Peirano explicó que la línea de cinco no fue una improvisación, sino una variante trabajada previamente y reforzada por las bajas que tuvo el equipo antes del debut en la Liga BetPlay II.

Atlético Bucaramanga no solo regresó de Bogotá con tres puntos de oro. También confirmó que el triunfo sobre Millonarios fue el resultado de una planificación meticulosa y de un libreto que el cuerpo técnico ejecutó casi a la perfección.
Así lo explicó el entrenador Pablo Peirano, quien reveló que durante toda la semana preparó un partido muy similar al que finalmente se desarrolló en El Campín.
El estratega uruguayo aseguró que el equipo estudió diferentes escenarios, anticipó las posibles variantes tácticas del rival y adaptó su sistema para responder a las circunstancias.
La victoria, más que una sorpresa, fue la consecuencia de un trabajo previo que encontró respuesta dentro del terreno de juego.
Un plan pensado desde los entrenamientos
Peirano explicó que Bucaramanga llegó a Bogotá con la idea de neutralizar las fortalezas de Millonarios y aprovechar los espacios que pudiera ofrecer durante el compromiso.
El cuerpo técnico analizó que el conjunto azul podía alternar entre dos esquemas de juego y diseñó respuestas para ambos casos. Esa preparación permitió que el equipo mantuviera el orden defensivo durante gran parte del encuentro y encontrara el momento adecuado para golpear en los minutos finales.

“Sabíamos que el rival podía presentar dos sistemas y trabajamos sobre eso durante la semana. El partido terminó desarrollándose muy parecido a lo que habíamos imaginado”, señaló el entrenador.
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La línea de cinco no fue una improvisación
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue el cambio de sistema defensivo. Bucaramanga utilizó una línea de cinco hombres en el fondo, una decisión que, según Peirano, no obedeció únicamente al rival.
El técnico explicó que esa variante venía siendo trabajada desde semanas atrás y que las lesiones, especialmente la ausencia de un lateral con la experiencia de Aldair, terminaron inclinando la balanza para modificar el dibujo táctico.
Aunque reconoció que el equipo se siente más cómodo jugando con una estructura de cuatro defensores, consideró que el contexto exigía otra respuesta.

El orden fue la principal fortaleza
Si bien el resultado fue positivo, Peirano reconoció que el equipo todavía tiene aspectos por mejorar. Uno de ellos fue la capacidad para conservar la posesión en campo contrario durante el primer tiempo.
El entrenador explicó que Millonarios recuperaba rápidamente el balón y eso impedía que Bucaramanga pudiera instalarse en ataque durante largos pasajes del compromiso.
Aun así, destacó la concentración defensiva, la capacidad para responder en las transiciones y la inteligencia de sus futbolistas para interpretar cada momento del partido.
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Pons, el sacrificio silencioso
Dentro del análisis individual, Peirano resaltó el enorme esfuerzo realizado por Luciano Pons, quien disputó prácticamente todo el compromiso pese al desgaste físico.
El delantero fue clave en la presión alta, obligó constantemente a los centrales rivales al error y contribuyó también en labores defensivas, razones por las que el cuerpo técnico decidió mantenerlo en el terreno de juego hasta los minutos finales.

“Se veía cansado, pero seguía haciendo esfuerzos para ayudar al equipo. Es un jugador que influye mucho por todo lo que aporta, incluso cuando no tiene el balón”, destacó el entrenador.
Un triunfo que fortalece la idea
Más allá del resultado, Bucaramanga dejó en Bogotá la sensación de ser un equipo disciplinado tácticamente y convencido de su modelo de juego.
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Peirano no ocultó que aún quiere un conjunto con mayor protagonismo ofensivo y más posesión en campo rival, pero valoró la capacidad de adaptación mostrada por sus dirigidos.
El primer examen del semestre terminó con una victoria de prestigio en una de las plazas más difíciles del país y, según el propio entrenador, con la confirmación de que el trabajo realizado durante la semana tuvo reflejo directo sobre el césped de El Campín.














