Fútbol
Lunes 16 de junio de 2025 - 03:00 AM

Atlético Bucaramanga: el título fue de los jugadores y la fiesta del pueblo

A un año de la histórica estrella del Atlético Bucaramanga, la ciudad revive el recuerdo de la caravana, la multitud y la emoción que paralizó a todo Santander.

Atlético Bucaramanga recibió el afecto de miles de aficionados, tras el título de la Liga colombiana. Foto: Jaime Moreno/Vanguardia.
Atlético Bucaramanga recibió el afecto de miles de aficionados, tras el título de la Liga colombiana. Foto: Jaime Moreno/Vanguardia.

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Hace exactamente un año, Bucaramanga dejó de ser solo la ‘Ciudad Bonita’ para convertirse en la ciudad del campeón.

Luego de 75 años de historia, el Atlético Bucaramanga se coronaba por primera vez campeón del fútbol colombiano, desatando una ola de júbilo que transformó las calles en ríos humanos, los balcones en tribunas y los corazones en tambores que aún laten con fuerza.

El equipo regresó ese domingo 16 de junio desde Bogotá, y a partir de la mañana fue recibido por el carro de los bomberos en el Aeropuerto Internacional Palonegro.

Atlético Bucaramanga recibió el afecto de miles de aficionados, tras el título de la Liga colombiana. Foto: Jaime Moreno/Vanguardia.
Atlético Bucaramanga recibió el afecto de miles de aficionados, tras el título de la Liga colombiana. Foto: Jaime Moreno/Vanguardia.

Y así arrancó un recorrido que normalmente dura 50 minutos, pero que ese día tardó más de ocho horas. Nadie tenía prisa. La gloria había llegado.

La caravana del alma

Por las vías que conectan Palonegro con Bucaramanga, se agolparon cerca de 8.000 personas, con camisetas amarillas, pañuelos verdes, rostros pintados y familias enteras esperando ver pasar a los héroes, una cifra inédita en la historia del deporte santandereano.

Atlético Bucaramanga recibió el afecto de miles de aficionados, tras el título de la Liga colombiana. Foto: Jaime Moreno/Vanguardia.
Atlético Bucaramanga recibió el afecto de miles de aficionados, tras el título de la Liga colombiana. Foto: Jaime Moreno/Vanguardia.

La travesía de los jugadores

Pasadas las once de la mañana, en medio de un río humano que por momentos no dejaba avanzar al carro de bomberos que, escoltado por la Policía, intentaba abrirse paso entre la multitud llevando al equipo y su trofeo, arrancó el recorrido, uno de ocho kilómetros y que en circunstancias normales suele finalizar en 40 minutos.

Sin embargo, con la efervescencia del momento y la felicidad de los santandereanos, entre harina y el ruido de cornetas, el trayecto se convirtió en uno de más de seis horas.

Atlético Bucaramanga recibió el afecto de miles de aficionados, tras el título de la Liga colombiana. Foto: Jaime Moreno/Vanguardia.
Atlético Bucaramanga recibió el afecto de miles de aficionados, tras el título de la Liga colombiana. Foto: Jaime Moreno/Vanguardia.

Eso no fue ningún impedimento para los jugadores, quienes siempre mantuvieron la mejor energía, con música a todo volumen, buena hidratación y por supuesto la compañía más esperada, la de todos los fanáticos.

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La comida tampoco faltó, en un principio, cuando arribaron a Girón sobre las 3:00 p.m. comieron pollo asado, que les dio la energía suficiente para seguir saludando a las personas que se acercaron al carro del triunfo.

“No se esperaba nada así, se esperaba una fiesta completa pero nunca se imaginó esa multitud de gente”, señaló uno de los integrantes de la plantilla ‘auriverde’.

Atlético Bucaramanga recibió el afecto de miles de aficionados, tras el título de la Liga colombiana. Foto: Jaime Moreno/Vanguardia.
Atlético Bucaramanga recibió el afecto de miles de aficionados, tras el título de la Liga colombiana. Foto: Jaime Moreno/Vanguardia.

Posteriormente, sobre el puente El Bueno los deportistas pudieron disfrutar de unas hamburguesas, que llegaron en medio de la locura de la ciudad y de un cansancio que se acumuló, pues la noche anterior celebraron hasta el amanecer junto con sus familias y personas cercanas.

Para finalizar, al llegar al estadio Américo Montanini y antes de ingresar al terreno de juego, en donde fueron aclamados y tildados de héroes, comieron papas francesas.

El Montanini fue una fiesta

El punto final de la travesía fue el estadio Américo Montanini, que en homenaje al histórico goleador argentino fue renombrado así semanas antes de la final. Con capacidad para alrededor de 25.000 personas, el estadio estaba a reventar. Pero no era un partido. Era una ceremonia. Era la consagración de una fe que duró décadas.

Atlético Bucaramanga recibió el afecto de miles de aficionados, tras el título de la Liga colombiana. Foto: Jaime Moreno/Vanguardia.
Atlético Bucaramanga recibió el afecto de miles de aficionados, tras el título de la Liga colombiana. Foto: Jaime Moreno/Vanguardia.

Uno a uno, los jugadores y el cuerpo técnico salieron al campo con la copa en alto. Aldair Quintana, el héroe en la final por sus atajadas en la definición por penales ante Santa Fe, fue ovacionado como nunca antes. También se escuchó la ‘Cumbia de los Trapos’, ‘himno’ no oficial que acompañó al equipo en su camino a la gloria.

Reconocimientos y símbolos

Durante el acto, el gobernador de Santander, Juvenal Díaz, entregó al equipo las llaves del departamento, y el alcalde de Bucaramanga, Jaime Beltrán, decretó el lunes 17 de junio como día cívico. Las oficinas cerraron, los colegios no abrieron, y Bucaramanga se dio el lujo de descansar para celebrar su mayor triunfo.

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Como símbolo de esa gesta, en diciembre de 2024 se inauguró un monumento frente al estadio: un leopardo de cinco metros en bronce, obra del artista santandereano Juan José Cobos. El animal se yergue con la mirada desafiante, como testigo de una ciudad que cambió su destino.

Atlético Bucaramanga recibió el afecto de miles de aficionados, tras el título de la Liga colombiana. Foto: Jaime Moreno/Vanguardia.
Atlético Bucaramanga recibió el afecto de miles de aficionados, tras el título de la Liga colombiana. Foto: Jaime Moreno/Vanguardia.

La camiseta del equipo es hoy más que una prenda: es un símbolo de identidad. Murales, canciones, nombres de negocios e incluso nacimientos inspirados en los ídolos de ese equipo campeón han proliferado en la ciudad.

El ‘rugido’ que no se apaga

Hoy, un año después, el rugido de aquel junio sigue vivo. No hay niño que no conozca la historia. No hay abuelo que no la repita con orgullo. No hay calle que no recuerde la fiesta más larga de la historia santandereana.

Porque el fútbol, como la memoria, es eterno cuando se juega con el corazón. Y Bucaramanga, aquel 15 y 16 de junio de 2024, jugó como nunca antes: desde la grada, desde la calle, desde el alma.

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