, y que reafirman desde la grada para que no se dejen y golpeen sin consideración al adversario”.

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Lo llamativo del asunto, es que la mayoría de clubes sancionados están en el rango de edad más bajo, es decir, entre las categorías Sub-6 y Sub-13.

Los padres de familia quedaron en ‘fuera de lugar’ en el fútbol formativo

El pasado sábado 12 de octubre, en la cancha del barrio Caracolí, el fútbol quedó al margen, con las agresiones que sufrió el árbitro Daniel Felipe Lara Ortiz, en el marco de la final de la categoría Sub-12 del Torneo Nacional Copa Dulce, entre Real Caracolí y Águilas Doradas.

Allí, al término del duelo, que ganaron las Águilas 2-0, un grupo de padres de familia de Real Caracolí agredieron, verbal y físicamente, al juez del partido.

“La Asociación de Árbitros de Fútbol de Santander desea informar a la comunidad en general sobre los lamentables hechos ocurridos el pasado 12 de octubre de 2024 durante el encuentro de fútbol Sub-12 entre los equipos Águilas Doradas y Real Caracolí, en el marco de la final de la Copa Dulce Floridablanca, donde nuestro colegiado, Daniel Felipe Lara Ortiz, fue víctima de graves agresiones físicas y verbales por parte de algunos espectadores”, inicia el comunicado de la agremiación.

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Luego, explica que “según el informe detallado presentado por el joven Daniel Felipe, a raíz de una decisión arbitral tomada en conjunto con el asistente del partido, un grupo de acompañantes del equipo Real Caracolí comenzó a proferir insultos y amenazas. Al finalizar el encuentro, estas personas procedieron a agredir físicamente tanto al árbitro como a su señora madre, poniendo en riesgo su integridad física y generando una situación de caos y violencia en el lugar”.

El fútbol base de Santander no se puede tratar 'a las patadas' por parte de los padres de familia. Foto: Freepik.
El fútbol base de Santander no se puede tratar 'a las patadas' por parte de los padres de familia. Foto: Freepik.

La entidad, además, pidió a “las autoridades competentes que se inicien las investigaciones correspondientes para identificar a los responsables de estas acciones violentas y que se tomen las medidas legales y disciplinarias pertinentes”.

De igual forma, le solicitó “a los organizadores de los eventos deportivos y a la comunidad en general que refuercen las medidas de seguridad para evitar que estos hechos se repitan. Como institución comprometida con la formación y el desarrollo del arbitraje deportivo en el Departamento de Santander, hacemos un llamado a todos los involucrados en el deporte, desde jugadores, entrenadores, padres de familia y aficionados, para que contribuyan a crear un ambiente de respeto y apoyo hacia los árbitros, quienes desempeñan un papel fundamental en el desarrollo del juego”.

Una mirada desde el aspecto psicológico para el fútbol base

Marlon Siza, psicólogo deportivo del club profesional Águilas Doradas y quien en su momento hizo parte del Real Santander, analizó la realidad del fútbol formativo en Santander.

A la hora de repasar por qué se presentan estos comportamientos de los padres de familia, Siza sostuvo que “habría que revisar, en toda una historia personal familiar hay frustraciones que no se han terminado de superar y quizás esto explica un poco este tipo de comportamientos que de ninguna manera estoy justificando, sino se trata pues de analizar de dónde provienen”.

Así mismo, indicó que existe “esa creencia errónea de que eso es mostrar carácter, de que vernos agresivos verbal o no verbalmente es mostrar carácter y ahí también hay una creencia irracional que creo que puede ser cultural, que también hay que combatir”.

Con relación a las soluciones, para Marlon es importante “abonar esfuerzos entre cada uno de los actores que participamos en el contexto deportivo. La educación constante que debe tener un padre de familia en el deporte, ya sea a través de un profesional en psicología o desde los mismos entrenadores, desde el conocimiento y la experticia que tienen en cómo se debe comportar un padre en ese acompañamiento en el deporte”.

El fútbol base de Santander no se puede tratar 'a las patadas' por parte de los padres de familia. Foto. Banco de imágenes / VANGUARDIA
El fútbol base de Santander no se puede tratar 'a las patadas' por parte de los padres de familia. Foto. Banco de imágenes / VANGUARDIA

De igual manera, “también desde la Liga y desde las instituciones la responsabilidad de no solo generar el castigo hacia este tipo de conductas, sino a estas personas que han mostrado estos comportamientos, qué tipo de orientación, acompañamiento se les da”.

Además, para Marlon Siza, “hay un tema de fondo y es que los entrenadores pueden ceder al no tener un control total de sus escuelas o no tener esa independencia como tal para manejarla de acuerdo a los principios que quieren por temas económicos, porque la necesidad supera la convicción, porque muchas veces se prefiere omitir este tipo de conductas a de pronto perder un pago”.

Finalmente, reconoció que es importante visibilizar más los actos buenos e incentivar y premiar el juego limpio.

Factores de riesgo y soluciones para la problemática de violencia en el fútbol base

Óscar Vesga, entrenador con vasta experiencia en el fútbol base, se refirió a los factores que generan las agresiones por parte de los acompañantes de los niños a los partidos de fútbol, así como las soluciones para erradicar estos comportamientos.

Factores desencadenantes

1. Deseo desaforado de los clubes y padres de familia de “ganar a como dé lugar”. En los últimos años se empezó a entregar premios en dinero en los torneos infantiles, lo que ha llevado a pasar por “encima del que tenga que pasar”, obviando el respeto al árbitro, al rival, entre los mismos padres de familia y con los mismos formadores. En estas etapas de 6 a 12 años se debe jugar y aprender por encima de ganar, en estas edades todos deben ser ganadores.

2. El consumo de bebidas embriagantes. La facilidad que hay en los escenarios deportivos para el consumo de bebidas embriagantes y sustancias psicoactivas posibilita aún más estas agresiones y enfrentamientos.

3. Falta de respeto y tolerancia hacia los árbitros y formadores por parte de los padres de familia. Los padres de familia deben ejercer su función de acompañamiento y apoyo a sus hijos y que se respete la función de los árbitros y formadores, porque hay padres de familia que quieren ser formadores y árbitros y además no dan buen trato a sus hijos en el escenario deportivo.

Solución

Articular un trabajo pedagógico con todos los protagonistas del fútbol aficionado como lo es la Liga Santandereana de Fútbol, árbitros, clubes y padres de familia con el fin de promover el respeto, la tolerancia, la colaboración y el apoyo mutuo para que redunde no solo en el bienestar de los niños y niñas, que son nuestro futuro, sino también de la comunidad en general.

A pesar de que este año la Comisión de Disciplina de la Liga Santandereana de Fútbol ha sancionado a varios clubes, se siguen repitiendo este tipo de situaciones, por lo que consideramos que las sanciones deben ser más drásticas.

“No me grites, aliéntame”

El Mundialito Incomesa se ha transformado en uno de los mejores eventos en las categorías menores no solo de Santander, sino de Colombia.

Y el éxito del certamen, en buena parte, tiene que ver con las medidas que se toman para evitar el mal comportamiento de los padres de familia, así como la política de incentivar a los acompañantes para que apoyen y respalden a sus hijos, en lugar de gritarles y presionarlos.

En el certamen, donde también compitan clubes del extranjero, se instauró la ‘Zona Cero’, que, como explicó Jhan Céspedes, organizador del torneo, “se aplica para los escenarios deportivos y las plataformas digitales (los partidos se transmiten en las redes sociales), en las que hay cero tolerancia con cualquier tipo de insultos, provocaciones o intolerancia.

En caso de que sucedan, inmediatamente se suspende el partido y el agresor debe retirarse”.

El Mundialito Incomesa es uno de los eventos que mejor trata el tema de la violencia en el fútbol base.
El Mundialito Incomesa es uno de los eventos que mejor trata el tema de la violencia en el fútbol base.

Además, existen multas económicas severas a los padres que no saben controlar sus emociones.

“Nos va bien porque hay mucha socialización y conocen de la rigurosidad. Tenemos personal de logística en las tribunas, pendientes de cualquier agresión”, agregó Céspedes.

Otro punto a tener en cuenta es que, a diferencia de lo sucedido en el Torneo Nacional Copa Dulce, donde se presentaron desmanes generados por los padres de familia, en el Mundialito Incomesa no se permite el ingreso de bebidas embriagantes y tampoco se venden al interior de los escenarios.

Así mismo, motivan a los padres de familia para que no griten a los niños y, mejor, los alienten.

“Es algo que inculcamos mucho, para decirle al padre de familia que a esas edades lo más importante es el acompañamiento y la formación. Hay que entender que un mínimo porcentaje de esos niños llegan al profesionalismo, muchas veces somos muy exigentes y les generamos traumas psicológicos a los niños”, concluyó Céspedes.

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