Según informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico - OCDE sobre las pruebas PISA/2025: “Más de 760.000 alumnos de 91 países y economías de todo el mundo… jóvenes de 15 años, participaron en 2025 en la evaluación PISA en ciencias, matemáticas y lectura. Encabezaron la clasificación en estos tres ámbitos las colectividades chinas de Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang, así como Singapur. Estonia, Corea, Japón, Macao (China), Taipéi chino y el Reino Unido también figuraban en la lista de los 10 mejores sistemas educativos. El rendimiento global de los países de la OCDE se está deteriorando”.
Ningún país evaluado queda satisfecho con los últimos resultados de estas pruebas PISA. Al contrario, y una vez más, cada nación debe cuestionar sus propios sistemas educativos; también se generan dudas en cuanto al futuro cognitivo, intelectual y académico de la población mundial. La insatisfacción y las dudas afectan también a los mejores clasificados. China domina, Francia se queja de su puesto 27, Colombia ocupa el puesto 63/91 y el 6.º/13 de Latinoamérica. El nivel global sigue bajando, sobre todo en lectura y habilidad matemática; como Colombia, algunos países mejoraron su nivel en ciencias.
Los ministros de educación pueden quedar insatisfechos, echando la culpa a gobiernos anteriores; como es un fenómeno mundial, pueden también resguardarse con argumentos como “mal de todos, consuelo de tontos”: en otros países también la juventud adolescente no lee, no entiende bien lo que lee, no le gusta escribir, ya no sabe contar…
El Tiempo del martes pasado tituló: “Colombia se raja en las pruebas Pisa 2025 con caídas en Lectura y Matemáticas: lo que revelan los resultados sobre la calidad de la educación”. De los 91 países o regiones participantes, pocos quedan satisfechos y los resultados invitan a la reflexión mundial y nacional sobre los sistemas de enseñanza, educación y los resultados esperados. En general se recalcan dificultades en la retención de textos largos y problemas de concentración. Además, permanecen las desigualdades internas vinculadas al origen social de los alumnos.
Los resultados mundiales y nacionales obligan a repensar la educación y las motivaciones de la juventud. ¿Son las pruebas PISA congruentes con las habilidades y los conocimientos requeridos para “salir adelante” y “aportar” al país y al mundo, ahora y luego? ¿Qué hacer frente a estas importantes brechas entre naciones, y sus consecuencias? También, se evidencian graves y persistentes desigualdades, en un mismo país. En Colombia son evidentes entre ámbitos urbanos y rurales, colegios públicos y privados; brechas estructurales construidas sobre diferencias socioeconómicas y culturales. En Colombia, según IA, “los estudiantes de colegios privados tienen una ventaja de hasta dos años de escolaridad frente a los de colegios públicos”. Privatizar lo público tampoco será la solución.











