El contrato para completar la nueva sede fue adjudicado al Consorcio Hospital San Gil VK y tendrá un plazo de 20 meses, contado desde el acta de inicio. La firma y el comienzo de las obras todavía están pendientes.

Publicado por: Jorge Rios
Después de casi tres años sin continuidad, la terminación de la nueva sede del Hospital Regional de San Gil dio un paso decisivo. La E.S.E. adjudicó por $45.907.024.016, IVA incluido, el contrato de obra que permitirá completar la infraestructura de uno de los principales centros asistenciales del sur de Santander.
El proceso fue adjudicado al Consorcio Hospital San Gil VK, integrado por Vanur S.A.S. (40 %), Intrasp S.A.S. ZESE (30 %) y GCI Construcciones ZOMAC (30 %). El plazo previsto para ejecutar el contrato es de 20 meses, contados a partir de la firma del acta de inicio.
Desde el 13 de agosto de 2023 la obra permanece esperando la llegada de recursos para su terminación.
Las obras comprenden la terminación de los cuatro bloques del hospital, las intervenciones exteriores necesarias para su funcionamiento y la instalación de sistemas especializados, entre ellos la infraestructura fotovoltaica para la generación de energía.
La adjudicación quedó oficializada mediante la Resolución 077 del 23 de julio de 2026, como resultado de la Convocatoria Pública 002-2026, adelantada bajo el régimen especial de contratación de la E.S.E. Hospital Regional San Gil.
Al cierre de esta nota, el contrato todavía figuraba como borrador en la plataforma SECOP II y no registraba fecha de firma ni de inicio. Según la previsión de la entidad, estos trámites podrían completarse entre finales de julio y los primeros días de agosto, siempre que no se presenten imprevistos. Solo después de la suscripción del contrato y del acta de inicio podrán reanudarse formalmente las obras.
Más que terminar el edificio
La nueva etapa no se limitará a completar la estructura que permanece inconclusa desde agosto de 2023. Los documentos técnicos del proceso incluyen redes eléctricas, sistemas de voz y datos, terminación de las redes hidrosanitarias, mampostería, gases medicinales, ventilación mecánica, aire acondicionado y demás componentes necesarios para la prestación de los servicios de salud.
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También se ejecutarán vías internas, andenes, cerramiento, urbanismo y accesos vehiculares, entre ellos los destinados al ingreso de ambulancias. La sede está ubicada en el barrio San Juan de Dios de San Gil, entre las carreras 4 y 5 y la calle 9.
Otro de los componentes será la instalación de infraestructura fotovoltaica. De acuerdo con los estudios previos, este sistema estaba contemplado en los diseños elaborados desde 2015, pero solo podrá instalarse durante la fase final. Su implementación permitirá mejorar la eficiencia energética de la nueva sede.
Los recursos aprobados por el Gobierno nacional para el proyecto ascienden a $50.191.928.136. Esta cifra no corresponde únicamente al contrato adjudicado: contempla un presupuesto oficial de $47.641.389.236 para las obras, $2.267.902.000 para la interventoría y $282.636.900 para el apoyo técnico a la supervisión.
Casi tres años sin continuidad
La adjudicación representa un avance después de un periodo de casi tres años sin continuidad, iniciado en agosto de 2023, cuando concluyó la primera fase y la infraestructura quedó a la espera de los recursos necesarios para su terminación.

La nueva sede empezó a construirse el 1 de febrero de 2019 con un presupuesto cercano a $24.000 millones y un plazo inicial de ejecución de 18 meses. Sin embargo, la obra atravesó suspensiones y ajustes técnicos relacionados con los estudios, los diseños y la cimentación, circunstancias que extendieron su ejecución durante cerca de cuatro años y medio.
La primera etapa concluyó el 13 de agosto de 2023. En ese momento fueron entregados cuatro bloques de dos pisos en obra gris, con cimentación, cubiertas, muros, entrepisos, tanque de almacenamiento de agua y redes sanitarias, pero sin acabados, instalaciones especiales ni dotación hospitalaria.
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Desde entonces, la infraestructura permaneció sin continuidad mientras el hospital y las autoridades departamentales gestionaban ante el Ministerio de Salud y Protección Social los recursos necesarios para terminarla.
Un nuevo impulso para el proyecto llegó en enero de 2026, cuando el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, anunció en San Gil la destinación de más de $50.191 millones para completar la nueva sede.
En mayo, la gerencia del Hospital Regional informó sobre la expedición del Certificado de Disponibilidad Presupuestal. Paralelamente, la entidad adelantó la incorporación de los recursos al presupuesto institucional y al plan anual de adquisiciones, así como la constitución del encargo fiduciario para administrarlos y la preparación de los documentos de la convocatoria pública.

El proceso de selección
Según la información publicada en SECOP II, al proceso se presentaron dos oferentes: el Consorcio San Ignacio y el Consorcio Hospital San Gil VK.
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De acuerdo con el informe final del comité evaluador, el Consorcio San Ignacio no acreditó los requisitos habilitantes de capacidad jurídica ni las exigencias de experiencia técnica específica establecidas en los términos de referencia. El comité también determinó que se configuraron tres causales de rechazo, por lo que la propuesta fue rechazada.
En contraste, el Consorcio Hospital San Gil VK cumplió los requisitos jurídicos, financieros y técnicos, acreditó la experiencia solicitada y presentó el personal profesional requerido. Por este motivo, fue declarado como el único proponente habilitado y recibió la adjudicación del contrato.
Lo que aún falta
La adjudicación permitirá avanzar hacia la terminación de la infraestructura hospitalaria, pero no significa que la nueva sede esté lista para entrar en funcionamiento. Además de la ejecución de las obras, todavía deberán garantizarse la interventoría, la dotación médica y hospitalaria y la habilitación de los servicios.
Entre los asuntos pendientes también se encuentra la eventual reubicación en la nueva sede de la Unidad de Cuidados Intensivos creada durante la pandemia. Esta decisión requerirá la coordinación entre el hospital, el Ministerio de Salud y Protección Social y la Gobernación de Santander.
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Otro punto sin resolver es el traslado de la antigua tubería principal del acueducto municipal que atraviesa los predios del hospital, cerca de la zona proyectada para el ingreso de ambulancias. Las directivas de la institución han insistido en que la red debe llevarse fuera de sus terrenos para evitar que futuras reparaciones, filtraciones o rupturas pongan en riesgo las nuevas obras civiles.
Por ahora, la adjudicación marca un paso decisivo para reactivar un proyecto esperado desde hace más de siete años por San Gil y la provincia de Guanentá. Su culminación efectiva dependerá de la firma del contrato, del inicio y cumplimiento de las obras y de la solución de los asuntos técnicos y financieros necesarios para poner la nueva sede al servicio de la comunidad.















