Fútbol local
Sábado 22 de diciembre de 2012 - 12:00 AM

Perdóneme maestro... no le cumplí la cita

No sé por qué desde hace días me viene atacando la nostalgia y estoy seguro que es por la época, ya que justo en la Navidad cuando se hace la novena junto al pesebre y mi casa huele a natilla y carimañola, enyucado y ayaca, tamal y chocolate, además que veo pasar por todos lados a mis abuelos y a mis viejos ya fallecidos y me da como ‘veri veri’, típico de los recuerdos de la infancia.

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Publicado por: Por Felipe Antonio zarruk diazgranados

que todos vivimos con intensidad.   Desde hace días venía pensando en  ‘El Maestro’ Alfredo Arango, quien hace siete años falleció víctima de una penosa enfermedad que lo mantuvo postrado en su cama durante días antes de viajar a la eternidad un 20 de diciembre de 2005.


Quienes no lo conocieron deberán saber que Alfredo Arango Narváez nació en 1945 en ‘Pescaito’, barrio que alcanzó su fama a nivel nacional e internacional, ya que allí vieron la luz del día grandes jugadores.  Alfredo creció con la pelota pegada a su pie derecho descalzo.  Mientras los ‘pescaiteros’ llegaban en la tarde a descansar  en las mecedoras apostadas en las puertas de sus casas y a jugar dominó con una botella de ron en la mano, sus compañeras fritaban  sierra y jurel, patacón y envolvían el arroz de lisa en hojas de bijao para alimentar a los pelaos que como Alfredo se jugaban el alma en cada picado de las polvorientas calles de un barrio que desde hace más de 60 años posee los mismos problemas.  En las noches el joven Alfredo miraba el cielo estrellado de Santa Marta y al tiempo que soñaba con ser jugador del Unión el sudor de su rostro era secado por la brisa que llegaba de Taganga, tierra de pescadores.  Fue campeón con el ‘ciclón bananero’ aquella noche del 15 de diciembre del 68.  Jugó en Millonarios igual que su tío Carlos Arango y fue campeón con los embajadores hasta que vino al Bucaramanga con su hermano José del Carmen en 1974 y con ‘El Loco’ Eduardo Emilio Vilarete, quienes junto a Guillio, Miguelucci, ‘Pitula’, ‘Papo’, Frascuelly, ‘Burro’ Centeno, Gabrielito Hernández y compañía hicieron del Bucaramanga el mejor equipo de la época.  Jugó aquí  hasta el  76  cuando recibió un llamado del Junior y se fue para ayudar a sacar campeón a un equipo conformado por Delménico, Miranda, Berdugo, Lorea, Aguilar y la ‘bruja’ Verón. 

Precisamente este último me confesó el año pasado en La Plata que el jugador más grande que había visto en Colombia se llamaba Alfredo Arango.  Lo mismo han dicho ‘El Pibe’, ‘El Nene’ Segrera, Alejandro Brand, Willington Ortiz y miles más con los cuales he cruzado conversación.  Alguna vez vino el Cali y en sus filas tenía a Zape, quien acababa  de atajarle dos penales a Morena en la semifinal de Copa América en el mítico Centenario.  Pitaron penal y ante la pelota el gran maestro Alfredo Arango quien sin tomar impulso tocó la bola y esta entró dando saltitos junto al palo izquierdo de la portería norte. Zape ni se movió.  Ese gol lo grité con el alma pegado a la malla de la tribuna de sombra que limitaba con la de norte junto a mi amigo Gunter González quien se secaba las lágrimas con mi camiseta amarilla.  En el 79 fue al Unión y allí cerró su ciclo con el equipo que dirigía Perfecto Rodríguez y que casi sale campeón.  Se fue sin ruido, trabajó con el gobierno municipal y con lo que le saliera ya que no ganó dinero suficiente para vivir como él lo merecía.  Era modesto, de pocas palabras y dedicado a la pasión de su vida, la pesca.  Murió casi de caridad, pidiendo ayuda, la cual creo que ni llegó.  Emiro Ochoa, el narrador samario, supo de mi cariño por él y me invitó a colaborar con la causa, pero lastimosamente cuando alistábamos viaje para Santa Marta me llegó la noticia de la muerte de ‘El Maestro’ Arango.  Lloré y lo hago ahora sin pena por no haberle cumplido la cita maestro, perdóneme y perdone nuestro olvido e ingratitud.  Usted ha sido el jugador más grande que he visto en mi vida, lo confieso a grito entero y el dos de enero cuando llegue a su tierra si Dios me lo permite visitaré a su familia y le llevaré unas flores al cementerio que queda subiendo por la Santa Rita para rendirle un homenaje por haber jugado en este equipo llamado Atlético Bucaramanga.

Publicado por: Por Felipe Antonio zarruk diazgranados

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