El conjunto caleño rechazó cualquier conducta que afecte la seguridad y el normal desarrollo de los partidos, mientras en Bucaramanga crece la disputa por lo ocurrido en los minutos finales del empate en la fecha ocho de la Liga BetPlay II-2026.

El pitazo final del empate 1- 1 entre Atlético Bucaramanga y Deportivo Cali dejó el fútbol en segundo plano. La invasión de aficionados al terreno de juego, la expulsión de Pablo Peirano y las acusaciones cruzadas entre los protagonistas provocaron una nueva disputa que ahora tiene como escenario los comunicados oficiales de ambos clubes.
Este lunes 1 de septiembre, el Deportivo Cali se pronunció públicamente y rechazó de manera categórica cualquier comportamiento que pueda afectar el desarrollo de los partidos, al tiempo que recordó su compromiso con las autoridades y con las normas que rigen el fútbol profesional colombiano.
Deportivo Cali fija su postura
En su comunicado, el conjunto caleño fue enfático al señalar que no respalda comportamientos que puedan poner en riesgo a quienes hacen parte del espectáculo deportivo.
“El Deportivo Cali rechaza categóricamente cualquier comportamiento que atente contra el normal desarrollo de los partidos y contra los principios que deben regir el fútbol profesional colombiano”.

La institución agregó que no comparte ni respalda ninguna conducta que pueda poner en riesgo “la seguridad, la integridad o la tranquilidad” de quienes participan en el fútbol y sostuvo que este tipo de comportamientos no representan al Deportivo Cali.
El club también recordó que tiene el compromiso institucional y la obligación legal de colaborar de manera permanente con las autoridades en la organización de los partidos, priorizando la protección de jugadores y cuerpos técnicos, tanto propios como de los equipos rivales.
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En ese sentido, el Deportivo Cali hizo especial énfasis en el comportamiento que deben mantener los protagonistas del encuentro, particularmente los cuerpos técnicos, para evitar que sus actuaciones provoquen o agraven situaciones de alteración del orden.
La institución cerró su pronunciamiento reiterando el llamado a vivir el fútbol con respeto y responsabilidad, además de manifestar su compromiso con las disposiciones de la DIMAYOR y las demás normas aplicables al fútbol profesional colombiano.
Bucaramanga ya había reclamado por el final del partido
El pronunciamiento del Deportivo Cali llegó después de que Atlético Bucaramanga publicara, en las horas de la mañana de este lunes 1 de septiembre, un comunicado en el que cuestionó el manejo de los últimos minutos del compromiso.
El club santandereano sostuvo que los incidentes registrados en el cierre debieron llevar a la suspensión inmediata del encuentro y ubicó el inicio de su reclamo en el tiempo añadido.
✍🏼 𝐂𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐨𝐟𝐢𝐜𝐢𝐚𝐥.
— Deportivo Cali (@DeportivoCaliCP) September 1, 2026
Sobre los acontecimientos ocurridos durante nuestro último encuentro ante Atlético Bucaramanga. pic.twitter.com/pTnPPuTI77
Según Atlético Bucaramanga, al minuto 90+2 su capitán Fabry Castro advirtió al árbitro central sobre hechos que impedían el desarrollo normal del juego, situación que llevó al juez a suspender momentáneamente el compromiso.
La institución aseguró que, después de la reanudación, continuó la presencia de aficionados dentro del terreno de juego y cuestionó que no se adoptaran medidas “más estrictas y expeditas” para recuperar las condiciones de seguridad necesarias.
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El club también explicó que Pablo Peirano intentó comunicarse mediante gestos con los oficiales del partido para que tomaran medidas frente a lo que estaba ocurriendo. Ante la falta de respuesta, según la versión del equipo santandereano, el entrenador ingresó al campo para advertir nuevamente al árbitro central sobre el riesgo existente.
“Al minuto 90+10 y ante la desatención de los gestos mediante los cuales nuestro director técnico, Pablo Peirano, intentaba comunicar a los oficiales del partido para tomar las medidas necesarias, se vio obligado a ingresar al terreno de juego con el propósito de advertir nuevamente al juez central sobre el riesgo que representaba la situación que se estaba ocasionando”.
La acusación de Rafael Dudamel que encendió la polémica
Uno de los puntos más delicados de la disputa apareció después del partido, cuando el técnico del Deportivo Cali, Rafael Dudamel, calificó de vergonzosa la actuación de Pablo Peirano.
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El entrenador venezolano cuestionó el ingreso del técnico de Atlético Bucaramanga al terreno de juego y aseguró que Peirano pateó una pelota para impedir el reinicio de una acción a favor del equipo local, antes de avanzar hasta la mitad de la cancha, situación por la que recibió la tarjeta roja.
📄𝐂𝐨𝐦𝐮𝐧𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐨𝐟𝐢𝐜𝐢𝐚𝐥: Pronunciamiento sobre los hechos ocurridos ante Deportivo Cali. #VolvamosA𝐑𝐔𝐆𝐈𝐑 #MiHerenciaMiPasión🫀 pic.twitter.com/urKkfs6FUa
— Atlético Bucaramanga (@ABucaramanga) September 1, 2026
“Hoy ha sido muy vergonzoso lo que ha visto todo el país. Ustedes mismos en la transmisión señalaron claramente quién invadió la cancha cuando íbamos a reanudar una acción a favor a falta de dos minutos”, afirmó Dudamel.
El entrenador del Cali también aseguró que Peirano “agrede a Keimer Sandoval” dentro del campo y pidió un informe grave contra el técnico rival.
“Es una vergüenza lo que ha hecho mi colega en esta ocasión”, dijo Dudamel. Luego agregó: “Eso terminó siendo una provocación que terminó de detonar lo que estaba pasando afuera”.
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Atlético Bucaramanga exigió pruebas
La respuesta del conjunto santandereano no tardó en llegar. En su comunicado, Atlético Bucaramanga rechazó las declaraciones de Rafael Dudamel y le exigió públicamente presentar las pruebas que respalden su afirmación sobre una supuesta agresión de Pablo Peirano a Keimer Sandoval.
“Atlético Bucaramanga rechaza categóricamente las declaraciones dadas por el técnico Rafael Dudamel donde asegura que nuestro director técnico Pablo Peirano ‘Agredió al jugador Keiner Sandoval’ y solicita públicamente las evidencias que sustenten una acusación de esta naturaleza. Una afirmación de gravedad no puede realizarse sin contar con elementos objetivos que la sustenten”.

Además, el club anunció que acudirá a las vías legales y reglamentarias para formalizar su posición y que pondrá a disposición de las instancias competentes elementos jurídicos, documentales, audiovisuales y probatorios para que se realice un análisis integral de lo sucedido y, si corresponde, se determinen responsabilidades y sanciones.
La defensa desde el banco del Bucaramanga
Mientras Dudamel cuestionó la actuación de Peirano, desde el cuerpo técnico de Atlético Bucaramanga apareció otra versión de lo sucedido.
Javier Tetes, asistente técnico del equipo, defendió la intervención del entrenador y sostuvo que el verdadero problema estuvo en la decisión de continuar el partido pese a que ya había personas dentro del terreno de juego y otras intentaban ingresar.
“El juez estaba pidiendo para jugar. Se suspendió porque invadió gente. Ya había invadido gente una vez que Cali había logrado el empate. El juez reanudó el juego con gente adentro, con el golero fuera del área, con gente peleando frente a nosotros en el banco, un hincha con policía”, declaró Tetes.
El asistente también aseguró que detrás del arco había una puerta abierta que facilitaba el ingreso de más aficionados, mientras los encargados de seguridad intentaban contener la situación.
“Antes de reanudar, después del uno a uno, ya estaba abierta una puerta atrás del arco y gente ingresando, la gente de seguridad tratando de sostener allá atrás. El juez hizo jugar dos acciones. Creo que el partido se suspendió por eso, no se terminó”, afirmó Tetes.
Sobre la presencia de Peirano en el terreno de juego, el asistente técnico sostuvo que el objetivo del entrenador era proteger a los futbolistas.
“Pablo interviene por la seguridad de los jugadores. Está mal normalizar que ingrese gente, que haya violencia, está mal normalizarlo y, en algún momento, hay que parar eso”, señaló.
Así, el empate 1-1 entre Atlético Bucaramanga y Deportivo Cali dejó una disputa que ahora trasciende lo ocurrido sobre el césped. Mientras el conjunto caleño fija su postura institucional frente a la violencia y el comportamiento de los protagonistas, el equipo santandereano prepara su reclamación ante las instancias correspondientes por lo sucedido en el cierre del partido.

















