Fútbol
Martes 01 de septiembre de 2026 - 09:35 AM

Pronunciamiento oficial: Atlético Bucaramanga eleva su reclamo ante Dimayor por los disturbios en Palmaseca

Atlético Bucaramanga eleva el tono tras el polémico final en el partido ante el Cali por la fecha 8 de la Liga BetPlay y pide investigar lo ocurrido en Palmaseca.

El club sostiene que las invasiones al terreno de juego continuaron incluso después de la reanudación del compromiso. /FOTO: Atlético Bucaramanga
El club sostiene que las invasiones al terreno de juego continuaron incluso después de la reanudación del compromiso. /FOTO: Atlético Bucaramanga

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El conjunto santandereano rechazó los hechos registrados en los minutos finales del partido y anunció que acudirá a las instancias disciplinarias con pruebas para que se determinen responsabilidades. También cuestionó las declaraciones de Rafael Dudamel sobre Pablo Peirano.

Atlético Bucaramanga decidió llevar más allá su inconformidad por lo ocurrido en los minutos finales del empate 1-1 ante Deportivo Cali.

Dos días después del partido en Palmaseca, el club santandereano emitió un comunicado en el que rechazó los hechos de violencia e invasión de la cancha y cuestionó las decisiones adoptadas durante un cierre de partido marcado por la tensión.

La institución considera que lo ocurrido no puede analizarse como un episodio aislado. Según su versión, durante el tramo final del compromiso se presentaron invasiones al terreno de juego por parte de aficionados locales, además de enfrentamientos y situaciones que, a su juicio, comprometieron la seguridad de futbolistas, cuerpos técnicos, árbitros y demás integrantes de las delegaciones.

La versión del Atlético Bucaramanga

El punto central del reclamo está en lo que sucedió después de la primera interrupción. Al minuto 90+2, Fabry Castro, capitán del Bucaramanga, habría advertido al árbitro central sobre las condiciones que se estaban presentando en el campo.

El encuentro fue detenido momentáneamente, pero posteriormente se reanudó con el marcador 1-0 a favor del conjunto dirigido por Pablo Peirano.

Para el club, esa reanudación no solucionó el problema de fondo. Su versión sostiene que, mientras el juego continuaba, todavía había aficionados dentro del terreno de juego y se mantenía la intervención de la Policía y del personal de logística para intentar controlar la situación.

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Ahí aparece uno de los principales cuestionamientos del Bucaramanga: si las condiciones de seguridad no estaban completamente restablecidas, ¿por qué se permitió que el partido continuara?

La pregunta adquiere mayor relevancia porque los incidentes se produjeron cuando el compromiso se encontraba en su tramo decisivo y el equipo santandereano estaba defendiendo una ventaja que finalmente terminó perdiendo.

El empate llegó en el tiempo añadido, luego de una mano sancionada como penal y convertida por Leyser Chaverra.

Pero el reclamo del Bucaramanga no se limita al resultado ni a la acción que derivó en el penal. El club apunta directamente a las condiciones en las que se desarrollaron los últimos minutos y sostiene que, ante la persistencia de los desmanes, lo procedente habría sido detener nuevamente el compromiso.

Peirano también quedó en el centro de la polémica

Otro de los capítulos que elevó la temperatura después del encuentro fue el cruce entre los entrenadores. El Bucaramanga rechazó categóricamente las declaraciones de Rafael Dudamel, técnico del Deportivo Cali, quien señaló a Pablo Peirano por una supuesta agresión al jugador Keimer Sandoval.

La institución santandereana exigió que se presenten las pruebas que respalden esa acusación y anunció que defenderá a su entrenador ante las instancias correspondientes.

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El club sostiene que Peirano ingresó al campo en el minuto 90+10 después de intentar comunicarse con los oficiales del partido y que su intención era advertir sobre el riesgo existente y solicitar medidas para garantizar la seguridad de quienes permanecían dentro del terreno de juego.

Aquí, nuevamente, aparecen dos versiones que deberán ser contrastadas por las autoridades disciplinarias.

Mientras desde Cali se cuestionó la actuación del entrenador santandereano, Bucaramanga asegura que su ingreso al campo estuvo relacionado con la situación de seguridad y niega que haya agredido al futbolista.

Por esa razón, el club anunció que pondrá a disposición de las autoridades deportivas y jurídicas los elementos documentales, audiovisuales y probatorios que tenga en su poder.

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Bucaramanga pide que haya consecuencias

Más allá de defender a Peirano, el mensaje del Atlético Bucaramanga tiene un alcance mayor. La institución considera que el fútbol colombiano debe establecer límites claros frente a las invasiones y los episodios de violencia en los estadios.

El club hizo énfasis en que la seguridad de jugadores, entrenadores, árbitros, trabajadores, dirigentes y aficionados debe estar por encima de cualquier resultado.

La postura del equipo santandereano busca ahora trasladar la discusión al terreno disciplinario. El Bucaramanga anunció que formalizará su posición ante las instancias competentes y pidió al Comité Disciplinario realizar un análisis integral de lo sucedido para establecer, si corresponde, las responsabilidades y sanciones respectivas.

El caso, por tanto, todavía no está cerrado. La discusión ya no pasa únicamente por el penal que permitió al Cali rescatar el empate en el último suspiro. El verdadero pulso está ahora en determinar si las condiciones de seguridad permitían que el partido continuara, qué responsabilidades existen por las invasiones al campo y qué ocurrió exactamente en el episodio que involucró a Pablo Peirano y Keimer Sandoval.

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La respuesta estará en las pruebas y en las decisiones que adopten las autoridades del fútbol profesional colombiano.

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