Fútbol local
Domingo 13 de enero de 2013 - 12:00 AM

“El efecto mariposa”

Cuantas veces usted se habrá cuestionado acerca de acontecimientos que habrían podido cambiar el curso de su historia. “Si no hubiera pasado por esa calle”, “si hubiera contestado el celular”, “si no me hubiera enamorado”, “si la hubiera conocido”, “si hubiera estudiado”. Hay en la vida pequeños eventos que pueden cambiar el rumbo de la vida, a mí me pasó y en varias oportunidades.

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Publicado por: POR CHARLES FIGUEROA MENDOZA

Estaba en primer semestre de derecho en la Universidad Santo Tomás y allí era condiscípulo de Víctor Hugo Álvarez  del cual me hice amigo inmediatamente por culpa del balón. En uno de esos calurosos días, tan comunes en mi ciudad me ofrecí a llevarlo al centro, recuerdo que me daba el lujo de tener un Simca que servía para transportar a los amigos y coquetear con las chicas.

Llegamos a “Transmisora Apolo”, que funcionaba en la Calle 35 entre carreras 20 y 21, en donde a esa hora Alfonso Álvarez Barco transmitía un programa deportivo. Por simple curiosidad me bajé. Alfonso debía salir urgente a una cita de publicidad y faltaban 10 minutos para cerrar el programa, por lo cual pidió a su hijo que leyera unos boletines con la programación de la Liga Santandereana de Fútbol para el domingo siguiente, era viernes.

Víctor Hugo, una vez su padre abandonó los estudios, le ordenó al operador que despidiera el espacio a lo cual me opuse solicitándole que me dejara leer los boletines, a lo cual accedió. Los leí sin temores y me sobraron ocho de los diez minutos, por lo cual me atreví a comentar acerca del partido Bucaramanga – Santa Fe que debía jugarse el domingo. Debió ser fatal, pero marcó lo que sería mi vida de allí en adelante.

Al día siguiente Víctor me esperaba impaciente a la entrada del salón para informarme que su papá me invitaba a hacer parte del grupo de “Antorcha Deportiva…Luz y Sendero de la afición”: A los 6 meses estaba en RCN al lado de José Antonio Churio, y año y medio después me encontraba en Barcelona listo a transmitir Argentina – Bélgica, partido inaugural del Mundial de Fútbol, junto con Iván Mejía, Rafael Araújo y Mario Alfonso Escobar.

Ese evento “insignificante” me llevaría a 5 mundiales de fútbol consecutivos, 10 Copas América, la última en Argentina, Juegos Olímpicos, Preolímpicos, la televisión nacional cuando RCN era programadora de uno de los dos únicos canales que existían, y a hacer de la radio deportiva un proyecto de vida.

La radio en aquellos años era otra cosa; se nos pagaban salarios exorbitantes y se nos trataba como a estrellas de cine, que lo digan Churio y Juan Manuel González. Recuerdo que en una oportunidad con José Antonio fingimos renunciar de RCN alegando que Caracol estaba interesado en nosotros, al otro día muy temprano,  el propio presidente de la cadena, Ricardo Londoño, viajó de urgencia a la ciudad bonita para arreglar un nuevo contrato que nos significaría prácticamente duplicar el sueldo.

En otra ocasión Paché Andrade y Carlos Antonio Vélez, llegaron a Bucaramanga, enviados por el Grupo Radial Colombiano, GRC, con la única finalidad de contratarme. Corría el año 1983, me ganaba 20 mil pesos en RCN  y me pagaron 150 mil y la mitad de las ventas; a los 3 meses RCN me recontrató en las mismas condiciones y pasé a ganar 10 veces más de lo que devengaba apenas 90 días atrás, pero perdí por años la amistad de mis colegas quienes se sintieron burlados.

La radio de hoy es otra historia; las cadenas  venden los espacios a los periodistas deportivos para que éstos los comercialicen. Muchas veces las ventas no alcanzan para pagar el costo del arrendamiento del espacio, los derechos que la Dimayor cobra por partido, los operadores, los tiquetes aéreos. Por eso pocos viajan a acompañar el equipo, por eso los periodistas deportivos muchas veces tienen que hipotecar su concepto o atarlo a la pauta publicitaria, mientras el estado se hace el de la vista gorda, dejándolos huérfanos y desprotegidos. La prensa especializada tiene una agremiación, Cicrodeportes, pero lamentablemente ésta solo sirve para que sus respectivos “presidentes” hagan negocios, viajen  y se sientan importantes.

El efecto mariposa cambió mi vida no una sino varias veces; por eso anhelo que un día de éstos aparezca alguien, a la vuelta de la esquina, que devuelva la dignidad al deporte de la comarca, si es que alguna vez la tuvimos.

Publicado por: POR CHARLES FIGUEROA MENDOZA

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